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Hecho a mano

LA NACION revista

Piezas únicas, revalorización de lo autóctono y lo artesanal, conciencia sustentable y diseño emocional, las tendencias en interiorismo

Combinar hilados salteños de teñidos naturales y diseños contemporáneos. O modernizar un mueble de otro tiempo con un colorido decoupage. Las tendencias en el mundo de la decoración y el diseño apuntan, de a poco, a la utilización de materiales autóctonos y al desarrollo sustentable.

Por eso, son muy bien vistos los productos reciclables que se convierten en materia prima, la elaboración artesanal, la creación de piezas únicas e irrepetibles y los objetos concebidos con conciencia ecológica y sustentable. Un regreso a las raíces.

"Hay una tendencia de rescate del pasado, llamada cuenta regresiva: queremos sostener algo de nuestro pasado feliz para poder enfrentar un futuro incierto. El respeto por nuestra identidad local está asociado a las sabidurías ancestrales andinas y al rescate de los elementos que hacen a nuestras raíces e identidad argentina", dice Patricia Doria, diseñadora de indumentaria y profesora de la Universidad de Palermo.

En ese camino, se revaloriza la utilización de fibras de llama, guanaco, vicuña y alpaca. Y el retorno a los teñidos naturales para lograr verdes a partir de la yerba mate; o amarillos, con la flor de quinchamalí; y los naranjas del achihuete, los colorados de la remolacha y los celestes con el repollo. "Cuando diseñamos, las raíces están presentes, nuestra cultura está presente", opina María Zunino, presidenta de Decoradores Argentinos Asociados (DArA).

¿La idea es crear ambientes rústicos? No precisamente. "Hay una gran inspiración en las formas que propone la naturaleza, que se fusiona con la tecnología. Además, la intención es que los objetos no tengan un circuito lineal de desecho, sino que vuelvan a utilizarse", explica Soledad Offenhenden, diseñadora de indumentaria y especialista en gestión estratégica de diseño (UBA), que la semana última dio cátedra en la primera edición del seminario Visiones Home, Design & Lifestyle. Así, el papel de la tecnología sería ayudar a que el planeta sea un lugar mejor. Las formas naturales son alusivas, y aparecen en jardines verticales que decoran espacios, en granjas hogareñas que surgen en centros urbanos y en la iluminación que se genera a partir de paneles solares.

Impronta folclórica

Una silla con poncho incluido, diseñada por Leonardo Sarra, fue una de las ganadoras del concurso El sofá latino, realizado por la Universidad de Palermo y la firma Manifesto. Esa empresa incorporó una línea de diseño de autor para comercializar y, en algunos casos, producir sus creaciones. "En la tendencia está presente lo folclórico y lo autóctono, y la utilización de materiales con menos procesos tecnológicos y más artesanales", opina Esteban Iurcovich, de Manifesto.

La estrella de Kalpakian es una alfombra realizada íntegramente con pelo de llama. "Además de ser autóctona, no contiene aditivos ni teñidos porque los colores son los mismos del pelo original del animal. Se desarrolla en la planta que la firma instaló en La Rioja", relata la arquitecta Ani Hairabedian, responsable del área de diseño. Tal fue su éxito, que Kalpakian editó un libro sobre ese animal, La llama andina.

Un viaje a Tafí del Valle conectó a Fernando Bach con las tejedoras de la zona. Se interesó por sus historias y, junto con su socio, les compró toda la producción. Volvió a Buenos Aires cargado de mantas, pies de cama y alfombras. Fue tanto el interés de sus amigos por los tejidos, que regresaron, pero esta vez para interiorizarse y hasta tomar clases de telar. Así nació Elementos Argentinos, una empresa que comercializa productos de líneas contemporáneas con la impronta del pasado indígena y colonial. Armaron una red de 90 tejedoras de siete provincias que, a mano o con huso, hilan lana de oveja o de llama, y aunque todavía no están certificados en Comercio Justo, tienen pautas claras: en sus telares no trabajan menores de edad y cada artesano fija su precio.

Sus productos son muy bien vistos en el extranjero. Como cuenta Bach, una alfombra que tejió una habilidosa artesana catamarqueña con lana de oveja negra y blanca, previa intervención para modernizarla, llegó a la tapa de la revista neoyorquina Time Out. La tejedora, feliz.

La mezcla de lo natural y lo hecho a mano con un toque moderno, es la ecuación que más cierra en el mundo de la decoración. Como los almohadones tejidos con hilo rústico e intervenidos con telas de Jujuy que ofrece Shynka, la firma de Romina Dabul.

Ecodiseño

"Un buen diseño sustentable se define en la aplicación de las tres R: reciclar, reducir y reutilizar. El llamado ecodiseño ético tiene en cuenta la optimización de la función del objeto, la selección de materiales con niveles mínimos de impacto nocivo y la mejora en los medios de transporte, distribución y almacenamiento, pensando en el uso y en las posibilidades de reutilización, reciclaje y disposición residual", dice Patricia Doria.

En la próxima edición de la feria PuroDiseño, que se realizará del 20 al 25 de mayo en La Rural, el espacio Mundo Sustentable acompañará esta tendencia con un workshop dictado por dos diseñadores industriales, de Australia y de Finlandia, países pioneros en sustentabilidad. "Ya no hablamos de moda o de esnobismo. Estamos pensando de otra manera, atentos a temas como el cambio climático y el aporte positivo que cada uno puede hacer. Es un tiempo de transición. Algunos cambios son más difíciles de concretar que otros, pero todos los esfuerzos orientados hacia ese objetivo representan un paso valioso hacia una sociedad sustentable", opina la directora de Remade in Argentina, Mónica Cohen, a cargo del espacio. Este año, el espacio estará contenido en una estructura de bambú, un recurso autóctono y natural.

La sustentabilidad abarca varios eslabones de la cadena de producción. Es tomar conciencia de cómo se producen los objetos, cuál es su ciclo de vida, si se volverán a usar o a reciclar, de qué manera se distribuyeron y, en relación con el comercio justo, cómo son tratadas las personas que trabajan en su elaboración.

"La mayoría de los recursos son finitos. Tenemos que cuidar el planeta, tomar conciencia de nuestros actos y de los productos que traemos al mundo", sostiene Ana Lisa Alperovich, que estudió Ecodiseño en la Goldsmiths University, de Londres. Como ejemplo, destaca una chaise longue del estudio Quinua hecha con cilindros tejidos de palmeras del norte de Córdoba y confeccionada por distintas familias.

La reutilización de materiales es un requisito fundamental de la sustentabilidad. Quien sabe del tema es Santiago Morahan, creador de Diseño Cartonero. Aficionado a las maquetas, mientras estudiaba Arquitectura ambientó su casa con un sillón realizado con... cartón. Luego llegaron las lámparas y bibliotecas, diseños que fueron aplaudidos en ferias y bien aceptados en los Estados Unidos.

"En el exterior, las certificaciones de sustentabilidad se aplican a los muebles que dejen la menor huella de carbono en la atmósfera. Y ese proceso se cuenta desde el inicio de la fabricación, el transporte y la comercialización", explica Iurcovich. Su empresa importa y comercializa la silla Zody, de Haworth, que cuenta con esa certificación: el 98% de su estructura es reciclable y fue realizada con más de un 53% de contenidos reutilizados.

Estudio Kotta fabrica el sistema de asiento y mesa Moly, en multilaminado fenólico con madera de bosques renovables y otra línea de sillones, poltronas, mesas y puf, en la que se usa mimbre, un producto bien nacional. "Racionalizamos los materiales y tratamos de elegir los procesos sustentables o que no dañen el medio ambiente", dice la arquitecta Claudia Koen, de ese estudio. Después de todo, el fin último de la decoración es hacernos sentir a gusto en los ambientes que habitamos (ver recuadro). Saber que fueron hechos a conciencia es, cada vez más, una parte esencial de ese disfrute.

Emocional y cálida

Volver a lo primitivo y crear sensaciones que conecten con lo maternal. Características de la deco emocional, tal como fue bautizada por la consultora The Wow Factor la tendencia que recrea espacios amigables, cálidos y protectores, y que nació como contraparte de los tiempos de contaminación, inseguridad y violencia. En ella toman protagonismo los espacios sin ostentación, con mix de muebles vintage, pieles de oveja y cabra, iluminación cálida y texturas "acariciantes" en tapizados y cortinas, como terciopelo, pana y lana. "Se dice adiós a los ambientes fríos, que aumentan la sensación de vulnerabilidad. Aunque cualquier sistema de calefacción logra temperaturas agradables, nada como la chimenea encendida para desencadenar sensaciones más evocativas", opinan Cecilia Nigro y Mariana Rapoport, directoras de esa consultora.

En sintonía, Nora González y Luis Galmes crearon Piezas Sueltas, un emprendimiento que transforma muebles antiguos con decoupage, pinturas, barnices, lacas y telas. "No buscamos devolverles el brillo de antaño, sino darles una mirada lúdica", dice González.

La buena ambientación está relacionada con lo saludable. "Esto es, abrir la puerta y sentirse a gusto en una casa -ejemplifica la técnica en equipamiento Silvia Kosac-. Hay que organizar los espacios para que sean agradables, aseados y cálidos, y para lograr en ellos una limpieza visual."

Más datos

www.diseniosustentable.blogspot.com ; www.dara.org.ar ; www.purodiseno.com.ar ; www.kotta.com.ar ; www.manifestoweb.com ; www.elementosargentinos.com.ar ; www.disenocartonero.blogspot.com ; www.blogs.lanacion.com.ar/bienverde.

Por Mariángeles López Salón mlsalon@lanacion.com.ar
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