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Faltan garrafas porque el Gobierno ordenó privilegiar la red troncal

Lo revelaron las empresas separadoras de gas; el Enargas dice que se abastecerá a los consumidores

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LA NACION
Miércoles 21 de julio de 2010
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Guillermo Moreno entró ayer en la sala y, ante 40 hombres de empresa que lo miraban recelosos, dio su acostumbrada bienvenida: "Yo soy de la vieja escuela. Cuando entro y los recibo en mi casa, espero que se paren. Al que no le gusta, ya que está parado, ahí está la puerta". El auditorio de petroleros, fraccionadores y distribuidores de garrafas obedeció al secretario de Comercio Interior. Los había citado para buscar una solución a la escasez de garrafas.

En realidad, el esfuerzo era infecundo. Hace algunos días, desde el Ministerio de Planificación dieron una controvertida orden de palabra a las plantas separadoras de gas: que vuelquen todo el producto, incluidos el propano y el butano que se usan para las garrafas, a la red troncal de gas natural que va a los domicilios y a las industrias. La medida, admitida a LA NACION por varias fuentes del sector, apunta a aumentar el poder calórico del fluido para que rinda más: de 9300 a entre 10.200 y 10.500 kilocalorías por metro cúbico. Los usuarios que vivan cerca de esas plantas pueden advertirlo fácilmente: la llama de sus hornallas y calefones se ve algo más amarilla que de costumbre.

La decisión es discutible porque deja sin gas justamente al sector más pobre y menos visible de la población para dárselo a quienes tienen gas natural de red y lo pagan cinco veces más barato: Caballito, Barrio Parque, Recoleta, San Isidro. Pero era ayer constatable en las tres separadoras más importantes del país: la de Refinor, en Campo Durán, Salta, que trabajaba al 50%, y las de Gral. Cerri (Bahía Blanca, de TGS) y Mega (Neuquén, de YPF, Petrobras y Dow), que estaban al mínimo técnico. La falta de garrafas volvió a provocar quejas. En el Ministerio de Planificación negaron a LA NACION la iniciativa: "No hubo ninguna orden".

Interminables colas en Mar del Plata para conseguir garrafas; la falta de gas sigue sin solución
Interminables colas en Mar del Plata para conseguir garrafas; la falta de gas sigue sin solución. Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi
La falta de gas en las casas de familia se agrava con las llegada del frío, en Mar del Plata hay largas colas para comprar una garrafa. Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi
Una joven se lleva una garrafa recién comprada luego de una larga cola bajo la lluvia y el frío. Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi
Un repartidor de garrafas a punto de cargar su camión para el reparto. Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi
Bajo el agua y el frío gran cantidad de personas hacen cola para poder comprar una garrafa. Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi
A la escasez de gas se le suma el alto precio de las garrafas. Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi
La falta de gas en las casas de familia se agrava con las llegada del frío, en Mar del Plata hay largas colas para comprar una garrafa. Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi
Bajo el agua y el frío gran cantidad de personas hacen cola para poder comprar una garrafa. Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi

"¿Tenés periodista?"

Preocupa la exposición mediática. Un comunicado del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) expuso ayer que Moreno había "profundizado medidas" para paliar la escasez: "Intervino el secretario de Comercio Interior que, como autoridad competente, decidió que no se les provea de garrafas a los comerciantes minoristas que especulen con precios superiores a los fijados por el Estado, conforme al acuerdo vigente desde octubre de 2008".

"¿Tenés periodista?, ¡yo te doy un periodista!", sondeaba Moreno entre representantes de Extragas, Esso, YPF y Petrobras, según contaron ejecutivos presentes. Les ordenó a todos que, terminada la reunión, difundieran que el Gobierno había intervenido y que, desde las 12 de hoy, la falta de garrafas y los altos precios estarían solucionados. "¡El que no tenga periodista, yo le mando uno!", se entusiasmó. Por la noche llovían los cables de agencias de noticias.

Moreno alentó a los petroleros a que fueran ellos quienes controlaran los precios. "Al que no ponga la garrafa a 16 pesos [la subsidiada], no le vendan, instó. Yo sé que hubo aumentos de costos y que hay que vender -agregó-. Pero ustedes tienen que poner un 40 o 50 por ciento del volumen a ese precio". Los hizo nombrar uno por uno en voz alta y les mandó llenar un camión de garrafas a 16 pesos por empresa que serán enviados, dijo, a donde él indicará. También reivindicó su célebre y fallida estrategia de venta ambulante de pescado: "Si no cumplen, mañana voy con los camioncitos y vendo a 16 pesos al lado de ustedes. Y nombró una lista de cadenas de supermercados desde cuyos estacionamientos podría entregar garrafas". Nadie objetó nada. "¿Hay alguien de Shell?", había preguntado al entrar. Ante el silencio, se contestó a sí mismo: " ¡Qué va a haber! Si son todos cagones. Ese Aranguren es un forro [por Juan José Aranguren, presidente de la compañía]". Shell fue la única que no envió ejecutivos.

El secretario aprovechó para sincerarse en público. Admitió que, en realidad, esa reunión lo estaba sacando de su objetivo principal, que es Papel Prensa. Y se adentró en temas que no lo incumben como funcionario. Incomodó, por ejemplo, al representante de YPF cuando señaló a uno de los fraccionadores que, según el economista de la UADE, tenía el cuello ancho para levantar garrafas. "En mi época, los tipos cargaban varias a la vez. Después llegó YPF, puso rubios de ojos celestes y empezó a paletizar [automatizar] la descarga. Por eso algunos laburantes de las villas se quedaron sin trabajo y salen a afanar."

Al término del encuentro, el Enargas informó en un comunicado: "La cadena compuesta por la producción, el fraccionamiento y la distribución del gas en garrafas está funcionando con los controles de las autoridades de aplicación y en forma coordinada para abastecer a todos los consumidores".

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