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Un logro argentino

Se presentó en Bariloche el SAC-D Aquarius, un nuevo satélite argentino destinado a estudiar el océano y el clima

Miércoles 07 de abril de 2010
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DIAS atrás la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) presentó en Bariloche un nuevo satélite argentino, identificado como SAC-D Aquarius, diseñado y equipado para reunir información sobre el océano, el clima y el medio ambiente. En efecto, se trata de un producto de la más refinada tecnología entre cuyos objetivos se cuentan la captación de datos que permitan un conocimiento más profundo de la salinidad de los mares y de la circulación de sus corrientes. Así, también, detectará las temperaturas del planeta y la humedad de los suelos con una precisión que redundará en beneficio de la predicción ambiental y de los pronósticos de sequías e inundaciones, lo que será de evidente utilidad para la actividad agropecuaria. Se añade que el satélite posee instrumental apto para registrar la aparición de algunas enfermedades y su área de dispersión.

Importa destacar que este proyecto de la Conae es parte de un plan espacial cuya línea estratégica procura dar satisfacción a demandas socioeconómicas y productivas. En el curso del programa espacial ya se han dado tres pasos anteriores concretados en el lanzamiento de otros tantos satélites que aportaron experiencia para el actual SAC-D, el de tecnología más sofisticada. Cuando sea una realidad, su lanzamiento será comandado, monitoreado y controlado desde el Centro Espacial de la Falda de Carmen, Córdoba.

En el reciente acto de presentación el satélite fue exhibido en los laboratorios de Invap, donde está siendo ensamblado. La misma empresa está encargada del montaje del instrumental y de los ensayos que precederán su lanzamiento en la base Vandenberg, de la NASA. Es oportuno indicar que este proyecto argentino cuenta con la cooperación de centros de jerarquía internacional dedicados a las investigaciones espaciales, como la NASA, en los Estados Unidos, y organismos semejantes de Francia, Italia, Brasil y Canadá, y también cuenta con el aporte de algunos centros académicos de nuestro país en el plan satelital: la Facultad de Ingeniería de La Plata, la Universidad Tecnológica Nacional, el Instituto de Radioastronomía, el Centro de Investigaciones Opticas del Conicet, además de empresas privadas, como DTA y Consulfem. La experiencia que se va ampliando concurre a alentar expectativas que se proyectan al futuro de constituir una agencia espacial regional, como lo manifestó Franco Varotto, director técnico del Conae.

Corresponde desear pleno éxito a la misión que ha de cumplir este satélite y destacar, como lo hizo la embajadora norteamericana Vilma Martínez, la labor que vienen cumpliendo con verdadera idoneidad nuestros científicos y tecnólogos en un proyecto de la más alta exigencia. Por otra parte, es menester subrayar otro rasgo muy particular de la actividad científica actual: los avances ya no son el resultado de logros individuales, sino de verdaderos equipos, en los que se unen países, instituciones e investigadores. Así lo señaló el ministro de Ciencia y Tecnología Lino Barañao, quien agregó que el programa en marcha hará que la Argentina reafirme una función de país proveedor en materia tecnológica.

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