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Viaje al interior de los imprenteros del Borda

En el neuropsiquiátrico funciona un taller donde pacientes próximos a ser dados de alta fabrican papeles artesanales que venden como tarjetas; el objetivo, favorecer su integración en la sociedad

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LA NACION
Viernes 14 de mayo de 2010 • 13:00
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La oscuridad de los pasillos del Borda no cruza el umbral de esta puertita blanca, modesta, mitad vidriada, habitada por los "molineros de papel". Sobre un tender se ventilan, pinzadas con broches de colores, hojas de papel artesanal recién prensado.

Carlos, 41 años, es uno de los alumnos prodigio del taller Molineros del Borda. El psicólogo Alfonso Gutiérrez Reto, jefe de sección del Programa de Pre Alta del hospital, cuenta que Carlos aprendió muy rápido la técnica. "Es un poco el coordinador", dice. "Tiene una mano bárbara. En dos meses manejó el procedimiento a la perfeción". Y lo invita a que explique él a lanacion.com el proceso de fabricación de papel del que participa junto con seis compañeros.

Entonces Carlos empieza a narrar y, al mismo tiempo, va mostrando con cada máquina el camino desde que llega el algodón al taller hasta que se vuelve una fina lámina, que se corta y termina en una tarjeta impresa. "Hacemos tarjetas personales, de cumpleaños, de casamiento, de fiestas de quince", enumera. No hizo falta que le dijera nada a su compañera María Teresa, que estaba atenta a su relato: ella enseguida arrimó una cajita llena de tarjetas de todos colores, antiguos trabajos ya entregados. Orgullo de todos.

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Luego, varios de ellos parecen entusiasmarse con contar lo suyo. Aldo está parado muy quieto cerca de la puerta, mientras los demás trabajan entorno de una mesa larga llena de papeles. Es la hora del almuerzo; la cocina está pegada al taller y el olor a salsa le gana la pulseada al de tinta fresca. Finalmente, elige quedarse unos minutos más y pide la palabra para contar que él siempre estuvo vinculado al papel, pero de otra forma. "Toda la vida fui productor de seguros, trabajé con papeles", relata. Aclara que va todos los días a la pequeña imprenta del hospital más que nada para no estar solo.

El psicólogo al frente de este programa hace hincapié en esto que señala Aldo. Por su experiencia de casi 30 años en este neuropsiquiátrico sabe que, más allá de lo que los internos aprenden, este tipo de espacios promueve las relaciones sociales. "A partir de estas actividades se reconocen en la producción y, al mismo tiempo recuperan vínculos con sus compañeros y con personas ajenas a este mundo, como los clientes", explica.

Recuperar el saber hacer y poder compartirlo con alguien parece ser una puerta de salida en medio de tanto pasillo oscuro y frío.


Las cifras 15 años de existencia del Programa de Pre Alta 5 años de producción de papel artesanal un promedio mensual de 700 tarjetas (personales, casamientos, eventos en general) un promedio de 400 hojas producidas por mes más de 100 tipos de hojas diferentes, en cuanto a variedad de colores y materiales
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