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Las estrategias políticas en Twitter

Muchos dirigentes prefieren dejar la novedosa herramienta en manos de especialistas en comunicación

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LA NACION
Domingo 11 de julio de 2010
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Twitter ensancha sus dominios entre los políticos argentinos. Seducidos por la instantaneidad y la posibilidad de "seguir" a otros y ser seguidos, se abrazan, con distinto énfasis, a la criatura estrella de la Web 2.0.

Pero, más allá de los riesgos que entraña exponerse a relatar aspectos de su vida privada, ¿cómo encaja Twitter en sus estrategias de comunicación?

"La comunicación vía Twitter no está pautada. La clave es el contacto espontáneo. Cada funcionario decide cómo y qué comunicar. Lo que sí exigimos es que twitteen seguido", dijo a LA NACION el director de Nuevos Medios del gobierno porteño, Ernesto Skidelsky. Mauricio Macri, con 31.893 seguidores, es uno de los políticos más populares de la Red.

Skidelsky admitió que la línea divisoria entre contar cosas de la gestión y de la vida personal es muy fina. "Es bueno que los políticos sean auténticos, pero sin perder de vista el lugar que ocupan. Hay riesgos, como la sobreexposición o los usuarios falsos, pero es mucho más lo que hay para ganar", sopesó.

Gabriela Michetti, twittera fanática, decide sola qué y cuándo twittear . Hace unas semanas, un mensaje suyo generó polémica. " Quinta vez q me despierto a tomar agua por dos fetas de jamón crudo q comí anoche... !", escribió. Y no se arrepiente. "No soy estratega en Twitter; no me planteo si puede sumar políticamente. Lo del jamón fue una noche que estaba medio dormida y embolada. Agarré el teléfono y escribí para canalizar la bronca", dijo a LA NACION. "Sé que corro el riesgo de abrir frentes de crítica. Pero al lado de las 15 personas que me pegan tengo miles con la mejor onda", comparó. Son 27.516.

En el equipo de Francisco de Narváez advierten que el diputado usa Twitter para difundir su actividad política y no detalles de su vida personal. "Le explicamos qué era y le aconsejamos usarlo para bajar mensajes sobre su trabajo. Estamos en medio de la vorágine Twitter, pero hay que saber usarlo", sintetizó el coordinador de Nuevos Medios, Martín Rodríguez.

Después del duro cruce que tuvo con Macri por tildarlo de "bipolar" y "derechoso", sus asesores le recomiendan no trenzarse en discusiones vía Twitter, como suelen hacer Aníbal Fernández y Héctor Timerman, que se sumó activamente en las últimas semanas.

En el Gobierno, el jefe de Gabinete es el más tecnológico. Sus tweets , que no delega nunca, son seguidos por 23.368 personas. "Está enloquecido. Nos obligó a hacernos cuentas para seguirlo", contaron sus allegados.

En el otro extremo, Julio Cobos deja sus mensajes, que reciben 4032 internautas, en manos de Facundo Maldonado, un militante de la UCR. El joven está en contacto permanente con el equipo de prensa del vicepresidente, que tiene la última palabra. "Lo usa para difundir actividades e ideas. No le interesa hablar de cosas personales", afirmaron sus voceros.

Carrió prefirió quedarse afuera. Al menos por ahora. "No tiene Twitter porque no lo dejaría en manos de nadie", resumieron en su entorno.

Pino Solanas sí se subió a la ola, aunque sin muchas ganas. "Le enseñé a usarla. Entendió que puede servirle para saltar el cerco de los medios y lo usa para eso", contó su vocero, Hernán Worthalter.

Luis D´Elía reconoce que Twitter amplió su horizonte. "La mayoría de mis seguidores son profesionales de clase media a los que no llegaba de otra manera", dijo a LA NACION. El piquetero también delega la tarea. Los mensajes, que reciben 2696 personas, los escribe César Gómez, un vecino suyo de La Matanza. "Me consulta, pero maneja todo él", contó.

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