Gritos y susurros
De qué habla la gente de la cultura cuando casi nadie la escucha
FÚTBOL Y LIBROS. El chileno Hernán Rivera Letelier presentó su novela El arte de la resurrección en una librería de Palermo, junto a Reynaldo Sietecase. El libro, con el que el escritor ganó este año el Premio Alfaguara de Novela, cuenta la historia real de Domingo Zárate Vega, que en la década del cuarenta se convirtió en predicador en el desierto del valle de Elqui. "Nicanor Parra había escrito poemas sobre el personaje", dijo el autor, que contó que antes de escribir trabajó como minero del salitre. Luego, escribió once novelas que transcurren, en su mayoría, en el desierto. En plena euforia por el Mundial, Sietecase llevó a Rivera Letelier a opinar sobre fútbol. "Yo no soy bielsista", reveló el chileno, en referencia al director técnico del seleccionado trasandino, Marcelo Bielsa. Un apasionado debate futbolístico copó la charla y ya no se volvió a hablar sobre libros.
* * *
RECITAL LÍRICO. Para conmemorar los doscientos años de la Revolución de Mayo y celebrar la reapertura del Teatro Colón, la Fundación Teatro Colón organizó el Recital Lírico del Bicentenario, con dirección musical de Susana Cardonnet. Participaron la soprano Soledad de la Rosa, la mezzosoprano Cecilia Díaz, el tenor Carlos Natale y el barítono Luis Gaeta, quienes de esta manera colaboraron con el plan de becas para jóvenes artistas que organiza la asociación. El programa incluyó fragmentos de las obras La Traviata, La Viuda Alegre, Carmen y L´Elisir d´Amore, entre otras. Asistieron Lily De Benedetti, Teresa Aguirre Lanari de Bulgheroni, Carlos Blaquier (h) y María Taquini de Blaquier, Patrick O´Farrell y Marta Cordero de O´Farrell, Cristina Khallouf, María Eugenia y Victoria Cordero, y Eduardo Ihidoype, director del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. La velada había comenzado con un discurso de Rodolfo Ceretti, presidente de la Fundación.
* * *
ENCUENTRO LITERARIO. Anna Karenina fue la novela que reunió a Fabián Casas, como escritor invitado, y a Rafael Cippolini, anfitrión del ciclo "El libro del mes", organizado por el Malba. Ambos desmenuzaron la historia de León Tolstoi y hablaron sobre la vida del autor, que demostraron conocer ampliamente. "Me llama la atención el gesto sobre el matrimonio que se repite en Tolstoi -afirmó Casas-: muchos de sus textos hablan sobre la catástrofe que implica el casamiento". Pasaron a relatar, entonces, cómo hacia el final de su vida, el ruso decidió cambiar de hábitos y abandonar a su mujer. Casas también hizo referencia a la rivalidad que enfrentaba a Tolstoi y Dostoievski: "Jamás concurrían a una fiesta donde se encontrara el otro", dijo y dejó en claro su admiración por Dostoievski: "Escribió El jugador cuando lo estaban por fusilar, dictándole el texto a su secretaria, con quien se había puesto de novio. Un genio". Sobre el final, Casas especuló con una adaptación cinematográfica de la novela de Tolstoi: "La va a filmar Juan José Campanella. Se llamará Ana Carilina y será una película para llorar. El personaje de Carilina lo interpretará Ricardo Darín".
* * *
CONFESIONARIO. María Rosa Lojo, Ana María Shua y su hija, Paloma Fabrykant, participaron en el ciclo Confesionario, coordinado por Cecilia Szperling. Cada una eligió un tema diferente. Lojo habló sobre su familia española y el acento castizo que muchos de sus parientes jamás lograron disimular. "Eso demuestra el triunfo del franquismo en mi familia, ya que se eternizó la lengua oficial castiza cuando, debido al origen gallego, debería haberse perpetuado otra lengua y otro acento", comentó. Shua, por su parte, relató la muerte de su padre. Su intervención hizo emocionar a los presentes y contrastó con las confesiones de su hija, que leyó un texto en el que describía prácticas onanistas. "¡Las cosas que escribe mi nena!", se sorprendió Shua. Paloma reveló que practica karate. "Como no puedo escribir tan bien como mi mamá, tengo que hacer otra cosa", se justificó. Desde el público, alguien interrumpió: "Para mí, escribe genial". Era su padre, el fotógrafo Silvio Fabrykant. .
