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El CBC, un monstruo que no es tan malo

Siete alumnos cuentan cómo es el temido primer bimestre en la UBA

Domingo 23 de mayo de 2010
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Silvina Premat LA NACION

A dos meses de haber comenzado la universidad, Fabricio De Sa Torres, de 19 años, no se acostumbra: a los exámenes parciales sigue llamándolos "pruebas" y a la universidad misma, "el cole". Lucía Moltrasio, de 18, también intenta adaptarse al cambio más importante que implicó para ella el comienzo del Ciclo Básico Común (CBC) en la Universidad de Buenos Aires (UBA): tener que viajar todos los días casi una hora en tren.

Sin embargo, como muchos de los cerca de 60.000 jóvenes que cursan el CBC, Fabricio y Lucía están a gusto. Perciben que los primeros pasos en la vida universitaria los invitan a un mayor protagonismo en la toma de decisiones de su propia historia. Y eso los entusiasma.

Después de la primera tanda de exámenes parciales del cuatrimestre, La Nacion reunió a siete estudiantes del ciclo de ingreso en la UBA para distintas carreras, que, en estas ocho semanas de clases, confirmaron algunos de los mitos con los que se vincula a esa universidad y desecharon otros.

La masividad que caracteriza los pasillos de la mayoría de las trece facultades de la UBA puede provocar dificultades y retrasos a la hora de hacer un trámite, pero no impide que los alumnos se sientan bien tratados.

Si bien Lucía comparte en Ciudad Universitaria un taller de dibujo proyectual con otros 200 estudiantes, no encuentra dificultades porque, según cuenta, los docentes organizan grupos pequeños en las clases. El resultado es el mismo que percibe Belén Altamirano en los talleres de semiología, en la sede Montes de Oca, del CBC. "No noto que me traten como si fuera un legajo", cuenta Maximiliano Basegotte, de 20 años, y aspirante a ingresar en Arquitectura.

"Si bien los profesores no saben mi nombre, y pedírselo es imposible porque hay algunos que tienen 500 alumnos, estoy bien porque hasta ahora tengo profesores delante de mí que aman dar clase." Y agrega: "Eso está bueno porque no me sirve que los profesores sólo sepan mi nombre y apellido, como me pasó en el secundario, sino que den la clase con vocación y hasta con amor".

Nicolás Correa, de 19 años, no coincide del todo con Maximiliano en cuanto a la calidad de los docentes. El comenzó el CBC a mediados de 2009, cuando cambió de idea sobre la carrera que quería estudiar. Después de haber aprobado tres de las cinco materias del primer cuatrimestre para Contador Público en una universidad privada se pasó a la UBA, para ingresar en Derecho. "Hasta ahora tuve profesores buenos y otros que se nota que van sólo para cobrar el sueldo", dice.

Muchos consideran que el CBC es un año perdido, y argumentan la necesidad de reformarlo e incluso de eliminarlo como sistema de ingreso. Quienes lo cursan, al menos los siete estudiantes consultados por La Nacion, no piensan igual.

"El CBC está hecho para introducir al alumno a la vida de una facultad", dijo Ignacio Martínez Basanta, de 18 años, ingresante de Derecho. "Además, un alumno de la UBA sale con la habilidad de resolver más problemas que cualquier otro porque van apareciendo trabas y se va haciendo difícil", agregó Ignacio.

"Sí, es como dice Ignacio, y esto sirve también para aprender a organizar los tiempos", dijo Pablo Sánchez Rey, de 18 años, que aspira a ser biólogo. "Además, si yo no hubiese tenido el CBC, no podría empezar con química orgánica, me despedazarían. Todo lo que vi en un año de química en el secundario acá lo vimos en una hora y media de clase", cuenta Pablo, quien ahora está "fascinado" con la química, pero que al principio del CBC le costó "horrores".

Quizá tanto como a Pablo con la química a los demás también les está costando adaptarse a un ritmo de estudio bien distinto del que conocían hasta ahora. "En la secundaria yo me preparaba dos días antes de la prueba; en cambio, acá tengo que prepararme con anticipación. Además, después de cada clase tengo que ir leyendo lo que se va dando para que no se me acumule y no llegar al último día con todo por estudiar. Eso me pasó justamente con el parcial que tuve esta mañana", dice Ignacio al referirse a un examen de economía.

¿Hubo algo de todo lo que se suele decirde la UBA que ellos hayan constatado hasta ahora como verídico? "Que hacer trámites es más engorroso", responden varios. Ya sea que se trate de gestionar la libreta como alumno regular, legalizar el título secundario o corregir un error administrativo.

"Cuando me inscribí anotaron mal mi apellido y fue un problema porque no sabía adónde tenía que ir", cuenta Nicolás y continúa: "Si bien me quejé desde el primer día recién lo arreglaron dos semanas antes de que terminara el cuatrimestre. Un trámite así en la universidad privada, donde hice algunos meses, me lo arreglaron en cuestión de minutos. De todas formas estoy mejor en la UBA".

Más viajes, menos descanso

Además de los viajes más largos de los que solían hacer para llegar a sus colegios secundarios, a muchos se les sumó también un día más de estudio: los sábados. A algunos les toca en suerte y otros lo eligen por conveniencia de horarios. "La cuestión es que ya no tenés los dos días de descanso, de relajación o de vagancia que tenías antes", ejemplifica Nicolás.

"Los primeros días volvía recansada, pero más por el viaje que por las materias en sí", cuenta Lucía, quien, hasta hace poco más de cinco meses, para ir a estudiar debía sólo preocuparse de levantarse al menos diez minutos antes de que sonara el timbre de ingreso, a las 7. "Vivo enfrente del colegio donde estudiaba, en Villa Bosch, y ahora voy todos los días a Ciudad Universitaria", explica.

¿Qué los sorprendió al comenzar la universidad? "Ser la más chica del grupo", comenta Belén, de 18 años, que tiene compañeros "muy grandes; sobre todo en matemáticas, que curso a la tarde; todos son mayores de 21". En las materias para otras carreras, según los chicos, la edad de los ingresantes se eleva en el turno vespertino y nocturno. "Yo tengo dos compañeros de 40 años", dice Fabricio, y Maximiliano agrega: "Sí, yo he visto hombres grandes, más bien ancianos".

MEDICINA Y ABOGACIA SON LAS PREFERIDAS

Algo más de 59.000 estudiantes se inscribieron para comenzar el CBC en la UBA este año, un 7% más que en 2009. Las carreras tradicionales continúan siendo las más elegidas: medicina (5986 inscriptos) y abogacía (4723 inscriptos) encabezan las preferencias. Les siguen en cantidad de alumnos psicología (4251), contador público (3370), administración (2759), arquitectura (2652), diseño gráfico (2115), ciencias de la comunicación (1596), diseño de indumentaria y textil (1523), relaciones del trabajo (1048) y kinesiología (1045). Según cifras de la UBA, un 20% de estos alumnos abandonará el curso antes de fin de año.

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