La crisis institucional / Disensos en el oficialismo en el inicio de otra semana de peleas en el Congreso
Crece la presión sobre Fellner por el impuesto al cheque
Rossi le sugiere que "no permita" que se trate el proyecto ya aprobado por los senadores
Dispuesto a evitar una nueva y resonante derrota en el tratamiento de las modificaciones a la ley del impuesto al cheque aprobadas el miércoles pasado en el Senado, el oficialismo en la Cámara baja reafirmó ayer que intentará que el proyecto no sea debatido por los diputados en las semanas que se avecinan.
El jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi (Santa Fe), advirtió que su bancada "tratará de impedir" que el proyecto se debata en el recinto, y reiteró el argumento esgrimido por los senadores oficialistas y la propia Presidenta horas después de la votación: la modificación de la ley es inválida ya que necesitaba de una mayoría absoluta (37 votos) que la oposición no consiguió en la madrugada del jueves. "Vamos a impedir que la Cámara de Diputados se convierta en cómplice de una violación de la Constitución", dijo.
Una presión poco sutil sobre el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner (FPV-Jujuy), a quien la oposición le exige que habilite el debate.
Fellner ayer se mantuvo en silencio y no dio pistas de su estrategia de cara a la discusión de la ley, que redistribuye 10.000 millones de pesos adicionales a las provincias, que hoy ingresan a la Nación de manera directa.
"Es muy grave lo que ocurrió en el Senado porque se rompieron las reglas de juego en el Parlamento argentino", afirmó Rossi ayer en declaraciones radiales.
El proyecto, remitido a la Cámara baja por el vicepresidente Julio Cobos, debería comenzar su tratamiento en comisión durante esta semana. Pero Rossi ya aclaró que intentará resistir la iniciativa, y que a su criterio Fellner debería considerar nulo el proyecto y archivarlo sin debatirlo. "El oficialismo cree que no hay que tratarlo. Si Cobos no lo mandó al archivo, que lo haga la Cámara baja", afirmaron a LA NACION fuentes de la bancada kirchnerista.
A pesar de que dejó trascender que "aceptará lo que diga Fellner", Rossi puso de hecho más presión pública sobre el ex gobernador de Jujuy, que avisó a través de sus asesores de confianza que no hablaría durante el fin de semana y que sí comunicaría su decisión a partir de mañana.
"Es kirchnerista, no salió de un repollo. Pero también es el presidente de la Cámara baja, no puede salir a hacer barricada", comentaban ayer cerca del jujeño.
Contrapunto
En línea con las críticas que le dedicó el oficialismo, Rossi también apuntó a Cobos por su actitud durante la votación. "No hace más que perjudicar a las instituciones, a la democracia y a la política", afirmó.
Para Rossi, "este Cobos que aparecía en un ámbito de gran autonomía, terminó siendo empleado de [Ernesto] Sanz y de [Gerardo] Morales", líderes del radicalismo en el Senado. El vicepresidente aceptó como válida la votación, aprobada con 35 votos positivos contra 33 negativos, y remitió a Diputados la modificación de la norma.
"Todos sabíamos que se necesitaban 37 votos para aprobar la modificación del impuesto al cheque, y como no llegaron a esa mayoría, una hora antes cambiaron la argumentación y se refugiaron en que podían aprobar por mayoría simple", se quejó Rossi.
Desde Ushuaia, Sanz volvió a defender el procedimiento utilizado en el Senado para aprobar los cambios. "Lo que ha pasado con la ley del cheque, más allá de que el Gobierno perdió la votación y no está acostumbrado a eso, es que conseguimos una herramienta para devolver federalismo a un país que está bajo un sistema unitario."
Al margen de la resistencia kirchnerista al tratamiento del proyecto, la oposición pretende avanzar con la modificación de la norma la semana próxima, una vez transcurridos los plazos parlamentarios que permitan su aprobación en sesión ordinaria.
Ayer, la diputada Patricia Bullrich (Coalición Cívica-Capital) evaluó ante LA NACION que las palabras de Rossi "son una clara presión y extorsión sobre el presidente de la Cámara" y exhortó a Fellner "a trabajar en libertad y sin presiones" para definir el futuro del proyecto. En las próximas horas, Fellner deberá tomar una decisión personal y política de alta trascendencia. .

