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Un duelo que ya es un clásico

En la última década, los cruces entre la Argentina y México se han repetido en diez ocasiones, con una amplia ventaja para la selección albiceleste.

Miércoles 23 de junio de 2010
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LA NACION
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Por Cristian Grosso Enviado especial

PRETORIA.- La selección mexicana no ha logrado crecer en el contexto internacional al compás del poderío económico de su Liga. Amenaza, insinúa? y en el momento que debe dar el zarpazo, acepta su destino de sumisión. Termina perdida en una expresión algo mustia, de equipo desconcertante y con tendencia un tanto depresiva cuando enfrenta a un adversario que intimida por su historia y la vivacidad de su actualidad. La Argentina se acostumbró a mandar al diván a los aztecas. Desde hace algunos años, con el polémico Ricardo La Volpe, con el divo Hugo Sánchez o con el Vasco Javier Aguirre, han intentado que el carácter rescate el alma herida de los mexicanos cuando aparecen los grandes desafíos, como el martes pasado, donde el Tri no ofreció ni rebeldía para torcer la derrota con Uruguay.

Intencionalmente, en los últimos años la federación mexicana organizó varios amistosos con la Argentina para intentar espantar ese fantasma, pero sólo se consiguieron dos cosas: un atractivo beneficio para la tesorería de la AFA y que el duelo se instale como un clásico moderno por su periodicidad, casi siempre con un final alentador para la albiceleste.

En 1999 se inauguró esta singular cadena de enfrentamientos. Desde entonces se cruzaron 10 veces, con 6 triunfos argentinos, uno de México y tres empates, en uno de los cuales la Argentina se impuso por penales (Copa de las Confederaciones 2005). Y antes de esa bisagra llevaban casi el mismo lapso sin jugar, ya que el último antecedente era la final de la Copa América de Ecuador, en 1993, cuando la Argentina se impuso por 2 a 1. La frecuencia en los cruces también encontró continuidad en los mundiales: tras cuatro temporadas, en un viaje entre Alemania y Sudáfrica, volverán a encontrarse en los octavos de final.

Hace exactamente cuatro años, el 24 de junio de 2006, la Argentina y México se cruzaban en Leipzig, la cabecera de la vieja Alemania del Este. La incertidumbre se mantuvo al acecho tras los 90 minutos, que terminaron 1 a 1 por el gol de Rafael Márquez y el rápido empate de Crespo. Ese día fueron titulares Heinze, Maxi Rodríguez y Mascherano, mientras que Tevez reemplazó a Crespo y Messi, a Saviola. En México, de ese plantel al de hoy se mantienen Oscar Pérez, Rafa Márquez, Ricardo Osorio, Carlos Salcido, Andrés Guardado y Gerardo Torrado, que ingresó en la parte final. Guille Franco, hoy vital para Aguirre, estuvo en el banco. El final de la historia todos lo saben: Maxi sacó un zurdazo imposible y colgó la pelota del ángulo en el suplementario.

Los choques de esos diez años, aún con victorias argentinas, solían ser cerrados y ásperos aunque México nunca acorralaba a los equipos de Bielsa ni de Pekerman. Ya con Basile en la conducción, la Argentina le imprimió contundencia a sus éxitos. En 2007, por las semifinales de la Copa América de Venezuela, una exhibición de Leo Messi -que anotó un gol- sometió por 3 a 0 a los mexicanos. Y un año después, en un amistoso en San Diego, el triunfo llegó por 4 a 1, con tantos de Burdisso, Agüero, Messi y Maxi Rodríguez, algo así como la bestia negra de los aztecas. Los cuatro forman parte del plantel de Diego Maradona, para reforzar ese halo de superioridad que acompaña a la Argentina en un duelo que remueve buenos recuerdos.

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