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Un testimonio clave en Croacia

Se sabe dónde están las armas argentinas

Política

Un ex militar carapintada, hoy en el ejército croata, revela datos inéditos

ZAGREB.- El ex capitán argentino Rodolfo Barrios Saavedra es hoy uno de los altos jefes del ejército croata. Hace ocho años que se fugó de la Argentina, en febrero de 1991, después de haber participado en el levantamiento carapintada que encabezó el ex coronel Mohamed Alí Seineldín.

Desde entonces ha combatido en primera línea contra serbios y musulmanes, en territorio croata y en Bosnia, durante toda la guerra en la ex Yugoslavia, que culminó con un acuerdo firmado entre las partes a fines de 1995. En cuatro años y medio de enfrentamientos bélicos, Barrios tuvo en sus manos fusiles FAL (Fusil Argentino Liviano), y vio los cañones Citer 155 milímetros producidos en la planta de Río Tercero de Fabricaciones Militares.

Ese armamento fue vendido por la Argentina país a Croacia en operaciones ilegales de ventas de armas que violaron el embargo dispuesto por las Naciones Unidas (ONU) durante aquel enfrentamiento bélico. Para esa operación se simularon envíos a las fuerzas de seguridad de Panamá, según investiga la Justicia.

"Los cañones que vinieron desde la Argentina están en una brigada en la zona de Virovitica. Ese armamento llegó en 1994 y hoy forma parte del material con que cuenta Croacia. Eso no es un secreto de Estado. El ejército tiene su revista donde aparece publicado, y con fotos, el armamento que tiene. Esos cañones, al igual que los fusiles FAL que yo usé en los primeros años del enfrentamiento, son parte de lo que el país compró para poder encarar la guerra", dijo Barrios.

Silencio y confesiones

Hace siete años que Barrios no habla con un periodista. Dice que quiere estar tranquilo y que por eso no responde a muchos llamados que recibe desde la Argentina. Está instalado en una base militar ubicada en uno de los montes que rodean a Zagreb.

En ese lugar cubierto de bosques, con mucha nieve en esta época del año, tiene a su cargo una escuela de entrenamiento de grupos comando. Allí se entrevistó con La Nación .

"En el ejército croata es vox populi la adquisición de armamento argentino. Me han dicho que esas armas iban vendidas a Panamá. Bueno, todo el mundo sabe que en Panamá no hay fuerzas armadas", recordó Barrios Saavedra.

-¿Cree que Balza es responsable por la cantidad de armamento del Ejército que habría sido contrabandeado?

-No puedo dar esa respuesta. Compromete a mi función en este país.

-Bueno, pero el armamento argentino está aquí, aunque quienes están comprometidos en el caso insisten con que la Argentina no vendió armas a Croacia...

-Me parece casi infantil que se siga negando que la Argentina ha vendido esas armas.

Los Citer 155 milímetros de fabricación argentina conforman varios grupos de artillería en brigadas que se encuentran entre los pueblos de Virovitica y Kopritnica. "Hay entre 18 y 24 cañones Citer, no recuerdo el número exacto. En cambio, a los obuses Oto Melara no los he visto", explicó Barrios Saavedra.

La forma en que Croacia adquirió su armamento, pese a la prohibición que establecía el embargo de la ONU, es un secreto guardado aquí bajo siete llaves. Pero a nadie parece importarle demasiado, ya que la visión nacionalista que comparten gobierno y población es que había que conseguir lo que fuera posible para defenderse: los serbios se habían quedado con todo el poderío bélico de la ex federación de repúblicas yugoslavas.

Barrios Saavedra sabe que la sucesión de ventas de armas que efectuó la Argentina autorizadas por decretos presidenciales -números 1697 y 2283, de 1991; y el decreto 103, de 1995- están siendo investigadas por la Justicia en Buenos Aires, pero afirma no estar al tanto de los pormenores del caso.

El ex militar argentino tiene el grado de brigadier, equiparable al de coronel, en nuestro país. Para sus subordinados es "el brigadier Saavedra". "Yo soy parte en este asunto porque soy un oficial del ejército croata, no puedo hablar de aspectos que comprometan a este país", aclaró Barrios Saavedra en un momento de la entrevista que se desarrolló en un hotel que está a pocos metros de su base.

"Me doy cuenta de que algunos en el Ejército ´legal´ argentino -se refiere a la institución que comanda el general Martín Balza- quieren aprovechar para tirarme a mí a la parrilla por los problemas que surgieron en la Argentina con este tema. Yo estaba aquí solo y combatiendo para Croacia. Lo que ocurre, como en cualquier situación delicada, es que se intenta buscar un chivo expiatorio y los responsables de cada área tiran la pelota para abajo".

Beneficios en Croacia

A Barrios Saavedra, los soldados que comandaba durante la guerra le hacían comentarios del armamento argentino que estaba distribuido en la región. "Me decían esas cosas porque sabían que era argentino. A los croatas nos venía muy bien que llegaran armas, desde la Argentina, desde China o donde sea. Si hubo una fuerte corrupción por esto, esperemos que la Justicia pueda juzgar a los responsables", reflexionó.

Los decretos emitidos por el gobierno en 1991, que fraguaban un envío de armas a Panamá, fueron firmados por el canciller Guido Di Tella, el entonces ministro de Economía y actual diputado de Acción por la República Domingo Cavallo y por el ex titular de Defensa y actual de Trabajo Antonio Erman González.

En el decreto 103, de 1995, que estableció como destino falso la República de Venezuela, la firma del entonces ministro Oscar Camilión reemplazó a la de González en la cartera de Defensa, y se repiten las de Di Tella y Cavallo. Ambas disposiciones gubernamentales fueron rubricadas por el presidente Carlos Menem.

Para el restablecimiento de la actividad judicial al concluir la feria, se aguarda la citación a indagatoria que debe hacer el juez federal Jorge Urso a Di Tella y a Balza.

El canciller se presentaría "voluntariamente a declarar ante el juez" sin aguardar la citación, según dijo el funcionario durante la visita que efectuó el miércoles último a Londres. Pero para que pueda ser indagado y se le pueda dictar eventualmente una prisión preventiva, el ministro deberá perder sus fueros en un juicio político realizado por el Congreso, lo que aparece muy difícil.

Escapar de la Argentina

Barrios Saavedra hace tiempo que no tiene ningún contacto con la Argentina, no habla con sus ex compañeros carapintada, ni con otros militares argentinos. Cuenta que las ideas que tenía antes de dejar Buenos Aires han desaparecido.

"Ojo que yo nunca fui un golpista contra el Gobierno. Me tenían como un subversivo dentro del Ejército. Me rebelaba contra esos generales de m... que no tienen dignidad para llevar el uniforme del Ejército argentino, queríamos borrar esa clase de jefes. Son incapaces de hacerse responsables por alguno de sus subordinados", explicó.

Este ex carapintada escapó de la Argentina en febrero de 1991. Estaba internado en el Hospital Militar, había recibido una herida en la pierna durante los enfrentamientos con lo que todavía llama "el Ejército legal". "Estuve como seis meses dando vueltas. Primero fui a Brasil, después a Paraguay, y al final en Uruguay encontré la posibilidad de venir a combatir a Croacia y me vine. Fueron cuatro años y medio de guerra", recuerda.

Barrios Saavedra tiene hoy 39 años. Vive en el centro de Zagreb, en un departamento de 70 metros, con su esposa María Marta y sus siete hijos. Los dos más chicos, Petar Kresimir, que tiene 2 años y lleva el nombre de un héroe nacional, y María Milagros, de 6 meses, son nacidos en Croacia, aunque ya todos son croatas de nacionalidad.

"Durante la guerra me tocó compartir el dolor de personas que tenían un hijo desaparecido. Es algo horrible. Por eso no puedo aceptar esos métodos, el sistema que utilizaron en la Argentina nuestros jefes militares. Ninguno de los carapintada estuvo metido en acciones de ese tipo ni actuó en grupos de tareas", explicó.

Barrios tiene un enorme cuaderno de tapas rojas donde escribió los cuatro años que pasó combatiendo en los Balcanes. El texto es una crónica de guerra que concentra sus peores y sus mejores momentos. Allí tiene escrita la frase que le dejó uno de sus combatientes antes de morir: "El guerrero muere dos veces. La primera cuando deja de respirar, y la segunda cuando los amigos lo olvidan". .

Por Juan Castro Olivera (Enviado especial)
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