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Virreyes, un club distinto a todos

Nació hace siete años para llevar el rugby a sectores desfavorecidos y debutó en el Grupo IV; además, impulsa un proyecto educativo

Domingo 16 de mayo de 2010

Por Mariano Cattáneo De la Redacción de LA NACION

En cualquier otro equipo, las dos abultadas derrotas habrían mellado el espíritu. Pero en Virreyes, no. Para este equipo, que se formó para acercar al deporte a los jóvenes, competir en el torneo de la URBA es un sueño cumplido. Por eso, a pesar de haber debutado con el pie izquierdo en el Grupo IV, todos se muestran felices por el presente y dispuestos a seguir creciendo.

"Jugar en primera es algo que nunca me habría imaginado, es único. Nunca lo habría podido conseguir en otro club", dice Leandro Ríos, un pilar izquierdo de 20 años que pasó por San Fernando pero que desde hace cinco años es parte del Virreyes Rugby Club. "Acá pasamos más tiempo que en nuestra casa. Siempre hay una excusa para juntarnos", señala.

La semilla de la que nació este club fue una charla entre dos amigos que pensaron en acercar este deporte a sectores sociales desfavorecidos. "El rugby había parado en todas las estaciones pero no en Virreyes, un lugar diferente respecto de sus vecinos pero que mostró una cara nueva del rugby", explica Marcos Julianes, ex jugador del CASI, que inició esta aventura en 2003 junto con Carlos Ramallo, de pasado en el SIC. La idea misionera de expandir las fronteras del rugby pronto encontró eco y más entrenadores se fueron sumando, como Michingo O´Reilly, Jorge Dartiguelongue, Rodolfo Moreno, Javier Capalbo, Agustín Casal o Eduardo Lastra.

Lejos de la tradición de clubes históricos, aquí los jugadores no llegan por herencia y la mayoría nunca había imaginado estar jugando al rugby.

"Empecé porque tenía un amigo del colegio que empezó a venir y yo me enganché al sábado siguiente. Nunca antes había jugado al rugby. Vine por curiosidad, pero me gustó y me quedé", relata Ricardo González, de 21 años, quien está desde los 14 y vive enfrente de la cancha.

Algo parecido le pasó a Damián Flores, de 19 años y en Virreyes desde hace seis. "Fui porque jugaba un amigo mío.Me acuerdo que había ido con ropa como para jugar al fútbol, porque acá somos todos futboleros", reconoce.

En sus primeros tiempos, el club funcionaba en un terreno de la empresa FATE y los entrenadores-dirigentes habían dispuesto micros que pasaban a buscar a los chicos, los llevaban al entrenamiento y, luego de que almorzaran en el predio, los devolvían a sus casas. Así estuvieron hasta 2007, año en el que la Municipalidad de San Fernando les cedió el terreno en el que pudieron construir su propia cancha. Para ponerla en condiciones, hasta los propios jugadores colaboraron en la limpieza y la remoción de piedras. Fue ese mismo lugar el que los vio debutar oficialmente, el fin de semana pasado.

Pero el proyecto de Virreyes, que hoy concentra a unos 550 chicos de entre 6 y 24 años, no se agota en el rugby. "Cuando uno conoce a sus chicos se da cuenta de lo que necesitan; y acá nos dimos cuenta de que en lo que más podíamos ayudar era en la educación", señala Julianes.

Partiendo de esa premisa, se lograron convenios con empresas y con el Ministerio de Desarrollo provincial para apoyar la educación de los jóvenes. Uno de esos acuerdos se materializó en una escuela primaria que funciona en la sede, sostenida por la empresa Cadbury. Además, se implementaron un sistema de tutorías para la secundaria y becas de estudio, para que puedan dedicarse a sumar conocimientos y a jugar al rugby.

Semana tras semana, Virreyes sigue creciendo. En la cancha, cumpliendo el sueño de jugar oficialmente. Y fuera de ella, viendo formarse a los mismos chicos que se acercaron hace unos años y descubrieron en el rugby algo más que un deporte.

20 años es el promedio de edad de los jugadores de la primera de Virreyes; la mayoría de ellos está en el club desde hace más de cuatro años.

Colaboro: Nahuel Carmona

OTRA DERROTA PREVISIBLE

Como en la 1a fecha, ante Almafuerte, Virreyes volvió a sufrir ayer la diferencia física de sus jóvenes jugadores. San Miguel supo sacar provecho de la mayor fortaleza de su pack y le anotó 13 tries para una victoria inobjetable.

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