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Vientos de renovación diplomática

Por Abel Posse Especial para lanacion.com

Martes 20 de abril de 2010 • 09:29
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Los Kirchner parecen haberse dado cuenta de que la diplomacia es importante y más que necesaria en nuestra ya lacerante automarginación internacional. Hicieron de la Argentina un país al que los presidentes en gira, sobrevolaban sin osar posarse.

Después de actos insólitos, en los que más que agraviar o subestimar a otros países o sus dirigentes sólo habíamos logrados ser tenidos por un país intratable, o guarango, (como escribiría Martínez Estrada), el único daño de esos desplantes kirchneristas fueron para la República Argentina, tal como: dejar a Puntin plantado en el aeropuerto de Moscú; ningunear una comida para la reina de Holanda invitada en la Argentina; hacer esperar varias veces al rey de España, u organizar un candombe político con Chávez como insultante solista, dedicado al Presidente Bush, invitado de honor como todos los otros presidentes, en la cumbre de Mar del Plata. Apenas unos hechos para comprender que es un récord de agresividad tribal.

Perdimos un lustro en discordias infantiles. La cancillería profesional -amenazada y silenciada- nada pudo hacer para sugerirle a K los ritos y manejos que no son personales, sino de la Argentina. Probablemente, pensaron que su estilo era una simpática excentricidad o una expresión de resentimiento crítico.

Por suerte, no era un defecto genético-familiar. Desde la asunción de Cristina Kirchner se suceden cambios sustanciales, imprescindibles para lavar el desprestigio de país perturbador, rebelde, sin otra consecuencia que la autodestructividad del causante y el desdén del ofendido.

Ya en el 2009, en la cumbre de Bariloche, Cristina logró manejar con gracia y resolución el explosivo tema de las bases norteamericanas en Colombia. Luego en la reunión de los 20 en Pittsburgh, se había desempeñado con creciente solvencia cuando trató el tema de la crisis financiera mundial. En las reuniones de México y Nueva York logró un rotundo apoyo de todos los países del continente en repudio de Gran Bretaña por las actividades petroleras en las aguas de las Malvinas. Hubo expresiones inusuales de Brasil en apoyo de la inquietud de la Argentina. Nuestro descuido diplomático por las Malvinas quedó rescatado por la reacción de todo Unasur.

En su último viaje a los Estados Unidos para asistir a la Cumbre de Seguridad Nuclear, logró casi el récord de encuentros personales con los más importantes del mundo: Obama, Hu Jintao, Medvedev y Angela Merkel, prácticamente en un par de días.

En el caso del presidente de China, equivalía a un pedido necesario de disculpas por la anulación del viaje negociado -visita de Estado-. Y China es el reaseguro por varios lustros de nuestro comercio agroexportador…

Cristina, con persistencia, logró iniciar un cambio en nuestra desmadejada diplomacia.

Pero la prueba de fuego será su capacidad para asimilar el fallo que dejará a la pastera Botnia sobre sus cimientos actuales y en plena producción.

La Presidenta, junto con su par oriental, deberá dejar los resentimientos de lado y planificar una gestión constructiva del desarrollo fronterizo. El paso más fuerte será el de liberar los cortes de rutas y el puente de Fray Bentos, como medida inmediata de acatamiento y como recuperación de la gestión diplomática del Estado, usurpada por el piquete de la gente de Gualeguaychú, por más razones válidas, aunque regionales, que puedan haber tenido.Su marido cometió errores por causa de política interna. Hoy su consorte tendrá su mayor batalla, no con los uruguayos sino con los obstinados de Gualeguaychú.

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