Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

El dólar negro en Venezuela, factor central de corrupción

Política

El fideicomiso con la Argentina, en la mira

CARACAS.- Todo el mundo lo sabe y no hay que ser un experto en finanzas. Basta con pasar un par de horas en esta ciudad y salta a la vista que el juego entre el dólar oficial y el paralelo permite negocios fabulosos y es un nicho ideal para la corrupción.

Eduardo Sadous era el embajador argentino en Venezuela cuando denunció a la Cancillería que del fideicomiso binacional habían desaparecido US$ 90 millones. Misteriosamente, el dinero reapareció. ¿Dónde estuvo? La hipótesis que investiga hoy la justicia argentina (en la misma causa de los supuestos sobornos a los empresarios que exportaban a Venezuela) es que los dólares se sacaron, se vendieron en el mercado paralelo, se recompraron en el oficial y alguien se quedó con la diferencia: US$ 13 millones en negro, que podían destinarse a cualquier oscuro propósito.

De ser así, quien lo hizo no fue ningún innovador. Desde que existe un dólar oficial y otro paralelo esa es una práctica de lo más común en este país. "El mercado está fuera de control", dijo a LA NACION el economista José Guerra, ex director del Banco Central de Venezuela. "Aquí hay gente del gobierno que se ha hecho millonaria gracias a esto. Es claro que por ahí están los negocios con la Argentina y con todo el mundo. Todos saben cómo es la cosa, pero nadie lo investiga", afirmó.

Anteayer, el presunto valijero Guido Alejandro Antonini Wilson ligó en forma directa el mercado paralelo del dólar con los negocios oscuros entre Venezuela y la Argentina. En una entrevista con Clarín , dijo que el kirchnerismo había montado una oficina en Caracas para cobrar sobornos. "Si uno tiene acceso a sumas importantes de dólares, la ganancia en el mercado negro puede ser fabulosa. Ese era el sentido", afirmó.

El propio Antonini demostró lo fácil que es para algunos burlar las leyes cambiarias venezolanas: llegó a Buenos Aires proveniente de Caracas con casi US$ 800.000, más de mil veces lo que le permitía entonces sacar la ley. El mejor ejemplo del fabuloso negocio que posibilita el diferencial cambiario también tiene que ver con la Argentina. Son las fortunas que se hicieron con los bonos por unos US$ 5000 millones que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le compró al Gobierno.

"Los compró al precio oficial del dólar y vendió la gran mayoría a bancos privados, que pagaron por ellos a 2,15 y los revendieron en Nueva York a 3, 4 o 5. Fue una maravilla. Llegó a haber ganancias del 200%", afirmó el economista Orlando Ochoa.

Hoy, hay cuatro tipos de cambio dólar-bolívar, según explicaron los economistas. Uno está a 2,60, para las importaciones del gobierno y algunos productos privilegiados (que ingresan así a un costo bajo); un segundo, a 4,30, que pueden conseguir los importadores privados; un tercero, a 5,20, que es el de los bonos (emitidos para estabilizar el mercado), y un cuarto, el del dólar paralelo, que llega a 7,50.

La ganancia para quienes acceden a los bonos y los sacan del sistema es espectacular: pueden comprarlos a la mañana a 5,20 y venderlos por la tarde a 7,50. Como los bonos se venden en el día y por subasta, las posibilidades de multiplicar el dinero son aún mayores para quienes tienen acceso a información calificada.

Un ciudadano venezolano no puede comprar dólares libremente. La ley no lo permite. Sin embargo, o por eso, en esta ciudad la locura por conseguir dólares se ve en la calle, con compradores y vendedores por doquier. El motivo es que se convirtió la forma más segura de ahorrar. "La gente se desespera con esta inflación que nos arropa. Quienes tienen algo de dinero, que son pocos como está el país, quieren dólares", dijo Fredy Gómez, taxista y declarado antichavista. Relató, no obstante, que la locura de comprárselos a cualquiera se frenó cuando empezaron a circular billetes falsos. "Ya ni en los dólares puede creer uno", protestó.

Lo paradójico es que mientras aquí, donde todo el mundo piensa en dólares y en cómo conseguirlos, hablar del mercado paralelo está prohibido y penado por una ley cambiaria de febrero de 2008.

Ante este escenario, Ochoa asegura que la corrupción sistemática en Venezuela está vinculada con el diferencial cambiario. "Es el sistema de incentivos más corrupto que puede haber -sostuvo-. Como me dijo un amigo: «En estas condiciones, hasta la Madre Teresa se corrompe»." .

Paz Rodríguez Niell Enviada especial
TEMAS DE HOYEugenio ZaffaroniProtesta policialCristina KirchnerLa pelea con los holdouts