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El presupuesto militar argentino, uno de los más bajos de la región

Política

Publicación: según el Gobierno, nuestro país, junto con Guyana, tiene el menor gasto del área respecto del PBI; presentan el "Libro Blanco de la Defensa",un balance de 10 años de gestión.

La Argentina y Guyana son las dos naciones que, proporcionalmente a sus economías, disponen de menos recursos en el área de la defensa en América latina, con el 1,1 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) de 1998, que en el caso de nuestro país supera los 320.000 millones de pesos.

Respecto de 1996, la cifra marca una caída del 0,7 por ciento, ya que entonces el gasto militar representaba el 1,8 por ciento del PBI.

Esos datos forman parte del "Libro Blanco de la Defensa", que el presidente Carlos Menem presentará oficialmente el mes próximo. Se trata de un compendio de más de 500 páginas en el que se expondrán los casi 10 años de gestión en el ámbito de la defensa nacional y que incluirá explicaciones sobre los cambios en las políticas globales y en la relación militar con los países vecinos y los socios del Mercosur.

La publicación, cuyo trabajo preliminar fue presentado por el ministro de Defensa Jorge Domínguez, a sus pares en una reunión de gabinete nacional hace dos semanas, será lanzado en un acto público en la Casa Rosada.

Domínguez explicó sucintamente que el propósito del libro es "mostrar al Mercosur como una zona de paz y de desarrollo y expresar que la Argentina y el Mercosur representan una zona de paz".

El funcionario aseguró que en nuestro país "se ha logrado que la defensa constituya una verdadera política de Estado".

Detalles de la obra

La Nación tuvo acceso a parte del borrador que cuenta con el aval presidencial y que comenzó a estudiarse a mediados del año último.

Sin fotografías, pero con un mensaje de presentación de Menem y prologado por Domínguez, la obra está dividida en nueve partes. Fue bautizado "Libro Blanco" en alusión a la actitud de transparentar las políticas del área basándose en la expresión anglosajona "white paper".

Para su realización se hicieron consultas entre el Ministerio de Defensa, la Cancillería, la Secretaría de Planeamiento Estratégico, a cargo de Jorge Castro; las comisiones parlamentarias de Defensa; el Estado Mayor Conjunto y las cúpulas del Ejército, de la Armada, de la Fuerza Aérea, y la Escuela de Defensa Nacional, y hasta instituciones académicas privadas.

Entre los aspectos salientes de la obra se destacan los cambios en el contexto internacional como la "nueva agenda de desafíos que generó el fin de la Guerra Fría" y el acento en el proceso de la globalización.

También se hacen menciones especiales sobre la seguridad internacional y la defensa, especialmente en lo atinente a la disminución de la probabilidad de una guerra global, a la multiplicación de conflictos localizados, las crisis imprevistas y la interdependencia en cuestiones de seguridad.

Entre los intereses vitales que, en materia de defensa, se enumeran en el libro, se destacan la soberanía e independencia nacional, la integridad territorial, la autodeterminación y la protección de la vida y de la libertad de sus habitantes.

Según trascendió de fuentes gubernamentales confiables, para realizar el libro se consultaron publicaciones de ese estilo existentes en otros países del mundo.

Es más, La Nación pudo saber que en varios despachos oficiales del más alto nivel se han podido realizar comparaciones con una obra similar perteneciente a Chile, que aún no tiene difusión pública.

Islas Malvinas

Entre los capítulos más interesantes se destaca el dedicado a la relación argentina con las islas Malvinas, ya que se pone de manifiesto la decisión política de excluir el uso de la fuerza para la recuperación de la soberanía del archipiélago.

"Por la estrategia nacional encarada, todas las tratativas (con Gran Bretaña) se realizarán en los planos políticos y diplomáticos", deslizaron voceros confiables que participaron de la confección del trabajo.

En ese sentido, se recordó que "la política de defensa se basa en las medidas para fortalecer la confianza mutua (con el Reino Unido) previstas en el protocolo firmado en octubre último en Londres entre los ministros George Robertson y Jorge Domínguez, y los intercambios de efectivos militares que se irán sucediendo en el futuro".

También se reflejan las redefiniciones de las misiones militares, los escenarios del empleo de las Fuerzas Armadas, la defensa de los intereses vitales, las actividades vinculadas con las Naciones Unidas y otros organismos internacionales, el apoyo a la seguridad y a la comunidad nacional (en sucesos catastróficos, como las inundaciones) o de países "amigos".

Involución del presupuesto

Desde 1992 hasta 1998, el presupuesto para el área de la defensa de nuestro país sufrió una disminución paulatina de 587 millones de pesos.

En 1992, era de 4269 millones de pesos; en 1993, $ 4246 millones; en 1994, $ 4791 millones; en 1995, de $ 4747 millones; en 1996, de $ 3504 millones; en 1997, $ 3699 millones, y en el año último, $ 3682 millones.

La transparencia de las acciones en el ámbito de la defensa queda en evidencia al enumerar, en el libro, los principales proyectos que se encuentran en curso de realización.

Entre ellos se pueden señalar el plan nacional de radarización, la modernización de vehículos blindados y de sistemas de artillería de defensa aérea, las construcciones del Apostadero Naval Caleta Paula y del muelle de la Base Naval de Ushuaia, la construcción de corbetas del tipo Meko 140 para la Armada y la reconversión de los motores ("turbinización") de los aviones S-2. .

María Elena Polack
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