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El Congreso, paralizado por la ausencia del kirchnerismo

Se levantaron las sesiones de Diputados y del Senado por falta de quórum; graves denuncias cruzadas

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LA NACION
Jueves 08 de abril de 2010
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"Habiendo transcurrido 45 minutos y al no haberse alcanzado el quórum reglamentario, solicito, señor presidente, que se levante la sesión." Con esta moción, un exultante Agustín Rossi, jefe del bloque de diputados oficialistas, lapidó sin piedad las expectativas de la oposición que pretendía rechazar ayer, en la Cámara baja, el polémico decreto 298, por el cual el Gobierno tomó reservas del Banco Central para pagar deudas.

El presidente del cuerpo, Eduardo Fellner, acató de inmediato la moción de Rossi (único de su bloque en ocupar su banca, para no contribuir al quórum) y levantó la sesión. Se amparó en el reglamento del cuerpo, que establece una tolerancia de 30 minutos después de la hora fijada para el debate para reunir el quórum. La oposición, entre indignada e impotente, estalló en gritos cuestionando la decisión, pero lo cierto es que, pese a que cuenta con mayoría en la Cámara, apenas si había reunido 116 legisladores propios cuando se requieren 129 para empezar la sesión.

Una hora antes también se había caído, por falta de número, la sesión del Senado, donde la oposición pretendía votar un proyecto que modifica el reparto de lo recaudado por el impuesto al cheque. Otra vez, la ausencia de Carlos Menem impidió a la oposición conseguir el quórum.

A la derecha, solitario, el jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi; ocupó su banca sólo para pedir que se levantara la sela oposición se resignan a perder otra b
A la derecha, solitario, el jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi; ocupó su banca sólo para pedir que se levantara la sela oposición se resignan a perder otra b. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno

Pero el fracaso de la Cámara de Diputados fue aún más notorio y despertó una encendida polémica. Cuando Fellner dio por levantada la sesión, los oficialistas, detrás de las cortinas del recinto, se solazaban ante el griterío opositor: su objetivo de impedir el debate estaba logrado.

Adolfo Rodriguez Saá Habla con periodistas en la puerta del Con Greso de la Nación. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Reuteman  camina por los pasillos del Congreso de la Nación. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Hilda Chiche Duhalde al llegar al Congreso de la Nación. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Senadores con caras largas, no hubo quórum en la sesión de hoy. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Luis Juez en el Congreso de la Nación. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Daniel Filmus al llegar al Congreso de la Nación. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Cobos al frente del Senado. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Senadorers reuniidos en el recinto esperando un quórum que nunca llegó. Foto: LA NACION / Maxie Amena
Un grupo de Senadores habla con Julio Cobos por la falta de quórum. Foto: LA NACION / Maxie Amena

Sin querer dar por perdida la batalla, los diputados opositores permanecieron en sus bancas, desde donde despotricaron por la actitud de Fellner, al cuestionarle no haber sido más tolerante, como cuando el oficialismo era mayoría. "¡Usted no puede dar por levantada la sesión; no tiene la hombría de bien para ocupar ese sillón!", bramó la diputada Graciela Camaño (Bloque Peronista). Indignada, la legisladora amenazó a Fellner con revocarle su mandato como presidente del cuerpo. Legisladores de la oposición que venían demorados llegaban a las apuradas a sus bancas para intentar resucitar la sesión. Pero ya era tarde.

"Hay diputados que se dicen opositores, pero en realidad son funcionales a [Agustín] Rossi y al Gobierno, y aparecen en el recinto después de que se cayó la sesión. Esa es nuestra responsabilidad también como oposición", criticó una indignada Elisa Carrió, jefa de bloque de la Coalición Cívica.

No hizo falta que precisara nombres; sus dardos apuntaban a la decena de diputados de la centroizquierda que llegaron tarde al recinto, de los cuales buena parte se enrolan en el Partido Socialista y en Proyecto Sur. Las suspicacias de Carrió, que sospecha de pactos a escondidas entre este lote de legisladores y el oficialismo -lo que fue desmentido por Claudio Lozano (Proyecto Sur) y Eduardo Macaluse (SI)- no hizo más que desnudar las fisuras en la oposición y caldear aún más los ánimos.

El oficialismo se regocijaba ante esta escena pública de pase de facturas entre los opositores. "La responsabilidad de no haber juntado quórum para sesionar fue de la oposición, que tiene la mayoría", enfatizó Rossi, que en tono aleccionador insistía ayer en que el oficialismo buscó, en todo momento, un acuerdo con la oposición pero que ésta se negó a ello. "Propusimos postergar el debate hasta la semana próxima para que pudiéramos discutir, además del decreto 298, un proyecto de ley sobre el uso de reservas para pagar deuda. Pero la oposición no aceptó y nosotros no estábamos dispuestos a tratar en el recinto la derogación de un decreto cuyo dictamen no es válido", sostuvo.

Rossi apuntó directo al vicepresidente Julio Cobos. "El es el responsable de esta situación al impugnar la integración de la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo. De no haberlo hecho, tendríamos el dictamen en regla", achacó.

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Los opositores no se quedaron callados y acusaron al oficialismo de pretender "paralizar el Congreso". "Tenemos quórum y tarde o temprano esta mayoría va a derogar el decreto 298", advirtió la diputada Silvana Giudici (UCR). "[Fellner] es el presidente del Indec parlamentario, cuenta 116 legisladores cuando ahora hay más de 129", despotricó Patricia Bullrich (Coalición Cívica). "Ustedes creen que nos matan; nosotros creemos que ustedes se suicidan", fustigó Ricardo Alfonsín (UCR).

Las protestas fueron en vano. Ya retirado Fellner del recinto y bajo la batuta de Alfonsín, los opositores dieron por perdida la batalla. Pero prometieron darla, otra vez, el martes próximo.

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