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Devaluó Brasil; alarma mundial

El gobierno abandonó una política cambiaria de cuatro años al ampliar su banda de flotación; el real cayó más de un 8 %; renunció el presidente del Banco Central; por la tarde, el Congreso aprobó un paquete de medidas de ajuste pactado con el FMI.

Jueves 14 de enero de 1999

Brasil abandonó ayer una política cambiaria de cuatro años y devaluó su moneda más de un 8 por ciento, lo que desató una ola de pánico en los principales mercados del mundo.

La decisión del presidente Cardoso de ampliar la banda de flotación del real fue interpretada por los inversores como un primer paso hacia una maxidevaluación similar a la de México, durante el efecto tequila, o la de Rusia, en agosto último.

Las consecuencias serían pérdidas masivas para bancos y empresas que operan en Brasil, lo que provocaría el derrumbe de sus cotizaciones bursátiles y posibles quiebras generalizadas.

A su vez, Gustavo Franco, uno de los pilares del equipo de Cardoso y hasta ayer titular del Banco Central brasileño, renunció en horas de la mañana ante su incapacidad para detener la fuga de divisas y garantizar la paridad cambiaria. Fue reemplazado por Francisco Lopes.

La Bolsa de San Pablo, tras perder más del 10 por ciento en la mañana, cerró con una caída del 5,05, mientras que en Buenos Aires las acciones se desplomaron un 10,23 por ciento.

Si bien nadie en la Argentina cree que el gobierno del presidente Menem pueda devaluar, los analistas descuentan que la crisis brasileña redundará en un alza de las tasas de interés locales y en una desaceleración aún mayor de la economía.

Michel Camdessus, director gerente del Fondo Monetario Internacional, urgió ayer al presidente Cardoso a que complete el programa de ajuste fiscal pactado con su organismo.

En un comunicado dijo que "no debería ahorrarse ningún esfuerzo para asegurar la rápida implementación del ajuste, la reforma estructural y el programa de privatizaciones".

El Congreso brasileño parece haberlo escuchado. Ayer, en las últimas horas de la tarde, los legisladores aprobaron cuatro medidas clave del paquete de ajuste que impulsa el gobierno, en lo que fue la única noticia positiva del día para Cardoso.

En los Estados Unidos, el propio presidente Bill Clinton se refirió a la situación del Brasil y prometió trabajar junto con otras poderosas naciones de Occidente para sostener al país vecino.

Tras devaluar, Cardoso logró apoyo legislativo

El Congreso aprobó importantes medidas de ajuste fiscal; ayer, el país abandonó una política cambiaria de cuatro años al ampliar la banda de flotación

SAN PABLO.- Al borde de un crac financiero, con la bolsa cayendo un 10 %, 1000 millones de dólares en reservas dejando el país y la renuncia del presidente del Banco Central sobre la mesa, el gobierno brasileño decidió ayer devaluar el real un 9 %, lo que desató un derrumbe bursátil en casi todas las bolsas del planeta.

La medida, que cambió una política monetaria de cuatro años, provocó una reacción mundial que obligó al presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, a respaldar a Brasil. "Estamos en contacto con el gobierno brasileño, el G-7 y otros países importantes", señaló el presidente norteamericano.

El presidente Cardoso, en tanto, buscó bajarle los decibeles a la decisión al señalar que "esto no significa un cambio de rumbo. Es apenas una modificación técnica". Inmediatamente pidió nuevo apoyo y confianza a la comunidad internacional.

En tanto, Cardoso obtuvo ayer una importante victoria política en el Congreso donde se aprobaron cuatro medidas que forman parte del paquete de ajuste fiscal.

La medida más importante altera la legislación tributaria acercando mayores recursos a las arcas públicas.

Pero todo fue teñido ayer por la noticia de la devaluación dado que la comunidad internacional se pregunta ahora si el país será capaz de mantener el real en este valor o caerá en una maxidevaluación al estilo de Rusia en agosto último, provocando serios perjuicios a grandes bancos y desatando incontenibles derrumbes bursátiles en todo el mundo.

En ese sentido, el mercado dio ayer una señal poco agradable. Comenzó a actuar directamente en el techo de la nueva banda cambiaria, devaluando el real 8,96 por ciento.

Por segundo día consecutivo, el gobierno debió comprar acciones para revertir la caída de la Bolsa de San Pablo, con lo cual frenó la caída de 10,23%, que al mediodía llegó a interrumpir la rueda, y logró que el índice cerrara con pérdidas de 5,04 por ciento.

A la vez volvió a inyectar dólares en el mercado para bajar la demanda y contener a la moneda en su nuevo techo. El dólar, que el martes costaba 1,20 real, ayer había ascendido a 1,31.El país volvió a perder unos 1200 millones de dólares en reservas.

"Tenemos 75.000 millones de dólares de munición y la usaremos para defender el real", dijo Francisco Lópes, el nuevo presidente del Banco Central. Se refería a los aproximadamente 32.000 millones a las que quedaron reducidas las reservas, más los 45.000 millones de dólares del paquete de ayuda del FMI.

La única noticia aceptable del día fue la aprobación de dos leyes que forman parte del paquete de medidas de ajuste fiscal.

La Bolsa ayer, en 5621 puntos, se acercó al peor nivel de la crisis rusa y asiática, en septiembre último. Acumula 24 % de caída (en dólar) en apenas 9 días hábiles. Los bonos públicos brasileños se cotizan prácticamente a la mitad de su precio base, y al Banco Central ya se le fugó más de la mitad de las reservas que tenía en caja en julio pasado.

El mercado local tuvo todas las razones para ser pesimista. Se enteró a la mañana que el mayor garante del real, el presidente del Banco Central, Gustavo Franco, había renunciado.

Un mal día

Bolsas: San Pablo cayó un 5,04 %, y Buenos Aires un 10,37 %.

Salida: el presidente del Banco Central, Gustavo Franco, renunció ayer. Lo reemplaza Francisco Lopes.

Fuga de capitales: Brasil perdió otros 1500 millones de dólares.

Consecuencias: para la Argentina, la crisis brasileña resultaría en fuertes subas de tasas de interés y menor crecimiento.

Sólido: pese a la devaluación en Brasil, los analistas descartan una medida similar en la Argentina donde las reservas son altas.

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