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El aula no atrae por repartir recursos

En los tres países, el Estado logra que los chicos vuelvan a la escuela cuando desarrolla políticas educativas

Jueves 03 de junio de 2010
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Raquel San Martín LA NACION

En situaciones de emergencia, violencia social y marginalidad, cuando la escuela queda impotente para retener a los chicos en las aulas, repartir recursos -dinero, libros, materiales- no parece ser la decisión más efectiva. Hace falta, en cambio, una política educativa que transforme la escuela en un lugar donde los chicos aprendan y quieran quedarse.

Esa es una de las lecciones que se pueden sacar de las experiencias de tres países que, por distintas razones, viven "emergencias educativas" que ponen a muchos chicos en clara desventaja y frente a las que el Estado decidió intervenir.

En Chile se acondicionaron ómnibus para que funcionaran como aulas tras el terremoto
En Chile se acondicionaron ómnibus para que funcionaran como aulas tras el terremoto. Foto: Archivo

Los resultados -que contrastan con iniciativas de política social como la asignación universal por hijo o el reparto de computadoras en escuelas en la Argentina- provienen de una investigación realizada por las fundaciones Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP) y Konrad Adenauer. En ella se analizaron los casos de Chile -donde la mitad de las escuelas quedó prácticamente inutilizada tras el terremoto de febrero pasado-; Ciudad Juárez, en México, el territorio asolado por la violencia del narcotráfico, y el exitoso plan Bolsa Familia, de Brasil, para que los chicos de sectores más marginales vuelvan a la escuela.

En los tres casos, un elemento común aparece: "Repartir recursos dejó de ser el eje de las políticas compensatorias. Los ministerios de Educación tienen que diseñar políticas educativas y evaluar si los chicos aprenden. La meta no es sólo que la escuela reciba más chicos, sino pensar qué les ofrece para que se queden", sintetizó a LA NACION Gustavo Iaies, presidente de la fundación CEPP. Las experiencias abrieron otro debate. "Para chicos marginales, hay que pensar una escuela distinta, porque tiene que convencerlos de que el plan B es mejor que el plan A de su realidad", dijo Iaies.

En Chile

El 27 de febrero pasado -dos días antes del comienzo previsto del ciclo lectivo-, un devastador terremoto en Chile dejó el 50% de sus 9000 instituciones educativas afectadas y a 1.250.000 alumnos sin poder empezar las clases. Dos meses más tarde, todos los chicos chilenos iban a la escuela. Según cuenta el informe, la prioridad, acelerada por una fuerte demanda social, fue la restauración de las aulas como una forma de "recuperar la normalidad".

Se comenzó con un relevamiento del estado de las escuelas, que arrojó 2500 edificios inutilizados, pero 1200 con posibilidad de reparación. Sobre esa base se transformó el sistema de jornada completa -que tiene el 90% de las escuelas chilenas- en jornada simple, para que en cada edificio dieran clases dos escuelas cada día. Se utilizaron edificios públicos para albergar otras, se instalaron aulas modulares y provisionales de rápida construcción y se adaptaron ómnibus para funcionar como aulas.

¿Qué enseñar, en esas condiciones? Tras consultar con los docentes, surgió "un área integrada de lengua, matemática, ciencias naturales y ciencias sociales", a las que se agregaron educación física y música, para condensar y vincular contenidos.

"La decisión era volver a la normalidad lo antes posible, por eso, las evaluaciones de aprendizaje que se hacen todos los años se mantuvieron", contó Daniel Santa Cruz, autor del informe. Otro dato fue la participación de ONG: las autoridades admitieron que sin la ayuda de la sociedad civil la mitad de las metas no se hubieran cumplido.

En México

La violencia del narcotráfico, la marginalidad y la explotación en las maquiladoras atraviesa toda la vida en Ciudad Juárez, incluyendo las posibilidades educativas de sus 1006 escuelas. Cuatro de cada diez chicos en la ciudad ni siquiera se inscriben en el nivel medio y para muchos jóvenes la alternativa de las bandas narcotraficantes es más redituable e interesante que la escuela.

Este año, el gobierno mexicano decidió una intervención que llamó Todos somos Juárez-Reconstruyamos la Ciudad, con 170 compromisos y plazos para su cumplimiento en varios aspectos, incluida la educación.

En ese tema, la sociedad juarense demandó, en un primer acercamiento, transformar las escuelas en lugares de contención y contrapeso para la atractiva oferta de las bandas de la droga. Así, se amplió la jornada escolar progresivamente, se capacitó a todos los docentes en prevención de adicciones, se empezó la construcción de escuelas técnicas en distintos sectores de la ciudad y se inició un programa por el que se abren las escuelas los sábados con actividades deportivas y culturales.

Si bien todavía es temprano para ver resultados, "la intención es que los chicos vuelvan a identificarse culturalmente con la escuela, ante la percepción de que para los jóvenes el narco da más seguridad que el Estado", apuntó Iaies.

En Brasil

Desde 2003, Brasil tiene en marcha el programa de asistencia monetaria para poblaciones vulnerables más grande del mundo. Se llama Bolsa Familia y hoy llega a casi más de 12 millones de familias, que reciben aportes mensuales de hasta 114 dólares, para lo cual hay que cumplir con ciertos requisitos, como la asistencia a la escuela, el suministro de vacunas y el control nutricional de los chicos.

En 2007 se detectó que cerca de 1,5 millones de personas no cumplían con alguno de esos requisitos, en general la asistencia a la escuela. Se creó un sistema de "acompañamiento" que estableció políticas para traer a los chicos de vuelta. Hoy sólo 35.000 familias están fuera del beneficio.

Además, se abren escuelas en contraturno para actividades sociales y deportivas, y se creó la categoría "escuela indígena", para asegurar autonomía pedagógica y de recursos a escuelas que reciben a estas poblaciones, el grueso de las más marginadas de la escuela.

CLAVES

50% Escuelas chilenas inutilizadas

Tras el terremoto, 2500 escuelas no podían usarse. Dos meses más tarde, todos los chicos iban a clases.

97% Cobertura primaria en Brasil

En los 80, la cifra era del 82%. El crecimiento se debió en buena medida al programa Bolsa Familia.

Normas y control. En los tres casos hay un Estado que establece normas para acceder a los beneficios y las controla.

Información. La disponibilidad de datos confiables sobre el sistema educativo es central. Brasil tiene un seguimiento escolar de 16 millones de chicos y México censa todos los años a todo el sistema.

Permanencia. Los funcionarios encargados de estas políticas estatales tienen continuidad en sus cargos a través de los años.

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