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La gente fue el principal espectáculo

Jueves 27 de mayo de 2010
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LA NACION
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La gente no es de nadie. Mucho menos en estas épocas de ideologías volátiles. La gente se pertenece a sí misma. Siempre fue así. Incluso cuando mucha gente –no toda– acompañaba entusiasmada, y hasta militante, en la calle el Estado de bienestar concretado (e idealizado) del primer peronismo.

Ahora la gente desencantada porque la política se convirtió en un piso resbaladizo donde no paramos de darnos continuos porrazos, prefiere hacer la suya y sólo otorga masividad genuina y espontánea a los espectáculos. Incluso pagando, y mucho, como sucede en los recitales de estrellas locales o extranjeras.

Esto mismo acaba de suceder en todo el país a propósito de las celebraciones del Bicentenario. Según algunos cálculos, salieron a la calle seis millones de personas en los días que pasaron.

La gente no plebiscitó en la calle a ningún político del oficialismo ni de la oposición. Fue sólo a disfrutar los desfiles y a sus artistas preferidos, pero también a dejarse sorprender por el rabiosamente de moda "mapping" (las sugerentes proyecciones sobre el Colón, el Cabildo y el Valle de la Luna) y el fabuloso teatro rodante de Diqui James.

Todo fue en paz y con alegría, como una fiesta familiar de cumpleaños. Hubo y habrá quienes querrán colorearla con los tonos de sus banderas, pero qué más da ahora que ya todo pasó. La memoria, como la gente, tampoco es de alguien en particular, sino de todos.

¿Qué queda? En el terreno de lo tangible, para seguir disfrutando, sin duda la gran noticia fue la reapertura del Teatro Colón. Surgen dudas, en cambio, con la inauguración virtual del Centro Cultural del Bicentenario (ex Correo Central), donde el plan original de construir varios auditorios viene con sensibles demoras. También sigue siendo una promesa, ahora postergada para fin de año, la instalación del mural de Siqueiros en la vieja Aduana reacondicionada para tal fin, junto a la Casa Rosada. Por el contrario, la Casa Nacional del Bicentenario (Riobamba 985) es una feliz realidad, con muy buen nivel de visitas y de calidad de muestras.

El Bicentenario también activó una cantidad relevante de ediciones de libros sobre el tema y ricos debates en el mundo académico para tratar de entender mejor el sentido de la Revolución de Mayo.

En el plano de la memoria emocional habrá postales que permanecerán incrustadas en los corazones de millones por mucho tiempo: la música popular, en sus distintas ramas (tango, folklore y rock) estuvo representada por sus mejores artistas (Fito Páez, León Gieco, Soledad y varios más) que hicieron cantar y bailar a personas de cualquier edad y condición social. Sólo el regreso al escenario del legendario Horacio Salgán, gloria viviente de la música ciudadana, alcanzaría para justificar tamaño esfuerzo.

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