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El conflicto por Botnia / Los cambios que produjo la reapertura del puente

Revive la frontera en Gualeguaychú

Política

Hubo más de 16.000 cruces en menos de un mes; resurge el intercambio social y económico con Fray Bentos

GUALEGUAYCHU.- Hacía casi cuatro años que Dardo Páez abría el free shop del puente para nadie. Cuidaba solo, cada día, los restos de perfumes y de whiskies, esperando "un milagro" y maldiciendo su suerte. Repitió la rutina hasta la mañana en que se levantó el corte de Arroyo Verde, hace un mes. Entonces cambió el destino: en tres semanas tomó cuatro empleadas, compró bolsos y chocolates importados, puso estanterías nuevas y hasta cambió el piso del local, que ahora brilla recién lustrado. Páez exagera: "Fue como volver a nacer".

Del otro lado del río, la parrilla en la Aduana argentina también renació. El dueño la había tenido que abandonar en 2006, después de 8 años de concesión. Reabrió hace una semana. Félix Etcheverry trajo freidoras, rearmó el asador, acomodó el salón derruido y se puso detrás del mostrador. "No queremos volver a cerrar", dice ahora Félix. Sueña con que la parrilla vuelva a ser lo que era para la vida de la frontera, ese camino que une Gualeguaychú y Fray Bentos y que, por primera vez en cuatro años, ahora vuelve a vivir.

Cuando faltan dos días para cumplirse 30 de los 60 días de la tregua de los asambleístas que protestan contra Botnia, los gendarmes argentinos ahora van y vienen por el puente. Los trámites de migraciones hicieron que se tripliquen en un mes. La Aduana uruguaya empezó a tomar gente: necesita ocupar los lugares libres que pensó que ya no necesitaría. Sólo en los primeros 30 días, 8300 autos y camiones pasaron a Uruguay. Y otros 7700 entraron a la Argentina. En total, ya suman 16.000 cruces en menos de un mes.

Los dueños de los restaurantes cerca de las ruta empezaron a levantar sus ventas. Los comerciantes dicen haber "recuperado" antiguos clientes uruguayos. Los hoteleros de Fray Bentos festejan que los turistas argentinos empiecen, otra vez, a pasar la noche en el pueblo. Las Cañas volvió a ser el balneario fraybentino más visitado: los argentinos ahora cruzan para ver cómo están las casas de veraneo que ya no visitaban.

"Durante el bloqueo vivíamos sólo de los viajantes. Ahora todo está cambiando", contó Ana Sasiaín, encargada de turismo de Carminatti, un grupo económico de Fray Bentos que tiene dos hoteles, una agencia de viajes y una línea de colectivos. Los hoteles duplicaron las reservas argentinas. Y la línea de colectivos, CUT (Compañía Uruguaya de Transporte), ya trabaja para restablecer el servicio Fray Bentos-Gualeguaychú. No importa que el 19 de agosto termine la tregua ambientalista. Sasiaín repitió una frase que aquí es común: "Creemos que el corte se terminó". De un lado y del otro del río trabajan como si el bloqueo nunca fuera a volver.

Pero los asambleístas todavía juegan al misterio. En reserva admiten que les temen a las querellas y que "no sería bueno retomar el corte", pero en público insisten en que volverán a la ruta si Uruguay no autoriza el monitoreo de Botnia. Anotaron una fecha clave para decidir cómo seguir: el 2 de agosto (ver aparte).

Fenómeno curioso

La frontera ahora vive de fenómenos curiosos. Autos con patentes uruguayas se ven estacionados a las afueras de Gualeguaychú. Como los fraybentinos les temen a las reacciones locales, van al centro en taxi. En los negocios empiezan a convivir los carteles de "No a las papeleras" con otros nuevos, como "Dólar: 4 pesos" y "Se aceptan pesos uruguayos". Muchos comerciantes dicen haberse reencontrado con viejos clientes que no veían hacía más de tres años.

Pablo Bacigalupo trabaja en pleno centro. Estudiaba en Buenos Aires, pero volvió a Gualeguaychú para criar a su hija. Ya no se irá. Jura que los antiguos clientes del negocio de ropa que fundó su suegro volvieron todos juntos cuando se levantó el corte. "Estoy chocho con los uruguayos", sonreía en la caja. Hace dos días puso un cartel nuevo: "Acepto dólares y euros".

La relación renovada, de todas formas, también oculta espinas y rencores. En Fray Bentos algunos comerciantes tienen miedo de empezar a perder plata si la gente retoma la costumbre de cruzar. "En estos años toda la plata quedó en el pueblo. Nos cuesta que todos superen las dudas", dijo Leopoldo Cayrús, presidente de la Asociación Comercial de la región. Cayrús se esfuerza por convencer con un interés: está reconstruyendo el locutorio de la frontera. Ya puso las cabinas y ahora espera que la telefónica le habilite las líneas.

El 9 de julio pasado comerciantes argentinos y uruguayos se reunieron en Fray Bentos para intentar superar desconfianzas mutuas. Juntos hablaron de "reconstruir" la vida de "ciudades hermanas" que tenían antes de que todo pasara. Estuvo Cayrús, Dardo Páez y los integrantes de Ciudadanos Movilizados, el grupo de Gualeguaychú que militaba en contra del corte. Acordaron una nueva reunión para avanzar e intentar hacer juntos eventos sociales. Se fueron contentos. Eso sí, no hablaron de Botnia. Para los uruguayos "cumple con todas las reglas". Para los argentinos, "no hay dudas de que contamina". Aun sin el corte, la pastera seguirá siendo el eje de la discordia. .

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