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Un gesto de Obama descongela la relación

Recibió a Cristina Kirchner y elogió la posición argentina sobre Irán

Miércoles 14 de abril de 2010
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Mariana Verón Enviada especial

WASHINGTON.– Después de esperar hasta último momento una reunión a solas con el presidente Barack Obama, Cristina Kirchner se llevó un gesto de su par norteamericano, que le dedicó 15 minutos en los que ambos avanzaron en descongelar la tensa relación entre los dos países.

Sin anuncios relevantes de Obama para la Argentina, la Presidenta obtuvo un fuerte respaldo a la política nuclear de su gobierno. Nada más. En un escueto comunicado, la Casa Blanca detalló su visión: "Los presidentes discutieron varios asuntos mutuos de interés y los desafíos globales que tienen en común. Coincidieron en la importancia de reforzar el régimen internacional de no proliferación [de armas nucleares]", sostiene el texto. Además, el gobierno de Estados Unidos subrayó el agradecimiento de Obama a la Presidenta por su "rol en la estabilización internacional y los esfuerzos para aliviar el daño causado por el terremoto en Haití".

Ese fue el resultado del corto encuentro que llegó finalmente ayer para Cristina Kirchner, después de las agónicas gestiones de la diplomacia nacional para conseguir la reunión. Apenas terminó la cumbre de seguridad nuclear que compartieron, Obama tomó del hombro a la Presidenta y la llevó hasta un salón aparte en el Centro de Convenciones de esta ciudad, donde se realizó el plenario de los 47 mandatarios que participaron de la cumbre, para concederle los tan esperados minutos a la jefa del Estado.

El gesto "cariñoso" del presidente norteamericano fue resaltado con énfasis por la comitiva argentina. La llamaba directamente Cristina, con la dificultad obvia del idioma, destacaron. Ella apeló varias veces al Barack, a secas, en el diálogo a solas.

La Presidenta informó a la prensa, en una charla informal televisada, que Obama le había preguntado cómo había impactado en la economía argentina la crisis financiera global.

"No nos había ido del todo mal", respondió ella, con poco tiempo para vender sus políticas, y resaltó la reapertura del canje de la deuda con los holdouts como su gran apuesta para la reinserción de la Argentina en los mercados internacionales.

La reunión a solas determinó un primer avance en el vínculo bilateral, cargado de desconfianzas mutuas. "Tenemos una relación normal y seria", fue la evaluación final que hizo la Presidenta en el diálogo con los periodistas. Parecían parte del pasado los días de tensión que incluyeron críticas públicas de ella a las políticas de Obama.

Cristina Kirchner dijo que estaba cansada. Se notó en los olvidos que tuvo, como no haber invitado a Obama a visitar el país. "Me olvidé", confesó, sorprendida.

Según la versión que contó la Presidenta, el mandatario norteamericano se había mostrado "muy interesado" en la Argentina. Pero ante la pregunta de LA NACION sobre si Obama había expresado conocimiento sobre el país, Cristina Kirchner contestó que no era necesario que lo tuviera.

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A pesar de la tardanza de la Casa Blanca en concederle una reunión a la Presidenta, el Gobierno estaba eufórico por los resultados del viaje. Obama ya se había reunido a poco de asumir con el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, con la ex mandataria chilena Michelle Bachelet y con el mexicano Felipe Calderón. Desde que la delegación argentina llegó aquí el viernes pasado, se había entrevistado con otros 13 presidentes. La última elegida fue Cristina Kirchner.

Al encuentro a solas la delegación argentina sumó como gesto positivo el pedido del presidente norteamericano para que la jefa del Estado se sentara a su lado durante la cumbre, sitio privilegiado que Cristina Kirchner ocupó toda la mañana, hasta el primer descanso para el almuerzo

"Muy contento"

Un poco más enfático tras la reunión fue el Departamento de Estado, que había trabajado largamente con la cancillería argentina y el embajador Héctor Timerman para negociar el encuentro. "Fue una buena reunión. El presidente Obama estaba muy contento de haber hablado con la presidenta Kirchner", dijo la vocera Virginia Staab a LA NACION.

La jefa del Estado contó que no había hecho ningún pedido de intermediación ante el Reino Unido por la ocupación de las islas Malvinas, tema que sí había abordado con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en su última visita a Buenos Aires. Además, la Presidenta sostuvo que tampoco habían hablado de sus críticas hacia Obama por la política de Estados Unidos ante el golpe de Estado en Honduras.

"Estamos reconstruyendo un rol global de la Argentina. Es la reinserción en el mundo"; planteó la Presidenta como cierre de su viaje, al recordar una vieja promesa de su campaña electoral.

Apenas terminó de hablar con la prensa, subió a su habitación del décimo piso, se cambió y bajó hasta el lobby del hotel para encontrarse con su marido, Néstor Kirchner, y contarle los detalles. Ambos se quedaron media hora charlando, un diálogo interrumpido por un colaborador que les llevó el Washington Post para mostrarles que la foto de Cristina y Obama del día anterior estaba en la tapa.

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