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Malestar en Bolivia por los ilegales

Prensa: diarios del vecino país hablan de "detenciones por portación de rostro"; el embajador de Bolivia, Mamfredo Kempff, fue a la Cancillería para hablar del tema "que más me preocupa", dijo.
Alejandra Rey
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26 de enero de 1999  

Mientras la policía seguía ayer realizando procedimientos para atrapar a ilegales indocumentados, el ministro del Interior, Carlos Corach, dijo que no entendía por qué la posible reforma a la ley de inmigración "produce la reacción que produce".

La firmeza con que el Ejecutivo pretende perseguir la inmigración ilegal tuvo repercusiones duras en la prensa boliviana y entre los propios indocumentados que viven en el país y que denuncian "mafias" que los traen engañados.

El diario La Razón, de La Paz, publicó en su portada de ayer un duro artículo en contra de lo que considera una "persecución".

"La detención por portación de rostro es conocida aquí como el arresto que se hace contra los morochitos que andan merodeando por las calles y son tomados como sospechosos de la comisión de algunos hechos delictivos", dijo uno de los artículos.

En tanto, el embajador de Bolivia en la Argentina, Mamfredo Kempff, se reunió ayer con el director de la Sección de América del Sur, José María Otegui, para hablar sobre la situación de sus compatriotas, el "tema que más me preocupa", dijo.

Una recorrida de La Nación por los barrios donde habitan los ilegales reveló que en los pasos fronterizos pasar de país a país es muy simple si se cuenta con el dinero necesario.

Ayer, otros ilegales, éstos argentinos, desocuparon la vivienda de la calle Vidt 2090, que hace una semana habían tomado en forma subrepticia, pero la saquearon por completo.

Malestar en Bolivia por los ilegales

Hay diarios que hablan de "detención por portación de rostro"; para el embajador Kempff, el problema empieza con las mafias.

El gobierno boliviano, la prensa de ese país y la comunidad que reside en la Argentina reaccionaron con dureza -aunque con matices en las formas- frente a la decisión del gobierno de modificar las leyes de inmigración que, desde hace días, se traduce en detenciones y razias sorpresivas a indocumentados en la ciudad.

El embajador de Bolivia en la Argentina, Mamfredo Kempff, se reunió ayer en la Cancillería con el director de la Sección de América del Sur, ministro José María Otegui.

"Le expuse los temas que tanto me preocupan", admitió el diplomático.

Simultáneamente, una delegación de la comunidad boliviana intentó entrevistarse ayer con el ministro del Interior, Carlos Corach, quien no tenía agendado el encuentro.

El diario La Razón, de La Paz, publicó un artículo que comenzaba diciendo: "La detención por portación de rostro es conocida aquí como el arresto que se hace contra los morochitos que andan merodeando por las calles y son tomados como sospechosos de la comisión de algunos hechos delictivos".

La Razón, El Nuevo Día, de Santa Cruz de la Sierra, y Los Tiempos de Cochabamba son diarios que pertenecen a una misma sociedad. Los tres son de tirada nacional y, en el caso de La Razón, está entre los más importantes del país. La empresa envió a Buenos Aires a dos periodistas a cubrir la información que los afecta en la Argentina.

Por caso, en su edición de ayer, publicó en primera página una nota titulada "Tres historias que hablan de desilusión", y un subtítulo que rezaba: "El sueño argentino acaba en la plaza de los desocupados", en alusión a la esquina de Cobo y Curapaligüe, del Bajo Flores, donde los inmigrantes esperan por trabajo.

En las páginas interiores se anuncia la detención de 38 bolivianos bajo el título "Persecución", y se informa de la entrevista con Corach, de la que el ministro, según fuentes de la cartera política, no tenía noticias.

Corach se pregunta

Lo que sí dijo Corach, en la rueda de prensa habitual frente a su domicilio, fue que no logra "entender por qué" la posible reforma de la ley de inmigración "produce la reacción que produce". Y aseguró: "No es cierto que ahora nos hayamos acordado de tratar de resolver ese problema".

La Nación dialogó ayer con el embajador Kempff, poco después de la reunión con Otegui en la Cancillería.

-¿Qué respondió el ministro Otegui a sus inquietudes?

-Me explicó que para la Argentina ratificar el tratado firmado hace un año y que está en el Senado de la Nación, es prioritario.

El embajador se refirió así al acuerdo entre cancillerías que, entre otros puntos, prevé que a los inmigrantes no se les exija contrato laboral sino que sólo identifiquen el lugar donde realizan sus tareas.

Contempla también que al inmigrante se le agilicen los trámites de radicación para ingresar en el sistema de aportes y tener, como contrapartida, los beneficios sociales.

Ese proyecto, que según el embajador descansa en el Senado argentino, ya es ley en su país.

-¿Desde lo diplomático se está haciendo algo para combatir a las mafias que lucran con quienes ingresan ilegalmente?

-Todo lo que está a nuestro alcance. Mire: justamente con esas mafias empieza la cadena que no se puede terminar.

-¿Cómo califica a la reacción de la prensa en su país?

-Está irritada. Este es un tema muy irritante, pero le aclaro que yo no creo que haya xenofobia. El presidente (Carlos) Menem ya dijo que no se iba a expulsar a ningún boliviano, excepto aquellos que hayan cometido delitos. Pero entiendo que haya sensibilidad porque muchos de mis compatriotas vienen aquí para ayudar a sus familias.

-¿Su gobierno siente presión?

-Sí, está sumamente presionado por todo lo que sucede, porque allá se habla mucho del tema.

-¿Y usted?

-Yo tengo conversaciones con mi gente porque están muy temerosos, sobre todo de ser expulsados.

-Pero usted ¿siente presión por parte de su comunidad?

-Sí. Las presiones son permanentes.

En declaraciones a un diario de su país, Kempff dijo que en la Argentina hay 500.000 bolivianos registrados.

Pero seguidamente admitió: "Sin querer aventurar, suponemos que hay otro medio millón de indocumentados y es allí donde tenemos que poner énfasis, para que esa gente no tenga temor de ser expulsada", dijo.

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