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Rafael Follonier, un todoterreno al servicio de la diplomacia K

El coordinador de Asuntos Técnicos de la Unidad Presidencia cumple todo tipo de misiones en las sombras. Militante del ERP en los 70, días atrás, gracias a su vínculo con Pepe Mujica, logró destrabar la candidatura de Néstor Kirchner a la Unasur Martín Dinatale LA NACION

Domingo 18 de abril de 2010
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Hay una sola coincidencia entre quienes odian y aman a Rafael Follonier. Todos lo califican como "un negociador en las sombras y todoterreno del Gobierno", con la amplitud que esta descripción supone según quien lo mencione.

Follonier ostenta hoy el pomposo cargo de coordinador de Asuntos Técnicos de la Unidad Presidencia. Pero en la práctica, desde 2003 es el hombre de confianza de los Kirchner que actúa como un canciller encubierto, un negociador de bajo perfil que cierra acuerdos con grupos piqueteros y, también, un armador del entramado político del kirchnerismo de izquierda, con su particular visión de la militancia revolucionaria de los años 70.

Este pampeano de 62 años se convirtió en los últimos días en la llave de Néstor Kirchner para acceder a la presidencia de la Unasur, la plataforma política internacional con la que el ex jefe del Estado planea sustentar su estrategia de cara a los comicios de 2011. En rigor, ésta es apenas una misión más que le encargó el matrimonio presidencial y que espera concluir el 4 de mayo cuando los países miembros voten a Kirchner para la titularidad de ese organismo. "Después de esto me jubilo y me voy a vivir a Italia", suele decir Follonier a sus allegados.

Entre los objetivos que le impusieron los Kirchner desde que llegaron al poder, Follonier también logró estrechar los vínculos del Gobierno con los presidentes Hugo Chávez, José "Pepe" Mujica y Rafael Correa. A la vez, fue él quien tendió puentes con los piqueteros que cortaban las calles en 2003 y que logró cooptar a buena parte de esos movimientos sociales enfrentados hasta ese momento con el peronismo. Desde el Ministerio del Interior que lideró Aníbal Fernández este militante de izquierda y amante de la Fórmula 1 se ocupó de ayudar a los gobiernos de Bolivia, España, Chile y Uruguay en el reclutamiento de votantes radicados en el país durante períodos electorales.

Y también fue un actor central en la toma de la comisaría de La Boca por parte del piquetero Luis D´Elía, y es uno de los señalados por la oposición de sumar voluntades en la Cámara de Diputados cuando se votó la resolución 125 contra el campo. En todos los casos su paso cosechó elogios y críticas.

Militancia y exilio

Nacido en Santa Fe en 1948, radicado en La Pampa y casado con Graciela Oporto -que actualmente es funcionaria del ministro de Planificación, Julio De Vido-, Follonier tiene dos hijos y una larga carrera en el periodismo y en la militancia del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), el brazo armado de esa agrupación. Aunque el funcionario kirchnerista siempre aclaró que él nunca fue de andar con fusiles. En los años 70 trabajó como periodista en Canal 11 y en la revista de izquierda Nuevo Hombre . Pero con la llegada de la dictadura se exilió en distintos países de América latina, en Italia y en España. De hecho, Follonier tiene ciudadanía italiana y colaboró con el gobierno posfranquista de Adolfo Suárez. Con la democracia, volvió al país y se sumó al Partido Intransigente de Oscar Allende. Luego volvió a La Pampa, donde trabajó con el entonces gobernador peronista Rubén Marín en la secretaría de medios.

"Follonier nunca fue querido en La Pampa. Los peronistas lo veían como un extraterrestre de izquierda y como un extranjero que se fue como traidor", dijo a LA NACION un destacado dirigente del PJ de Santa Rosa. Lo de "traidor" tiene que ver con la ruptura que Follonier protagonizó con Marín en 2003, cuando el ex gobernador se alineó con Carlos Menem y Follonier se sumó al kirchnerismo.

En rigor, con Néstor Kirchner ya habían entablado una amistad cuando se conocieron en los 90, en las reuniones de gobernadores realizadas en el Consejo Federal de Inversiones para criticar el reparto de fondos de Menem. También los unía la amistad con el actual secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.

En su recorrido latinoamericano Follonier conoció a no pocas personalidades de los movimientos guerrilleros de izquierda que hoy ocupan lugares clave en los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela. De allí tejió un vínculo entrañable con Alí Rodríguez, ex guerrillero que fue presidente de Pdvsa y canciller de Chávez. Follonier le abrió las puertas a Kirchner en Caracas para negociar la compra de fueloil en 2004 y conectó a De Vido con la administración chavista. La amistad con el presidente bolivariano es tan estrecha que públicamente Chávez lo llama "amigo Rafa" y cada vez que llega a Venezuela lo invita a comer en el Palacio Miraflores.

Pero los lazos con Venezuela también le trajeron problemas a Follonier no bien estalló el escándalo de la valija con 800.000 dólares de Antonini Wilson. En las grabaciones del FBI y en documentos judiciales surgían diálogos entre funcionarios chavistas y kirchneristas involucrados donde se nombró a un enviado de la Casa Rosada que ocupaba el cargo de viceministro de Asuntos Judiciales. Como ese puesto no existe pero Follonier tenía fuertes lazos con Chávez y ocupaba el cargo de viceministro del Interior, automáticamente se lo relacionó con el caso. Nunca pudo corroborarse este nexo. "No tengo nada que ver con Antonini. Detesto ese tipo de personajes. Mi relación con Chávez sólo es política y nunca mezclé los negocios", respondió Follonier ante una consulta de LA NACION.

Fuentes de la Cancillería aseguran que más de un embajador se regocijó con ese episodio porque la figura de Follonier despierta recelo y malestar entre los diplomáticos. La practicidad con que define un llamado telefónico a un jefe de Estado amigo o una visita presidencial sorprende y también molesta. Dos funcionarios de la Casa Rosada aseguraron que al canciller Taiana no le cayó bien la reunión sorpresiva entre Cristina Kirchner y Mujica que hace dos semanas armó Follonier en Buenos Aires con el objetivo de que el presidente uruguayo respalde la postulación de Kirchner en la Unasur. Mujica conoce al funcionario K desde sus tiempos de tupamaro.

Además, Mujica le debe a Follonier la colaboración logística que le brindó desde el Gobierno el año pasado para el armado de actos de su campaña en la Argentina. No es una mecánica nueva: desde su despacho situado apenas a siete metros de la oficina de Cristina Kirchner, Follonier organizó varios actos proselitistas para Mujica, Correa, Michelle Bachelet y Evo Morales. La logística electoral alcanza también al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que en las últimas elecciones legislativas recibió el apoyo del Gobierno para que los residentes españoles en la Argentina voten por los legisladores de José Luis Rodríguez Zapatero.

En este entramado también participan activamente las Madres de Plaza de Mayo, ya que Hebe de Bonafini entabló relaciones con la Casa Rosada de la mano de Follonier, un legendario amigo de esa agrupación. El funcionario tiene dos hermanos desaparecidos.

La política de los planes sociales

Los acuerdos con los piqueteros es otra de las misiones que le encargaron los Kirchner cuando estallaban en las calles las protestas. Así fue como Follonier organizó en 2004 lo que luego se denominó la "Armada Brancaleone". Con el respaldo del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el trabajo de no más de cinco funcionarios de distintos ministerios, negociaron el apoyo al Gobierno de diferentes grupos sociales y se buscó la ruptura del bloque piquetero. Los planes sociales fueron eje central de estos acuerdos aunque Follonier diga que nunca negoció dinero con los piqueteros y sólo discutió de política. No piensa lo mismo Néstor Pitrola, del Polo Obrero: "La idea de Follonier y del Gobierno siempre fue la de cooptar a los grupos sociales con planes y en esto actuaron igual que Duhalde: buscaron el quiebre de los movimientos sociales", dijo a LA NACION el piquetero antikirchnerista.

Con fondos y con ideología, Follonier logró atenuar la protesta social y sumó al Gobierno a piqueteros del Movimiento Evita, del FTPV y Barrios de Pie, cuyos integrantes en muchos casos ocuparon cargos en el Poder Ejecutivo. "Lo que siempre más nos llamó la atención de Rafa fue su poder de diálogo con todos los sectores", destacó Pablo Vera, del Movimiento Evita. Es cierto: la amplitud de amistades de Follonier no reconoce fronteras. Se lleva muy bien con Aníbal Fernández y con Carlos Reutemann, en las antípodas de su perfil ideológico, y a la vez mantiene lazos con el líder boliviano del MAS, Osvaldo "Chato" Peredo, quien peleó en la selva con el "Che" Guevara en los años de la revolución cubana.

De la época de revoluciones sólo le queda el recuerdo de su último viaje a la selva colombiana, a fines de 2008, donde acompañó a Kirchner al frustrado operativo de liberación de Ingrid Betancourt. Viajó allí por sus contactos con las FARC, a pesar de que asegura que no comparte la lucha armada y que esa agrupación "se quedó en el tiempo".

En la noche del 4 de julio de 2008, Follonier fue señalado por la diputada Patricia Bullrich (Coalición Cívica) como uno de los "lobbistas más oscuros" de la Casa Rosada a la hora de conseguir los votos por la resolución 125 de retenciones al campo. El hecho se dio en la sesión en Diputados, cuando el oficialismo logró una ajustada mayoría. Bullrich vio a Follonier en las inmediaciones del recinto, con legisladores de Río Negro, Salta y Santiago del Estero que luego apoyaron la medida presidencial. A dos años de esto, para Bullrich "está claro que Follonier fue un traficante de influencias, que repartía favores para conseguir votos". El funcionario negó estas acusaciones. Sostuvo que en ese entonces ya no estaba en el Ministerio del Interior y calificó a Bullrich de "cachivache".

Pero Follonier no suele hablar demasiado. Prefiere andar en las sombras. Se siente más cómodo negociando con bajo perfil, a las órdenes del matrimonio presidencial.

© LA NACION

Quién es

Nombre y apellido: Rafael Follonier Edad: 62 Periodista y militante: Nació en Santa Fe en 1948. Radicado en La Pampa, está casado y tiene dos hijos. En los años setenta fue periodista de Canal 11 y la revista de izquierda Nuevo hombre . Del ERP al Partido Intransigente: Con una historia de militancia en el PRT y el ERP, durante la dictadura vivió en el exilio. A su regreso, con la democracia, militó en el Partido Intransigente.

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