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Reclama la Iglesia que se haga un plebiscito sobre el matrimonio gay

El obispo encargado de seguir el tema dice que el oficialismo presiona a los senadores

Domingo 27 de junio de 2010
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LA NACION
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En una ofensiva destinada a neutralizar el apoyo oficial para que sea sancionada la ley que autoriza el matrimonio entre personas del mismo sexo, la Iglesia decidió desafiar el poder de convocatoria de los Kirchner y quiere que se llame a un plebiscito.

Así lo anticipó ayer a La Nacion el obispo auxiliar de La Plata, monseñor Antonio Marino, que preside la comisión de seguimiento legislativo constituida en el Episcopado.

Teólogo y consultor del Vaticano, Marino, de 68 años, fue elegido por sus pares para llevar la voz de la Iglesia a los legisladores que tratan el controvertido proyecto. Tras reunirse con varios de ellos, dice haber advertido que la presión oficial por sacar adelante la iniciativa pesa en muchos senadores "más que sus propias convicciones".

"He conversado con varios senadores para presentarles la postura de la Iglesia y muchos admiten que coinciden con nuestra posición y están de acuerdo..., pero después aparece el realismo político y terminan apoyando la ley", advirtió Marino, que secunda a monseñor Héctor Aguer en la arquidiócesis de La Plata y tiene muy buena relación con el cardenal Jorge Bergoglio.

Dijo que la convocatoria a un plebiscito sería "una vía más razonable que la seguida por los legisladores, muchos de los cuales actúan bajo presión". Se trata de una herramienta contemplada en la Constitución nacional, cuyo artículo 40 prevé la posibilidad de someter a consulta popular un proyecto de ley.

Tras ser aprobada en Diputados, la iniciativa sobre el matrimonio gay está, en estos momentos, en el Senado. La Comisión de Legislación General inició una ronda de consultas, aunque la intención oficial es no incluir modificaciones en el texto para convertirlo en ley y evitar que regrese a la Cámara baja. En la comisión mencionada, las fuerzas están parejas, aunque con leve predominio en favor de la aprobación. La intención del oficialismo es que el dictamen se vote en diez días y que se trate en el recinto el 14 de julio.

La Iglesia confía en obtener un mayoritario rechazo popular al matrimonio gay a partir de las fuertes movilizaciones que se registraron en el interior, como en Salta y San Juan. Para continuar con esas demostraciones de fuerza, el Departamento de Laicos del Episcopado convocó a una concentración para el 13 de julio, frente al Congreso de la Nación, en vísperas de la discusión en el Senado, a la que se sumarán distintas confesiones religiosas.

"Hay un gran apresuramiento para promulgar la ley. En otros países el debate llevó años. Los legisladores ignoran las implicancias que están encapsuladas en la letra de la ley", advirtió monseñor Marino durante la entrevista con LA NACION. Se refirió, explicó, al desarrollo de la personalidad de los niños y a distorsiones que se producirían en el sistema jurídico filiatorio.

Reclamó, así, "más tiempo para una decisión más sana".

Tras preguntarse si la población aprobaría la sanción de una ley sobre un tema tan trascendente, que no figuró en la plataforma electoral de ningún partido, el obispo deslizó que en el oficialismo "le temen al plebiscito". Y advirtió sobre "el peso de una verticalidad, propia del realismo político".

Marino afirmó que la coacción se da, principalmente, en el oficialismo y no dudó en señalar que la ofensiva del Gobierno por lograr la sanción de la ley constituye una maniobra distractiva.

"Llama mucho la atención que en momentos en que la sociedad está afectada y preocupada por el índice de inflación, la inseguridad, la desocupación y el drama de la droga, entre otros graves problemas, se fije como prioridad legislativa este tipo de leyes", dijo monseñor Marino, al recibir a LA NACION junto con el abogado Guillermo Cartasso, uno de sus asesores en temas jurídicos.

-¿El punto más conflictivo del proyecto es la capacidad de los contrayentes del mismo sexo para adoptar?

-Es en la adopción donde se traducen las consecuencias más negativas. Hace pocos días, un fallo de la Corte Europea de Derechos Humanos determinó que los Estados que no autorizan el matrimonio entre personas del mismo sexo no cometen ninguna discriminación.

-¿Cómo impactó la carta conocida recientemente del adolescente que reivindicó haber sido adoptado por un padre homosexual?

-Son argumentaciones que en un primer momento producen un fuerte impacto. Es bueno e innegable que una persona reciba a un chico abandonado. El padre, incluso, está haciendo una obra de bien. Pero ¿cuál es el bien superior del niño? La plena maduración de su personalidad requiere la figura del padre y de la madre.

-La ley permite, sin embargo, adoptar a personas que no están casadas.

-Sí, pero en primer lugar se piensa en una familia. Las uniones entre personas del mismo sexo no son el mejor oxígeno para una plena maduración humana.

-Hay casos en que el niño pierde a uno de los dos padres...

-Pero el chico mantiene la conciencia de su papá y de su mamá. Por diversas circunstancias puede quedar a cargo de una persona, pero sabe su origen, de dónde viene.

-¿La Iglesia no admite la unión civil como un mal menor?

-La Iglesia no está de acuerdo con la unión civil. El mal menor puede ser una opción para un legislador cuando ya está instalado un mal mayor. Pero acá no hay ningún mal todavía instalado jurídicamente. Más bien hay que evitar la confusión conceptual.

¿No aceptará una figura jurídica intermedia?

-Muchos de los derechos que se reclaman a través de este proyecto pueden ser amparados por leyes que ya existen. En algunos casos, a través de la figura de los contratos privados. Se puede heredar, reclamar el cobro de la jubilación.

-¿La convocatoria a una marcha no puede ser interpretada como una presión de la Iglesia?

-No es una presión. Es la sociedad que manifiesta sus convicciones. No tenemos más que nuestro testimonio. No hay ninguna extorsión, no hay amenazas, no hay ningún dinero que se vierta, no hay ninguna carpeta que se agite para chantajear a alguien y decirle: "Si votás en tal sentido, te espera la revelación de estos misterios".

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