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Alejandro y Ernesto, una historia de amor de 34 años que se convirtió en matrimonio

Es la primera pareja porteña que se casó después de la sanción de la ley; Boy Olmi, Gerardo Romano y Mercedes Morán fueron testigos

Sábado 31 de julio de 2010 • 02:34
Foto: LANACION.com / Martín Turnes

Alejandro Vannelli llega primero. Saluda, enérgico, atiende su teléfono, organiza, cuelga, saluda otra vez, habla rápido. "Estoy muy emotivo", afirma. A su alrededor cuelgan trajes de gala, camisas finas, corbatas, moños, zapatos angulosos y varios pares de gemelos que brillan por el reflejo de las luces. Se lo ve nervioso antes de probarse la ropa de su casamiento por civil. Espera a su pareja que usará el mismo sector de la tienda para tomar las últimas medidas de su vestimenta.

Luego aparece Ernesto Larrese: "Buenasssss". Sonrisa ancha, campera y anteojos negros, jeans y zapatillas, con una barba grisácea prolijamente descuidada. El, al contrario de su novio, parece distendido. A los pocos minutos los dos están vestidos con la ropa de gala, modelan, muestras felices las alianzas del casamiento y sonríen. Alejandro y Ernesto están juntos hace 34 años y hoy se convirtieron en el primer matrimonio gay de la Ciudad desde que se promulgó la ley.

A las 9, en el Registro Civil de Coronel Díaz y Beruti, Alejandro y Ernesto cerraron un círculo que se inició el 13 de junio de 2007 cuando en el mismo lugar recibieron una respuesta negativa a sus deseos de legalizar el vínculo. Fueron la primera pareja entre personas del mismo sexo que solicitó el permiso. Y desde allí, con un recurso de amparo y el apoyo de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FALGBT) se sumaron a la lucha y a la militancia.

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"Lo que más nos gusta es emprender juntos otra de las tantas aventuras maravillosas que hemos tenido en la vida. En este caso fue trabajar en conjunto con gente joven, sin apoyo, sin lobby, gente común, sencilla que buscaba un derecho igualitario", relata Alejandro, un reconocido representante de artistas. "Los actores somos servidores públicos, espejos de las almas a través del escenario. El casamiento lo tomé de esa manera y más allá del logro nuestro, lo más importante es lo que nos trasciende", apunta Ernesto, actor de profesión y vocación.

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Coincidencia en el teatro. El espectáculo fue el vínculo que los unió en 1975. Alejandro hacía prensa y difusión en el show de Antonio Gasalla "Gasalla For Export" en el antiguo teatro Estrella; Ernesto trabajaba en el elenco de "Las mil y una Nachas" que encabezaba Nacha Guevara en otra sala del mismo teatro.

Una bomba de la Triple A y la muerte de un sonidista hicieron que se levantará la obra de la cantante luego del estreno y que todo el elenco -salvo Guevara que debió exiliarse- se uniera al espectáculo del capocómico. Ahí se empezaron a conocer mejor a pesar de las primeras impresiones. "Yo lo veía muy cheto, el era de Palermo, yo soy de Lanús, más de barrio", bromea Ernesto. "Pero funcionó eh, digamos que después me empezó a caer bien". La fecha oficial que marcó el inicio de la pareja fue el 13 de junio de 1976. "Me llevé el cepillo de dientes y un bolsito, y me fui a dormir a la casa de él; después nunca más nos separamos", recuerda entre risas.

En 34 años sólo estuvieron separados por tres meses y en 1984 decidieron continuar el noviazgo con algunos cambios... "Sentía que la convivencia estaba matando la relación. Entonces alquilamos dos departamentos a cinco cuadras de diferencia y durante cuatro años, cada uno vivió en su casa. Fue un impulso para la relación, un crecimiento, aprendimos a revalorizarnos", confía Ernesto.

Coincidieron en algunos espectáculos, viajaron por varios países, juntos o separados. "Nosotros somos lo primero, pero no lo único", aclara Alejandro. "También tenemos nuestros trabajos, nuestras carreras". Son sus amigos artistas quienes los acompañaron durante su recorrido. Boy Olmi, Mercedes Morán, Gerardo Romano y tres familiares de la pareja fueron los testigos del casamiento.

"¿Qué cambió desde que pedimos el turno en 2007? El clima político no era el mismo, cambió la mentalidad en aquellos que tenían las herramientas para hacer esto [la ley] posible. Siento que hubo un cambio en la dirigencia política. Y sirvió mucho la ayuda de la prensa", describe Ernesto. Mientras que el representante incluye que la sociedad se interesó en el tema de las relaciones entre personas del mismo sexo y a dejar de tratarlo como un tabú.

La familia y la adopción. Mientras Tito Samelnik, el dueño de la casa de ropa de etiqueta, termina de acomodar sus trajes, las camisas y los zapatos que usarán los novios, Alejandro continúa respondiendo llamados y se lo escucha dar órdenes u organizar detalles de la fiesta que se realizará el próximo viernes. Cuando vuelve de su trance aclara: "La gente pregunta: ¿qué es lo de ustedes, qué son? ¡Qué se yo!. La vida te va haciendo pareja, familia... la gente quiere catalogar. Ahora dicen: ¿quién se viste de novia, quién de blanco, quién tira el ramo? ¡Nadie! Somos dos tipos".

Aunque no piensan en la adopción "porque son grandes", según Ernesto, dicen sentirse muy cómodos con los dos nietos de Alejandro. Los niños pasan el día o el fin de semana con la pareja. "Mis nietos ven el amor en nosotros y están enloquecidos. El día que se sancionó la ley nos llamaron diciendo ´los abuelitos se casan, los abuelitos se casan´. Para ellos es muy romántico". Y en esas palabras Alejandro resume el apoyo de toda su familia.

"La gente nos decía que estábamos locos en apoyar esta causa y hoy decimos ¡qué suerte! no nos equivocamos... La causa ameritaba, había que jugarse", dice Alejandro. Ellos apostaron. Por su amor, por sus derechos y por cientos de parejas que vendrán a partir de hoy.

Esta nota ha sido cerrada a comentarios por el carácter agraviante de muchos de ellos.

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