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Acida recopilación de monólogos

Pablo Mikozzi encarna una serie de personajes terriblemente reales

Sábado 17 de julio de 2010
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LA NACION
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Por el lado más bestia. Idea, dramaturgia y actuación: Pablo Mikozzi. Dirección artística: Tino Tinto. Asistente de dirección: Igor Garfias. Sonido: Nicolás DiabeI. Garfias. Iluminación: Salvador Aleo y Carla Givaninni. Vestuario: Pedro Terra. Producción ejecutiva: Anita Lüscher y Andrés Giardello. Sábados, a las 21.30, en Moulin Bleu, Rodríguez Peña 411 (4371-8672). Duración: 80 minutos. Nuestra opinión : muy buena

Mikozzi es tan urticante como cínico. Sus criaturas son como retazos de multitudes, tan corroídos como salvajes, tan reales como imaginarios. No es el típico artista de varieté que encarna un ramillete de freaks. Sus personajes son mucho más que eso. Sus caricaturas tienen un discurso, una entrelínea delicada en el texto que se mezcla con el trazo grueso de su composición. Es un hábil observador de la antropología callejera y los nuevos arquetipos sociales argentinos.

Esa dialéctica Mikozzi es la que hace que uno se olvide de que, en algunos tramos, pueda colarse el paso del colectivo 37 o los gritos de algún adolescente ruidoso de la calle. De todos modos, el café concert Moulin Bleu ha sido notablemente mejorado.

Un duende perverso es el que introduce al espectador a ese desfile de criaturas que descerrajarán risas inteligentes a lo largo de todo el espectáculo. Y a partir de ahí las máscaras irán mutando, pero no con el mero artilugio del vestuario o la caracterización, sino a través de una composición física y vocal impecable. Luego de ese ser siniestro, el paso de un excéntrico contaminado por ese miedo permanente que genera la sobreabundancia informativa de los medios de comunicación sobre hechos policiales, y una veinteañera de clase alta, cuyo pensamiento reaccionario y fascista se vuelve una caricatura feroz.

Y la acidez se filtra en el adolescente de la calle, el del paco, el del manotón violento, el del descontrol nocturno, tal vez su mejor y más descarnada composición. En el resto de sus personajes se filtran la frustración (su animador de fiestas infantiles provoca una lástima incontrolable), la nueva adicción tecnológica (con un sujeto al que habría que operarlo de su consola de videojuegos), la intolerancia y la homofobia (en su ordenanza confundido) o su hincha de fútbol psicoanalizado (una ingeniosa celebración de la dependencia psicoanalítica).

Tino Tinto, hábil director que mucho entiende de varieté, volvió brutalmente teatral a la propuesta y, a través de una puesta en escena ingeniosa y rica en matices (el uso del video es otro hallazgo), logró una unidad que aspira a ir más allá de lo conceptual.

Otros aportes importantes son el diseño de luces de Salvador Aleo y Carla Givaninni, y el vestuario de Pedro Terra.

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