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La presión a los medios

Papel Prensa y los datos que el Gobierno pretende desconocer

Política

El gobierno nacional, por medio de su brazo ejecutor, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ordenó que se investigara la compra de una parte del paquete accionario de Papel Prensa por los diarios Clarín , LA NACION y La Razón , en 1976.

La decisión revela la intención de echar un manto de sospechas sobre el origen de una de las firmas que proveen el principal insumo para los periódicos.

La tarea debería ser muy sencilla de llevar a cabo: bastará con remitirse a las publicaciones y documentos de esa época para recordar cómo nació esta papelera nacional que, desde un comienzo, abasteció a cientos de periódicos.

Los ataques de Moreno comenzaron en agosto pasado con la intención, confesada por el propio funcionario en una reunión de trabajo, de apropiarse de la empresa. Desde entonces, diversos organismos públicos fueron usados para presionar y, a partir de un supuesto error formal en una reunión de directorio, la Comisión Nacional de Valores intensificó sus objeciones y la Justicia nombró un coadministrador.

El supuesto error formal en el cual la CNV basó su acusación consintió en que la empresa no transcribió el acta de esa reunión de directorio en forma inmediata a su finalización. En rigor, la CNV no respeta el criterio que ella intenta imponer y, por otro lado, no hay norma legal que establezca el plazo en el cual debe cumplirse esa formalidad. Papel Prensa actuó conforme con las prácticas habituales aceptadas en el país y, recientemente, la Cámara de Apelaciones en lo Comercial revocó una resolución de la CNV que intentaba aplicarle aquel criterio a Transportadora Gas del Norte (TGN).

El miércoles pasado, Moreno dio otro paso: pidió a Papel Prensa información sobre las transferencias de acciones desde su origen y, según un cable de la agencia estatal Télam, impartió órdenes a los directores y funcionarios que representan al Estado nacional en la empresa, con el objeto de "procurar obtener la información y la documentación pertinente" sobre la adquisición, por los diarios Clarín , LA NACION y La Razón , de las acciones de Papel Prensa.

Los directores y funcionarios estatales deberán buscar documentos y requerir la colaboración de organismos públicos y privados para elaborar en un plazo de 90 días un informe sobre tales circunstancias.

Dando por supuesto que el origen de la empresa merece ser investigado y es tan oscuro como las violaciones de los derechos humanos, en la resolución se citan declaraciones de Osvaldo Papaleo al diario oficialista El Argentino (" Clarín compró Papel Prensa con la familia Graiver secuestrada") y del embajador argentino en los Estados Unidos, Héctor Timerman, que en una nota publicada en Clarín la semana pasada había dicho que la Papel Prensa no nació de una transacción comercial.

Sin embargo, la fundación de lo que hoy se conoce como Papel Prensa no tuvo nada de oscuro.

* * *

En 1968, los editores de diarios y revistas habían comenzado a impulsar la creación de una papelera nacional. En 1970, la Argentina estaba entre los primeros importadores de ese insumo, por lo cual la prensa buscaba sustituir importaciones y asegurarse la provisión de papel, para evitar que la imposición de cupos o prohibiciones a las importaciones reeditara viejas prácticas de censura.

En 1971, el Estado organizó una licitación, pero fue declarada desierta y, en 1972, el proyecto fue encomendado en forma directa a la sociedad anónima Papel Prensa, que entonces estaba formada por Editorial Abril (César Civita), César Doretti y la constructora Tauro.

Sin embargo, durante la tercera presidencia peronista, el entonces ministro de Economía, José Ber Gelbard, logró que aquellos accionistas originarios vendieran su participación e ingresó, como socio mayoritario, el financista David Graiver.

En forma paralela, el gobierno proyectaba la creación de otras tres papeleras: Papel Prensa II, que no se concretó; Papel de Tucumán, que sí constituyeron diarios del interior pero que años más tarde, cuando fue comprada por otros accionistas, se concentró en fabricar papel obra, y Fapel, un proyecto constituido por Clarín , LA NACION y La Razón .

Hasta ese momento, Fapel (la compañía que era propiedad de los tres diarios) no tenía relación con Papel Prensa, que lideraba David Graiver. Pero en agosto de 1976, el financista falleció en un accidente con un avión que él habia alquilado en México. Entonces, Galería Da Vinci SA, sociedad del grupo Graiver, le vendió una parte mayoritaria del paquete accionario mayoritario a Fapel ( Clarín , LA NACION y La Razón ) por 8,3 millones de dólares, y retuvo la sucesión de Graiver una participación accionaria minoritaria.

La operación de compra realizada por Fapel se concretó el 2 de noviembre de 1976 y fue documentada en un contrato escrito.

Por entonces, Lidia Papaleo, heredera del grupo Graiver, estaba en libertad. Ella misma lo reconoció en una solicitada que firmó junto con Juan e Isidoro Graiver y que se publicó en LA NACION el 12 de octubre de 1989, es decir, en plena democracia: allí dijo que las detenciones se produjeron en 1977 (es decir, después de la venta del paquete accionario, en noviembre de 1976).

El 10 de noviembre de 1976, los diarios comunicaron la compra a la Asociación de Entidades Periodísticas (ADEPA), en una reunión en la que también estuvieron presentes autoridades de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y de Papel de Tucumán.

Se realizó también una conferencia de prensa y, al día siguiente, los medios dieron amplia cobertura a ese anuncio.

Por entonces, nadie sabía de la vinculación de Graiver con los montoneros -Lidia Papaleo, viuda de David Graiver, en la solicitada publicada en 1989, seguía desconociendo que hubiera existido esa vinculación- y ninguno de los integrantes de esa familia Graiver habían sido todavía cuestionados ni mucho menos detenidos por el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla.

Dos meses más tarde, el 18 de enero de 1977, en una asamblea extraordinaria de accionistas realizada con un quórum del 88,73 por ciento de las acciones, el Estado -que conservaba el 25 por ciento de las acciones- y los representantes privados aprobaron la cesión del paquete accionario en favor de Fapel con el sufragio afirmativo del 79,62 por ciento de los votos, con lo que superaron el 75 por ciento necesario.

La sucesión Graiver, representada por el doctor Miguel de Anchorena, estuvo entre quienes aprobaron la transferencia.

Los diarios también hicieron pública esa información en sus respectivas ediciones.

¿Hubiera tenido sentido que los diarios dieran tanta publicidad a la creación de Papel Prensa si esta empresa fuera producto de un acuerdo turbio? La operación, a diferencia de algunos otros hechos de entonces y de ahora, fue completamente transparente.

Nuevamente, el 4 de marzo de ese año se realizó otra asamblea, en la que estuvo presente Lidia Papaleo, quien firmó el libro de actas antes de que pasara a cuarto intermedio.

* * *

Los arrestos de los familiares de David Graiver sólo comenzaron varios días después de esa reunión de directorio y seis meses después de formalizada la compra de Papel Prensa por parte de los tres diarios.

Ocurrieron a mediados de marzo de 1977. Según informaron los diarios Clarín y La Gaceta , de Tucumán, en sus ediciones del 15 de abril de 1977 (este último medio transcribió un cable de la agencia Télam), el día anterior el Comando en Jefe del Ejército suministró una lista de 15 detenidos, entre quienes figuraban Lidia Papaleo y numerosos integrantes de la familia Graiver.

La Asamblea Permanente de los Derechos Humanos-La Plata ( www.apdhlaplata.org.ar ) dice que las detenciones ocurrieron el 14 de marzo y dos investigaciones periodísticas publicadas por las periodistas María Seoane y Graciela Mochkofsky en Editorial Sudamericana señalan que fueron posteriores al 8 de marzo de aquel año.

Fapel compró las acciones del grupo Graiver por 8,3 millones de dólares. No tienen sustento alguno las sospechas que desliza el kirchnerismo en el sentido de que ese precio fue irrisorio y de que aquel gobierno de facto, como parte de una negociación, les cedió la planta a los diarios.

En efecto, Fapel depositó las cuotas por el saldo del precio en expedientes judiciales y, en 1978, luego de realizar una inversión de 200 millones de dólares -financiada con aportes de capital de accionistas y por préstamos de bancos públicos y privados-, la planta de San Pedro, cuya construcción se encontraba virtualmente paralizada en el momento de la compra de las acciones por los diarios, se puso definitivamente en marcha.

Es curioso, sin embargo, que el kirchnerismo soslaye otro dato de la realidad: que aquella compra que había hecho Fapel al grupo Graiver no contaba con el visto bueno del almirante Emilio Eduardo Massera, que quería tomar el control del suministro de papel en el país, tal como años antes lo habían pretendido hacer el peronismo y Gelbard y, ahora, el gobierno de Cristina y Néstor Kirchner.

Aquel sector de las Fuerzas Armadas pretendía anular el ingreso de Fapel en la compañía y apoderarse de las acciones del grupo Graiver. Pero eso, en agosto de 1977, Videla dictó el decreto ley 21.618 y designó a un hombre de confianza del marino, el capitan de Navío Alberto D´Agostino, para intervenir la empresa, pero cinco meses después, sin haberse detectado irregularidades, se levantó la intervención.

La cronología de los hechos es contundente, y prueba que las acusaciones que se efectúan desde el kirchnerismo son falsas y que sólo tienen como finalidad generar un clima favorable para que el Gobierno se apropie de la empresa, de manera de controlar un insumo vital para los diarios y presionarlos.

El mismo objetivo que tuvo el entonces almirante Massera y el mismo modus operandi.

170
Diarios

  • Son los que abastece Papel Prensa en todo el país, lo que la convierte en líder del sector.

175.000
Toneladas

  • Es lo que produce aproximadamente por año, para cubrir el 95 por ciento del mercado.

27,5%
De las acciones

Es lo que corresponde al Estado. El resto se reparte entre Clarín (49%) y LA NACION (22,5). Cotiza en bolsa el 1%.

750
Empleados

  • Tiene la planta, lo que la convierte en una de las grandes empleadoras de la zona de San Pedro.
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