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CouchSurfing: una nueva forma de viajar y gastar menos

Se trata de una red social de intercambio de hospedaje gratuito que permite conocer nuevos destinos a bajo costo
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19 de abril de 2010  • 17:13

Los costos de viajar para conocer nuevos puntos del planeta transforman al turismo en un lujo que no todos pueden darse. Pero gracias a la red social CouchSurfing , para reducir gastos solo hace falta estar dispuesto a compartir un sofá y convivir con los residentes locales.

Esta modalidad, que existe desde hace más de cinco años, permite conseguir hospedaje económico y obtener una experiencia completamente diferente a la del turista tradicional.

La tendencia de "surfear un sillón" comenzó hace cinco años en los Estados Unidos y hoy es una de las formas más populares de recorrer el globo. Más de un millón y medio de usuarios, en su mayoría de Estados Unidos, Alemania, Francia, Canadá y el Reino Unido se hospedan gratis, conocen diferentes culturas y hacen amigos a través de esta red.

Las ciudades más visitadas a través de esta modalidad son París, Londres, Berlín, Montreal y Estambul. CouchSurfing posee presencia tanto en América como en Europa y Buenos Aires se alza como uno de los destinos más concurridos de América latina. La edad de los viajeros va de los 18 a los 50 años, aunque la mayoría tiene entre 20 y 28.

"Participa creando un mundo mejor, un sofá a la vez" es la premisa para todo el que se anote en esta experiencia. Dar alojamiento, buen trato y encargarse de que el visitante pase una estadía agradable son los mandamientos del anfitrión de CouchSurfing. Cobrar la estadía y cualquier tipo de intercambio monetario se encuentra terminantemente prohibido.

Martín Levy fue parte del grupo que impulsó CouchSurfing en Buenos Aires y en la actualidad es embajador de esta red internacional. Explica que "el sitio se creó en base a otros similares que ya existían y fue creciendo hasta convertirse en el más reconocido de su clase." The Hospitality Club y HomeLink Internacional son otras de las redes que se ocupan del viajero alternativo y operan con las mismas pautas.

Esta red social se maneja con diversos sistemas de seguridad con el fin de conocer ciertos datos del posible anfitrión antes del encuentro. Levy cuenta que existe un sistema de verificación y referencias. "La verificación consiste en pagar una contribución al sitio de aproximadamente U$S20. Esto permite hacer un trámite con tarjeta de crédito por el cual se corrobora el nombre y dirección."

Las referencias son el descargo realizado por las partes luego de la estadía y pueden ser tanto positivas como negativas. De esta manera, los usuarios califican a la persona con la que se compartió la experiencia y señalan si es de confianza para que las posibilidades de vivir una experiencia desagradable sean casi nulas.

Sin embargo, la certeza no es absoluta y los riesgos existen. Hace menos de un año, una turista china denunció que fue violada tras hospedarse en la casa de un hombre en Gran Bretaña. De cualquier forma, el embajador de CS aclara que "hay muy pocos casos de gente que ha tenido problemas teniendo en cuenta el tamaño del sitio."

Facundo Miranda es usuario de CouchSurfing hace poco más de un año. "Me gustó poder recibir gente y ser recibido sin dinero de por medio y la posibilidad de intercambiar historias, cultura y costumbres con personas de otros lugares", destaca.

Su novia y también anfitriona, Florencia Vergniaud, agrega: "Si recibís gente te estás comprometiendo a mostrarles tu país. Como no se cobra, se espera que la otra persona tenga un gesto y que ayude con las cosas de la casa."

Facundo y Florencia tienen 26 y 22 años y viven en un departamento en el barrio porteño de San Telmo donde ya han hospedado invitados de Francia, Islandia, Alemania, Polonia, Brasil y los Estados Unidos. "Mis experiencias son todas positivas con la gente que recibí", afirma Miranda.

Siggi y Birta viajaron desde su Reykjavík, Islandia natal hasta Sudamérica en pos de conocer el territorio a través de su gente. "Empezamos a hacer este viaje y salió muy bien. Hasta ahora recorrimos la Argentina y Chile y conocimos mucho mejor estos países. Estar con gente, salir con ellos y que te cuenten del lugar y la cultura es como vivir allí. De esta forma sentís cómo es la gente."

"Yo conocí CouchSurfing hace un año cuando iba a Europa del Este con una amiga. Es una experiencia diferente", cuenta Sophia, que tiene 24 años, es de Leipzig, Alemania y no solo vino de visita a Buenos Aires sino que no dudó en instalarse unos meses. "Todas las veces que hice CS fueron muy buenas. Conocí gente totalmente distinta; te juntás con personas que usualmente no te juntarías."

Todos coinciden en que una de las principales características del viajero de CS son las ganas de conocer distintos tipos de personas, culturas y experiencias. "Son gente de mentalidad abierta y no tienen ganas de hacer el típico viaje de turista", completa Florencia.

Suelen reunirse con la gente que una vez albergaron. Hace cenas, salen y están en contacto. ¿Por qué recomienda este estilo de turismo? Miranda define: "Pienso que cuando uno recibe personas es como irse de vacaciones. Aprendés de su cultura. Te transportás imaginariamente a ese lugar. Es como irte de vacaciones sin moverte de tu casa."

La experiencia de Couchsurfing en números

  • 1.739.785 usuarios pertenecen al sitio
  • 2.019.208 fueron las amistades creadas a partir del intercambio
  • 4.528.026 (99.8 %) experiencias positivas se reflejaron en el sitio
  • 237 países participan
  • 71.126 ciudades son representadas
  • 855.217 sofás hay disponibles para hacer CouchSurfing por el mundo
  • 317 es la cantidad de idiomas que se hablan en la red
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