Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

En la Argentina, adultos, se solicitan

Por Lic. Celia Mabel Campanelli

Domingo 11 de julio de 2010
0

Cada día son más los niños y adolescentes que prefieren Internet antes que otros medios existentes en los hogares. Pese al potencial de socialización que tiene la Red, pueden encontrarse en ella con riesgos y amenazas al sumergirse a solas en un mundo inagotable y sin filtros.

Según los resultados de la investigación Generaciones Interactivas (estudio que están llevando a cabo la Fundación Telefónica, la Universidad de Navarra y la Organización Universitaria Interamericana), donde se encuestó a 8445 escolares argentinos, son muchos los jóvenes que navegan solos por Internet: el 70% de los encuestados afirmaron que acceden a la Red sin compañía alguna y que pasan muchas horas inmersos en las redes sociales. Este segmento de jóvenes interactivos (de 6 a 18 años) no tiene conciencia de los peligros a los que se expone. La ausencia de límites en la privacidad y la falta de conciencia sobre la protección de su intimidad los pone en situación de riesgo. Esto obliga a los docentes a conocer estas redes, utilizarlas y pensar qué posibilidades pueden ofrecer. Los niños y jóvenes no identifican a la escuela y sus docentes como promotores o guías en el uso de las nuevas tecnologías. El 57% de los encuestados tiene muy pocos docentes que utilizan Internet o promueven su uso. Sin embargo, el incentivo escolar impacta positivamente en el uso de la Red. En el país contamos con portales educativos como Educared ( www.educared.org.ar ), que propone participar en proyectos colaborativos utilizando Internet, los que brindan espacios gratuitos de formación continua relacionados con la alfabetización digital. Podemos pensar también en promover el uso de herramientas como los blogs para reflexionar algún tema de interés para la comunidad educativa, wikis para compartir contenidos curriculares, o utilizar Facebook para promover la lectura.

El docente puede colaborar en asegurar un entorno más seguro para los niños y los jóvenes en la Red. Dotarlos de los conocimientos, las herramientas y las medidas de seguridad necesarios para que controlen sus prácticas y se protejan de eventuales peligros. Enseñar a los alumnos buenas técnicas para la búsqueda de información y herramientas para poder valorarla con juicio crítico, propiciando actitudes y comportamientos responsables en su uso. Aconsejar a los adolescentes a no publicar información con la que puedan ubicarlos (nombre de una calle, foto familiar), seleccionar con cuidado sus "amigos", proteger sus contraseñas y no revelarlas a nadie. Y sobre todo, indicarles que deben pensar antes de "postear" imágenes suyas y de sus conocidos. Una vez que han colgado el comentario o la imagen en Internet, lo más probable es que ¡ya no puedan eliminarla nunca! Los niños y los adolescentes deben saber que son responsables de proteger su privacidad y la de su entorno.

Y los padres, ¿saben qué es lo que sus hijos hacen navegando en Internet, con quiénes interactúan en las redes sociales, quiénes son sus "amigos", qué proceso de comprensión realizan sobre lo que ven y aprenden en la Red? Si bien los adolescentes saben más que sus padres sobre el uso y acceso a Internet, es importante que los adultos mantengan un rol activo para guiar adecuadamente su uso.

Por eso es importante trabajar estos temas junto a la familia. Realizar reuniones de padres en la escuela, informarles acerca de la necesidad de dialogar con sus hijos, enseñarles los peligros con los que se pueden encontrar y cómo pueden proteger sus datos privados y personales.

Hay que poner límites para evitar los excesos: desde casa, por ejemplo, estando atentos a algunas cuestiones que favorezcan el cuidado, como colocar la computadora en un lugar de paso (nunca en la habitación), instalar filtros (el 50% de los encuestados cuentan con un antivirus en la computadora de su casa, pero sólo entre el 8% y el 14% de los mismos posee un sistema de filtro de contenidos) y enseñarles a identificar un espacio publicitario (en muchas ocasiones los anuncios tienen la apariencia de cómic).

Han cambiado los peligros a los que los adolescentes están expuestos, pero no cambiaron los paradigmas de cuidado de las familias y las escuelas. Los jóvenes interactivos, los padres y los docentes deberían hablar y saber cómo cuidarse de los costados negativos del fabuloso ciberespacio.

La autora es coordinadora del sitio Entre Padres, de Educared Argentina

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas