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"Estábamos con miedo pero salimos a filmar"

Katia Lara, directora de un documental sobre el Golpe de Estado en Honduras, exiliada en la Argentina, contó a lanacion.com el detrás de escena de la película que se estrenó ayer

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LA NACION
Martes 08 de junio de 2010 • 10:45
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Esta hondureña es documentalista desde los 17 años. Cuando tiene una historia para contar nada la detiene, ni la persecución del gobierno militar de su país. Katia Lara llegó desde Honduras a fin del año pasado con un registro audioviosual que retrataba seis meses de tensión y violencia que vivió luego del golpe de Estado que sacó al entonces presidente Manuel Zelaya del poder.

"Al protagonista del documental le pusieron una bomba en el carro de su novia, nosotros tuvimos amenazas de muerte, nos robaron cámaras dos veces, nos mudábamos de oficina todo el tiempo hasta que decidimos venir a terminar el documental a la Argentina", relata Lara, y reconoce que, a veces, le parece un sueño poder estrenar la película Quién dijo miedo .

Agradece la colaboración que encontró en la Argentina, un país que Lara ya quiere un poco como su casa: cuenta que acá estudió cine y que logró conformar un equipo de trabajo para el montaje de esta "película urgente" que denuncia "la tergiversación de la información sobre la situación en Honduras, la muerte de periodistas y la presencia de 3500 presos políticos".

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-¿Cuál es la historia detrás del documental? ¿Cómo fue producirlo?

-La historia de cómo se hizo Quien dijo miedo se entiende si cuento que, antes del golpe de Estado, estábamos produciendo ficciones para promover la cuarta urna por la consulta sobre la asamblea general constituyente. Entonces, ya teníamos problemas de seguridad y amenazas, ya habíamos sido víctimas de un asalto a mano armada para quitarnos el equipo acciones que las organizaciones de derechos humanos calificaron como un hecho político más que un acto de delincuencia común. Entonces, cuando fue el golpe estábamos con miedo. Salimos de la oficina porque las amenazas fueron desde el primer día a los actores de esta ficción. Sin embargo, decidimos cubrir y empezamos los primeros dos meses a cubrir y a hacer denuncias por Internet: hacíamos piezas cortitas, reportajes y las subíamos.

-¿Cómo siguió todo?

-Al principio estábamos muy basados en Tegucigalpa, porque no podíamos ir al interior, era muy complicado sacar los equipos por los retenes en las carreteras. Honduras es un país relativamente pequeño y sabíamos que fuera de Tegucigalpa estaban pasando cosas importantes. Cuando fuimos, por primera vez, fuera de la capital nos dimos cuenta de que ésto iba a ir muy lejos, de que el golpe no se iba a revertir rápido y nos propusimos hacer un documental, nos propusimos seguir a un compañero que es actor de la cuarta urna con el que estábamos trabajando en ese seriado, porque él se había integrado con mucha fuerza a la resistencia: trabajaba en el equipo de gente que garantizaba que las marchas fueran siempre pacíficas y le daba seguridad a la conducción. Es un documental muy íntimo, en ese sentido, pero que también tuvo mucho riesgo porque estábamos cerca de gente que estaba todo el tiempo expuesta. Finalmente René Amador tuvo que exiliarse porque le pusieron una bomba en el carro de la novia para hacerlo parecer como un hecho terrorista. También otra compañera de la ficción, de la cuarta urna fue amenazada de muerte y estuvo escondida como dos meses porque no quiso salir del país. Tuvimos que enfrentar todo eso. Perdimos dos cámaras en momentos muy fuertes de represión en agosto y septiembre cuando vuelve Manuel Zelaya y teníamos que cambiar de oficinas: estuvimos trabajando en casa de una familia, luego en casas de amigos. Finalmente, en diciembre pensamos que no se podía vivir viajando, gastando en diseñar una forma de viajar seguros, haciendo copias de los discos duros para no perder material. Decidimos salir en diciembre.

-¿Por qué vinieron a la Argentina a terminarlo?

-Porque es un país que, desde el inicio, condenó el golpe con mucha contundencia y eso se ha sostenido hasta hoy. Creo que fue una decisión afortunada. Hemos estado acompañados de comunicadores, documentalistas todos muy solidarios. De a poquito se ha ido armando el equipo de trabajo sobre la base de la solidaridad y hace dos semanas el Incaa decidió apoyar la película así que finalmente fueron 6 meses en Honduras con mucha incertidumbre por la represión y 6 meses acá con la incertidumbre de no saber cómo armar el equipo. Finalmente estamos terminando y se estrena en Buenos Aires. Luego siguen estrenos en otros lugares del mundo.

-¿Cómo te imaginás el estreno en Honduras?

-Estoy muy emocionada de pensar que esta película me va a permitir volver. Estamos creyendo que es posible, que no pueden hacerle nada a un equipo de trabajo y por eso la presentaremos el 28 de junio próximo, en el aniversario del golpe. No estamos preparando nada especial. Esperamos que nos dejen exhibir la película. Si no sucede así, será otra forma de demostrar que no hay democracia en Honduras.

-¿Por qué es un documental urgente?

-Porque existe mucha desinformación y tergiversación de la información sobre Honduras en el mundo, no se cuenta toda la verdad. Muchos no saben que se persigue gente, que hay varios periodistas muertos, que hay 3500 presos políticos.

-¿Sos optimista respecto de la situación política en tu país?

-Soy positiva. Creo que lo que está sucediendo en el país es inédito, nunca tantos sectores de la población se habían reunido en torno a un objetivo común: que en este caso es la convocatoria a la asamblea general constituyente, más allá del regreso de Zelaya y todo lo que significó retar al mundo y a la dictadura para que Zelaya pudiera volver. En el fondo, el objetivo es el que persigue el movimiento popular desde hace años y es la convocatoria a la constituyente. Además, soy optimista porque me parece que hoy sí entramos en el camino de que Honduras no está sola, yo me siento incorporada a América latina, me siento perteneciente a un territorio geográfico fuera de las fronteras, ahora sí que me siento latinoamericana acompañada. Y creo que no se va a repetir y hay que aprovecharlo.

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