Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Advierten sobre las consecuencias productivas de restringir las importaciones

Economía

Las barreras comerciales impactan en las cadenas de valor locales y en los precios finales

Por José Crettaz
De la redacción de LA NACION

En pocos meses, la Argentina sumó varios conflictos con sus principales socios, Brasil, China y la Unión Europea (UE), por la aplicación de barreras comerciales. El gigante asiático mantiene parcialmente bloqueadas las compras de aceite de soja argentino en represalia contra las barreras que sus productos encuentran en Argentina. Recientemente, Brasil y la Unión Europea (UE) reclamaron enérgicamente contra la decisión de la presidenta Cristina Kirchner de restringir las importaciones de alimentos y coincidieron en advertir que es la Argentina el país que más tiene para perder.

Es sencillo: cuando un país cierra sus fronteras para un tipo de bienes, sus contrapartes hacen lo mismo. Por eso, si el país que impide importar alimentos es un gran exportador de ese rubro, el problema puede ser grave. Por caso, la Argentina, que envía alimentos por US$ 22.000 millones y los importa por valor de US$ 1000 millones. Pero las restricciones argentinas no sólo alcanzan a los alimentos, también afectan a insumos de otros sectores, como los neumáticos para el transporte y la maquinaria agrícola, o algunos bienes intermedios, de uso industrial. Es decir, materiales necesarios para la producción nacional.

El Gobierno, en la voz de sus ministros de Economía, Amado Boudou, y de Industria y Turismo, Débora Giorgi, defienden la política de restricciones con el argumento de cuidar la industria nacional. Sin embargo, varios expertos coinciden en que esa defensa, por elemental, pierde de vista la complejidad de las cadenas de valor de las industrias nacionales (es decir el conjunto de empresas que intervienen en cada proceso productivo), y que requieren de insumos importados.

Voces autorizadas. Marcelo Pancotto, profesor del área de Operaciones y Tecnología de IAE Business School, es experto en competitividad de las cadenas de valor. Lejos de la discusión política y comercial, el académico sostiene que "el problema con estas trabas es que hay cadenas de valor que cuentan con que accederán a determinados insumos. El mero hecho que haya un rumor de restricciones genera mayor incertidumbre y aumenta el riesgo de operación, lo cual tiene un impacto directo en los costos. Y eso impacta en la competitividad tanto en el mercado interno frente a los productos similares importados como a la hora de exportar".

Para Pancotto, "pensar que todo va a seguir igual y nada más vamos a eliminar de la góndola los productos importados es una visión tan reduccionista de la realidad que se puede volver en contra". Por eso, es importante distinguir si lo que se importa es un insumo para la industria local o un producto de consumo.

"Si se trata de un insumo clave con capacidad insuficiente de sustitución local se perjudica toda la cadena productiva, porque el proceso se detiene o reduce su nivel. Cuando se produce, el incremento de costos que, en la situación actual de márgenes de rentabilidad escasos, se traslada al consumidor final, produciéndose el aumento de precios", afirmó Gabriel Caamaño Gomez, economista de la consultora JL&Asoc.

En el caso de los productos de consumo, "si hay productos sustitutos de elaboración local, otra pregunta importante que se hará el fabricante es si las condiciones están dadas par aumentar la capacidad de producción, o en su lugar, no le convendría aumentar los precios", dijo Pancotto.

En el caso del sector transporte, por la aplicación de licencias no automáticas durante el último trimestre de 2009 y el primero de 2010 hubo faltantes de cubiertas para los ómnibus de pasajeros, entre otros usos. "Los inconvenientes derivados fueron desde los mayores costos que se debieron y deben abonarse, porque la aplicación de licencias no automáticas aumenta los costos financieros por inmovilización de la mercadería, hasta un incremento del número de ómnibus no operativos durante la temporada alta, con su perjuicio económico derivado", explicó Caamaño Gomez.

No todas las barreras tienen la misma legitimidad internacional. Por un lado están las licencias de importación no automáticas, unos permisos autorizados y monitoreados por la Organización Mundial del Comercio (OMC); y por el otro, medidas administrativas o sanitarias -generalmente informales- que se aplican de manera unilateral. En rigor, en cualquier caso, no son políticas nuevas ni exclusivas de la Argentina, sino que se aplicado por años en todo el mundo y con especial énfasis durante la última crisis financiera global.

En el caso de la relación argentino-china, las licencias no automáticas aplicadas a productos de esa nación asiática, "explicaron alrededor del 20% de la caída de las importaciones desde China entre 2008 y 2009. En total, 664 bienes originarios de ese país, por un valor de US$ 1804 millones en 2008, y US$ 1135 millones en 2009. De allí la queja formal presentada por el viceministro de Comercio de China, Jiang Yaoping, al canciller Jorge Taiana, en su reciente visita a la Argentina.

Las represalias, de producirse, también impactan en las cadenas de valor. El caso más reciente: en octubre de 2009, Brasil reaccionó a la imposición de licencias no automáticas a la importación de algunos productos con una medida similar que dejó a 500 camiones argentinos varados en la frontera durante varios días. Si Brasil volviera a aplicar el criterio de la reciprocidad en el caso de los alimentos, "el impacto más importante recaería directamente sobre las economías regionales que exportan a ese país productos alimenticios perecederos.

Entre ellas están algunas de las más frágiles como Catamarca (por su exportación de aceitunas y aceite de oliva) y Santiago del Estero (por las cebollas). Y otras provincias que son más fuertes pero en las que las restricciones golpearían duro en su matriz productiva, como es el caso de Mendoza y San Juan (por los vinos, ajos, aceite de oliva, ciruelas, cebollas y uvas frescas) y de Neuquén (por la exportación de manzanas y peras)", sostiene la consultora Abeceb.com .

TEMAS DE HOYColoquio de IDEAReforma del Código Procesal PenalElecciones 2015Elecciones en Brasil