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El escenario

La carta de Bergoglio, un error estratégico

Información general

La "envidia del demonio" y "la guerra de Dios" hicieron lo suyo e influyeron en la sanción de la ley del matrimonio gay, aunque no en el sentido que había pronosticado el cardenal Jorge Bergoglio.

Según pudo saber LA NACION, en la propia Iglesia admiten como un error estratégico la carta que el cardenal les envió a fines de junio a las monjas carmelitas para advertirles que el debate ponía en juego la supervivencia de la familia.

Con los resultados de la votación del Senado a la vista, la difusión de la carta le jugó en contra a la Iglesia y despertó las críticas del Gobierno, cuyos voceros identificaron al cardenal con "posturas oscurantistas" propias de la Inquisición. Así, el texto, difundido por la propia agencia informativa del Arzobispado, influyó, quizá, tanto como las presiones del Gobierno, ausencias notorias en el recinto y el voto funcional de la cúpula radical, que benefició a los Kirchner.

"Hubo un antes y un después de la carta de Bergoglio. Fue mal interpretada y le dio argumentos al enemigo", admitió una fuente episcopal, que, sin embargo, atribuyó el rumbo del debate a la "lógica confrontativa del Gobierno".

"La carta del cardenal es un escrito dirigido a monjas contemplativas, cuya vida transcurre en oración. Desde una visión de fe, sus términos son correctos y no pueden ofender a nadie. Para nosotros, legislar en los términos en que ha salido la ley, es quebrar el orden querido por Dios, el orden de la creación. No podemos ocultar nuestra visión de fe", explicó, en defensa del texto, monseñor Antonio Marino, obispo auxiliar de La Plata y responsable del seguimiento de los temas legislativos en el Episcopado.

Los obispos atribuyen la votación final del Senado a "presiones e intereses oficiales", por lo que no se esperan en lo inmediato posibles pases de factura en el universo episcopal, donde el liderazgo de Bergoglio conserva un fuerte predicamento.

Si bien la estrategia frente al debate sobre el matrimonio gay, que llevó a la Iglesia a tensar al máximo la relación con el Gobierno, había sido promovida por los sectores eclesiásticos más conservadores, fue acordada y asumida como propia por todos los obispos en abril último.

Marino recordó que las presiones fueron reconocidas por los propios legisladores y anticipó que la evaluación de la estrategia de la Iglesia será analizada por los obispos durante el intercambio pastoral de la próxima asamblea plenaria, en noviembre.

Ello no detendrá las estrategias de sectores católicos para intentar frenar la aplicación de la norma, como la posible presentación de acciones judiciales por planteos de inconstitucionalidad. El doctor Eduardo Sambrizzi, vicepresidente de la Corporación de Abogados Católicos, afirmó que la flamante ley vulnera tratados internacionales con jerarquía constitucional, que interpretan el matrimonio como la unión de un hombre con una mujer.

Consultado por LA NACION, el arzobispo de San Juan, monseñor Alfonso Delgado, recordó que los obispos acordaron en abril "expresar con serenidad y respeto la visión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo desde la fe, para iluminar la realidad y no para confrontarla". Advirtió que el contexto fue cambiando en las semanas sucesivas y "lo que al principio parecía algo lejano que se cocinaba en el Congreso dio paso a una preocupación por lo que se veía como un ataque a la familia".

Sorprendido por la "agresividad" de los senadores kirchneristas, Delgado dijo que la ley aprobada "carece de legitimidad social" y que "no es la primera vez que se favorece a pequeñas minorías en detrimento de derechos e intereses de la mayoría del país". Recordó, en ese sentido, que "muchas veces se beneficia a unos pocos con grandes negocios y se les niega a los jubilados el derecho a percibir una jubilación digna".

Surgido de las filas del Opus Dei, el arzobispo Delgado, de 68 años, vinculó el beneficio "a las minorías, a quienes de ningún modo queremos discriminar", con "el capitalismo de amigos" promovido por el Gobierno. Y llamó a no olvidar que "la Argentina está en la lista de los países más corruptos, corrupción que siempre favorece a los más afines al poder político".

En el nuevo contexto marcado por la sanción de una ley resistida por la Iglesia, hay conciencia de que el Gobierno ganó una batalla, pero el combate seguirá librándose, especialmente si el kirchnerismo insiste en identificar a Bergoglio como la cabeza de la oposición. Por lo pronto, dentro de tres semanas será la festividad de San Cayetano, y no se descarta un nuevo cruce a raíz de los niveles de pobreza en el país. .

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