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Básquetbol / El Mundial 2010

A cancha llena

Deportiva

Se recuerda aquel gigantesco RCA Dome, de Indianápolis 2002, vacío, desapacible, helado, con una serenidad que sólo se interrumpía cuando jugaba la celeste y blanca y aparecía el centenar de fanáticos argentinos.

Organizar un Mundial en Estados Unidos, donde consideran a la NBA como el verdadero certamen ecuménico, y en un megaescenario con capacidad para 60.272 espectadores, fue un despropósito y un error de marketing. Un retroceso promocional. Al ciudadano local poco le interesó el torneo y escasos turistas se acercaron a ver los partidos.

Tampoco el espectacular Skydome, de Toronto, un estadio dotado de la mejor tecnología, con techo corredizo y 70 habitaciones de un hotel adosadas a una de las cabeceras, resultó adecuado para ponerle un marco ideal al Mundial de 1994, en Canadá. Mucho menos los impresionantes escenarios japoneses fueron posibles de llenar en 2006.

Nada de eso ocurrirá en Turquía, donde el 28 de agosto comenzará lo que, aseguran, será el mejor Mundial de todos y el que contará con la mayor afluencia de público. La organización turca habla de casi 350.000 espectadores en esas dos semanas de actividad; mientras que el secretario general de la FIBA y miembro del COI, Patrick Baumann, afirmó: "Será la mayor competencia de básquetbol que se haya celebrado en la historia y el mayor espectáculo deportivo de Turquía".

Argumentos sobran para creer que, como mínimo, será el primer Mundial que se jugará a estadio lleno en cada una de las sedes. La organización ya anunció que las entradas están agotadas y que sólo queda un remanente para vender en los estadios el día del partido.

¿Cómo se explica tanta atracción? La ubicación geográfica de Turquía, tan céntrica, es clave. Bisagra de tres continentes, Europa, Asia y África, está cerca de más de la mitad de los países intervinientes. Griegos, lituanos, rusos, serbios, eslovenos, croatas, son vecinos que se caracterizan por su pasión basquetbolística y ya preparan su invasión. No menos concurrencia llegará de los países europeos cercanos y también adeptos de este deporte, como Alemania, Francia y España. Y seguramente chinos, norteamericanos y brasileños, viajeros por excelencia, mostrarán sus banderas en Turquía. Respecto de nuestros hinchas, es suficiente decir que una sola agencia porteña ya tiene unos cien hinchas, con el paquete comprado para vivir 15 días en Turquía soñando con el título.

Pero hay que sumar otros factores de atracción. La oferta turística del país anfitrión, con su riquísima historia de 8000 años y colonizaciones romana, bizantina y otomana; sus museos, mezquitas y palacios; el atractivo de los mares que la rodean (Mediterráneo, Egeo, de Mármara y Negro), más la belleza de los paisajes naturales, significan un imán decisivo para que se llene de hinchas. También debe considerarse que, para esta época, Europa disfruta de sus vacaciones de verano y que la fiebre de la fiesta mundialista que transmitió el fútbol en Sudáfrica se contagiará a este otro certamen. Uno ya se imagina a miles de fanáticos con sus rostros pintarrajeados y adornados con cuanta mascota le resulte simpática.

A 38 días de la jornada inaugural, todo marcha en tiempo y forma, sorprendentemente para muchos si se recuerda que hace un año la Argentina se había llegado a postular para organizar el Mundial si la FIBA decidía quitárselo a Turquía por sus incumplimientos. "Estamos en una situación espléndida. Contamos con espectaculares estadios, una acertada campaña promocional y gran apoyo del gobierno turco y de nuestros sponsors. Estamos listos y esperando un emocionante torneo", señaló el director de comunicaciones de FIBA, Florian Wanninger.

"El básquetbol sigue creciendo en su imagen positiva, es el 2° deporte en el mundo, contamos con 450 millones de seguidores y estamos listos para disputar un gran Mundial", agregó Baumann.

La deslumbrante Estambul, en la pequeña porción de continente europeo que tiene Turquía, será sede de una serie clasificatoria (Grupo B) y toda la etapa final en dos hermosos estadios. Ankara, la segunda ciudad y capital del país, albergará el Grupo C, donde jugarán los locales. En Kayseri, una pequeña localidad ubicada en el medio de la Anatolia, actuará la Argentina, dentro del Grupo A. Y en Izmir, sobre la paradisíaca costa mediterránea, se disputará el Grupo D.

"Confiamos en que, una vez terminado, podremos considerar al Mundial de Turquía como el mejor de la historia", concluyó Wanninger. Los hinchas argentinos no serán mayoría, seguramente; el nuestro es uno de los países que más alejado de Turquía está, pero no cabe duda de que se harán oír, como siempre, con sus coros futboleros y apasionados, alentados por una ilusión que pocos seleccionados pueden tener. Muy pocos. .

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