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Aquel "kung fu", hoy el DT coreano

Huh Jung-Moo se destacó en México 86 por castigar con violentos foules a Maradona; aquel férreo marcador es el entrenador del próximo rival, al que Diego recuerda, por sus golpes, como el mítico personaje oriental.

Martes 15 de junio de 2010
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LA NACION
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PRETORIA.- Tan circular es la vida de Maradona, y al mismo tiempo tan intensa, que resulta casi imposible no encontrar una coincidencia, un punto de contacto entre su historia y su presente. Y así como el destino quiso que fuera Nigeria quien lo despidiera como jugador en un Mundial, en EE.UU. 94, y fuera Nigeria quien lo recibiera como DT en un Mundial, en Sudáfrica 2010, el segundo rival también tiene que ver con su pasado, el más glorioso: contra Corea del Sur, el 2 de junio de 1986, en el estadio Olímpico de México, dio el primer paso hacia la última Copa del Mundo que ganó la Argentina y le dieron más patadas que a ninguno: "¡Cómo me pegaron, mamita! ¡Cómo me pegaron! Me hicieron once fouls, casi todos los del partido. Digo once y parece poco, pero algunos me dejaron sangrando, sin joda... Otro me entró tan fuerte con los tapones, que me traspasó la media ¡y la venda! Y mirá que yo uso vendas que son como yesos, ¿eh? ¿Y saben cuándo amonestaron por primera vez a un defensor? A los 44 minutos, al número 17, la desgracia, que no me acuerdo cómo se llamaba pero yo ya lo había bautizado Kung Fu", siempre recuerda Maradona.

Aquel número 17 que Diego no olvida aunque lo haya bautizado con ingenio se llamaba Huh Jung-Moo y estará sentado muy cerca de él pasado mañana, cuando se reencuentren en el Soccer City de Johannesburgo, los dos como DT, a 24 años de los 25 y 30 que tenían respectivamente en aquel momento de la historia.

Huh Jung-Moo, o Kung Fu, o simplemente el 17, parece querer confundir un poco un poco más a quienes creen que, por sus nombres y por sus rasgos, son todos iguales. Hace unas horas le dijo a la agencia AFP, desde su concentración en Rustenburgo: "Yo no lo golpeé intencionalmente. Si lo hubiera hecho, el árbitro me habría expulsado y fíjese que ni siquiera fui amonestado en aquel partido". Sin embargo, en los registros de la FIFA y en las publicaciones de la época sí aparece con una amarilla. "No me importa lo que diga Maradona. No tiene sentido hablar de algo que pasó hace más de 20 años: seguramente vaya a buscarlo para saludarlo antes del partido", ha dicho también este hombre que, sin alcanzar la categoría de mito que tiene su adversario de ayer y de pasado mañana, es considerado en su país un héroe nacional: convirtió para su selección el gol de la clasificación a México 86, cortando así una sequía de 32 años sin Mundiales y subiendo el primer peldaño de una evolución evidente.

Para Diego, aquel partido también resultó vital: había llegado a México como candidato a ser N° 1, y no como N°1, y como parte de un equipo en el que pocos creían, o nadie: "Me hubiera encantado que mis hijas me vieran jugar en México. ¡Lo que se hubieran divertido! En aquel Mundial, lo único que yo tenía en la cabeza era poder demostrarles a los argentinos que nosotros teníamos un equipo, no sé si para salir campeones, pero sí para dejarlos bien, muy bien parados en el mundo del fútbol? Yo estoy convencido de que el primer partido más de la mitad de los argentinos lo vio de reojo. Ni sabían quiénes jugábamos...".

Y quizá nació también allí otra faceta de Maradona: la del rebelde, pero con causa. Ya había pasado la crucial reunión con Passarella y el grupo, ya era el líder absoluto. ...l y los demás tenían un enemigo, el periodismo y buena parte de la gente, pero después de los golpes coreanos fueron por más: "Ahí mismo empecé con mis luchas contra la FIFA: por los golpes y... por la hora. Claro, por un lado, los árbitros no defendían a los habilidosos, dejaban pegar, y por el otro, por la televisión, los partidos se jugaban al mediodía, a la mañana, a cualquier hora. ¡Saben el calor que hacía en México, con altura, a las 12! Era la hora de los ravioles, no la hora del fútbol, viejo... Por eso armamos un lindo lío con Valdano. Los dos, Valdano y yo".

Aquel partido terminó sin expulsados de parte del árbitro español Victoriano Sánchez Armiño y 3 a 1 para la Argentina, que a los 18 minutos ya ganaba 2-0, con goles de Valdano y Ruggeri. El mismo Valdano marcaría el tercero al minuto del segundo tiempo.

Seguramente mañana, cuando se vuelva a sentar frente a los periodistas de medio mundo en la sala de conferencias del Loftus Versfeld, recuerde este tema, como lo hizo antes del partido contra Nigeria, en su singular búsqueda por proteger de las patadas a Messi, el hombre que llegó a Sudáfrica ya no a conseguir sino a refrendar su condición de N° 1.

"Argentina es un favorito para el título" El DT de Corea del Sur, Huh Jung-Moo, expresó: "La Argentina es uno de los favoritos para ganar el título. Tiene muchas estrellas. Pero tenemos que confiar en nosotros".

El belga De Bleeckere, el árbitro El árbitro belga Frank de Bleeckere dirigirá en el partido que protagonizarán la Argentina y Corea del Sur, pasado mañana, por la segunda fecha del Grupo B del Mundial.

"Es DT porque necesitaba dinero" Otra vez el ex astro brasileño Pelé atacó a Diego Maradona. Esta vez indicó: "Es entrenador de la selección argentina porque necesitaba dinero y un empleo". A la vez, lo consideró un "error" de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). "Se clasificó con dificultad en las eliminatorias", agregó Pelé.

Confianza ciega en su padre Diego Maradona Sinagra, hijo del DT Diego Maradona, aseguró que el equipo dirigido por su padre ganará el Mundial. "Siempre dije que la Argentina volverá con la Copa", aseguró a Télam.

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