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Fútbol, polo y tango, los tres pilares de la identidad argentina

Información general

Eduardo Archetti: desde la Universidad de Oslo, el pionero de la antropología del deporte en la Argentina adelantó las conclusiones de su último estudio.

Por   | LA NACION

Desde Europa, un nuevo libro se prepara para romper algunos de nuestros mitos más arraigados.

Tradiciones como la del "macho argentino" y reconocidas teorías, como la que sostiene que la exportación de carnes y granos a principios de siglo fue la más importante de nuestra historia, son puestas en jaque por Eduardo Archetti, antropólogo de la Universidad de Oslo, una de las figuras más prestigiosas de los estudios culturales sobre la Argentina y padre de la antropología del fútbol albiceleste.

En " Masculinities, an anthropology of football, polo and tango in Argentina" , que en los próximos días será editado por Berg Publishers, Oxford, el especialista toma el fútbol, el polo y el tango como pretexto para analizar los fundamentos de la masculinidad en el Río de la Plata. Y de paso explica por qué la "exportación de cuerpos vivos" fue la más importante de la historia argentina.

"La identidad nacional de los argentinos se formó gracias a los polistas, futbolistas y bailarines de tango, que desde muy temprano en el siglo nos representaron en el exterior", aseguró Archetti, desde Oslo, en diálogo con La Nación .

Después de pasar varios años en los depósitos de la Editorial Atlántida leyendo cada uno de los ejemplares de El Gráfico y de entrevistarse con viejos deportistas y bailarines, el antropólogo destacó que "la argentina era y sigue siendo un gran productor de románticos".

Archetti nació en Santiago del Estero, estudió Sociología en la Universidad de Buenos Aires y se doctoró en Antropología Social, en París. Suele publicar sus trabajos en noruego, inglés, castellano, francés e italiano.

"En el pasado -señaló-, Europa y los Estados Unidos tenían la imagen de trabajo y disciplina. La identidad nacional argentina, en cambio, se basaba en actividades corporales que se realizaban en los potreros y el burdel, fuera del ámbito de la escuela, el trabajo y el hogar. Ese era el espacio donde se desarrollaba la creatividad masculina."

Autor de textos controvertidos como "Explotación familiar y acumulación de capital en el campo argentino", libro que estuvo prohibido durante la dictadura, este estudioso reconoció que, dentro de la antropología, quienes hacen estudios de la cultura popular contemporánea "siguen siendo marginales", si bien es un campo que día tras día suma adeptos y reconocimiento del establishment académico.

Exportación cultural

-¿Por qué es tan importante en términos culturales la exportación de nuestros futbolistas, tangueros y jugadores de polo?

-Se trata de un fenómeno que empezó muy temprano en la historia argentina y se mantiene hasta el día de hoy. Siempre se habló de la importancia de la exportación de carnes y granos, pero no eran las mercancías más importantes, si tomamos en cuenta que los ídolos de la música y del deporte fueron los que crearon la imagen romántica que en el exterior se tenía de los argentinos. Pero como un juego de espejos, en el imaginario colectivo local la identidad nacional pasó a reflejar lo que los extranjeros veían. El ejemplo más claro lo cita Adolfo Bioy Casares, cuando recuerda que la vestimenta de los gauchos que empieza a popularizarse tierra adentro era una copia de la que se usaba en las películas de Rodolfo Valentino.

-¿Cómo se relaciona esto con el nacionalismo?

-Lo que yo demuestro en mi libro es que este espacio de construcción de imágenes nacionales es mucho más profundo que el que nacionalistas como Carlos Ibarguren o Leopoldo Lugones trataron de formar. Y es casi paradójico que ellos hayan sido los principales opositores a estas manifestaciones populares. Rechazaban el fútbol y el polo porque las grandes estrellas argentinas se iban a jugar a los equipos nacionales de países europeos, hecho que veían como una traición a la patria. Al tango lo atacaban más directamente, por su ambiente de burdel y la sensualidad de su danza.

-¿Por qué desde un enfoque antropológico se desmiente la idea del "macho argentino"?

-Si partimos de la base de que fútbol, polo y tango formaron la identidad nacional, entonces el concepto tradicional de masculinidad es desafiado con una imagen ambivalente. El hombre taqueando sobre el caballo transmite coraje y destreza, pero la gambeta es una forma de eludir el contacto físico y una exaltación de la fragilidad del argentino. Como decía Borges, el duelo criollo fue reemplazado por el hecho de que los hombres preferían correr tontamente detrás de una pelota. Por otro lado, en las letras de tango la que es fuerte es la mujer, la femme fatale que le es infiel a su pareja. Pero éste no la mata, sino que llora su pena en un rincón.

- Finalmente, ¿qué hace un argentino estudiando el tango, el polo y el fútbol en Noruega?

-Bueno, yo soy miembro de la generación que, en los 60, se fue a estudiar a Europa y no pudo volver por la inestabilidad política, por lo que desarrolló toda su carrera en el exterior. Pero, además, en mi disciplina es fundamental tomar distancia del objeto de estudio. Es muy difícil analizar una cultura si uno está inmerso en ella. Claro que mi caso es más complicado aún: yo planteo la visión de un provinciano santiagueño que vive en Oslo y opina sobre fenómenos intrínsecamente porteños. Es decir: sentado en el invierno escandinavo, veo al tango desde la chacarera. .

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