Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La madre infanticida, "aliviada"

Lo afirmó su abogado, mientras se debate qué patología la llevó a matar a sus ocho hijos

SEGUIR
LA NACION
Sábado 31 de julio de 2010

PARIS.- La policía y la justicia multiplicaron ayer sus esfuerzos para tratar de develar el contexto psicosocial que permitió a la enfermera Dominique Cottrez cometer el infanticidio más grande en la historia de Francia: asesinar a ocho hijos recién nacidos en un período de 24 años -de 1983 a 2007- y enterrar los cadáveres dentro de bolsas plásticas en el fondo de su casa sin que su marido se diera cuenta.

El procurador de la justicia (fiscal) y los expertos de la división científica tratan, por ahora, de determinar si, además de los crímenes confesados, no existen otros casos en domicilios anteriores de la pareja o en lugares de vacaciones a los cuales viajaron durante su larga convivencia.

Por lo pronto, en una declaración que tuvo alto impacto en Francia, el abogado de Cottrez, Frank Berton, dijo ayer que su clienta está aliviada porque los asesinatos que cometió salieron a la luz. "Ya no los lleva en su conciencia y es un alivio", dijo.

El frente a la casa Cottrez, donde fueron hallados los cuerpos
El frente a la casa Cottrez, donde fueron hallados los cuerpos. Foto: AFP

En la segunda fase de la investigación, la semana próxima comenzarán los exámenes psiquiátricos a la mujer, información fundamental para determinar su grado de responsabilidad. Por el momento, la infanticida corre el riesgo de ser condenada a cadena perpetua o, en el mejor de los casos, a una internación en un hospital especializado, si se comprueba su estado de enajenación.

Mientras tanto, Francia sigue con estupor los debates de especialistas, que tratan de encontrar una explicación del horror descubierto en Villiers-au-Tertre, una minúscula localidad de 620 habitantes en el norte del país. Políticos y sociólogos consideran que ese episodio puede ser la expresión visible del estado de desamparo y miseria espiritual que vive esa región, golpeada en los últimos 30 años por el desmantelamiento progresivo de sus principales actividades productivas: las minas de carbón y la industria siderúrgica.

Los expertos también debaten acerca de qué patología tiene la mujer, que, al igual que su marido, era considerada por sus vecinos "amena, servicial, educada y cortés". El criminólogo Roland Coutanceau, psiquiatra consultado con frecuencia por la justicia en su calidad de experto, estima que las mujeres que cometen ese tipo de delitos "no pueden ser consideradas asesinas seriales", pues "presentan una patología diferente".

Coutanceau también rechaza hablar de "negación de embarazo", porque la mujer "sabe que está encinta, pero no asume su situación y vive la gravidez en secreto". Ese detalle es importante, sostiene, porque un embarazo es "un fenómeno humano y relacional que debe ser socializado". De lo contrario, explica, en el momento del parto se encuentra en un callejón sin salida, pues no puede continuar con su trampa. "Es así como esas situaciones suelen terminar en drama", sentenció.

"Con frecuencia se trata de una mujer que, cualquiera sea su nivel intelectual o medio social, es víctima de una extrema fragilidad psicológica, tiene una actitud de gran timidez y vive encerrada en sí misma", afirma.

Y añade que a eso se agregan otras razones por las cuales el embarazo no llega en el momento oportuno: "La única forma de superar ese conflicto es ocultar su situación. El embarazo es físico, pero no trasciende al plano mental: el corazón, el alma y el espíritu de la mujer no lo asumen".

Negación

El ginecólogo obstetra Israel Nisand dice que la "negación de embarazo" es una "patología grave" y mucho más frecuente de lo imaginable. En Francia hay un promedio de 1600 casos anuales de "negación de embarazo", aunque sólo excepcionalmente terminan en infanticidio.

Otra dato misterioso es la cantidad de infanticidios que se producen en este país. En los últimos 30 años, la crónica policial registró 11 casos similares, con un total de 43 víctimas.

Esos casos, que causan escalofríos, no parecen constituir un fenómeno novedoso. Coutanceau estima que, sin duda, hubo una cantidad similar de infanticidios en los siglos XVIII y XIX. Pero antes era más difícil descubrirlos y, sobre todo, no trascendían.

Otro enigma que intriga tanto a los investigadores como a la opinión pública es el caso del marido, un carpintero de 45 años, que fue descripto como "una persona que salía poco, pero tenía una activa participación en la vida comunal", según Patrick Mercier, intendente de la pequeña municipalidad de Villers-au-Tertre.

Pierre-Marie Cottrez fue tres veces miembro del consejo municipal. "Es un hombre muy respetable y siempre dispuesto a hacer un favor", explicó. Lo más asombroso, según el intendente, es que con su mujer parecían formar "una pareja muy unida".

El procurador de la República, Eric Vaillant, había dicho el jueves que a Pierre-Marie, cuando se enteró de los horrores cometidos por su esposa, con la que convivió casi 20 años, "se le cayó el cielo en la cabeza".

EL ANTECEDENTE MAS RECIENTE

PARIS (De nuestra corresponsal).- El antecedente más reciente de los infanticidios perpetrados por la enfermera Dominique Cottrez data de junio de 2009. Véronique Courjault, de 41 años, fue juzgada y condenada en la ciudad de Tours a ocho años de cárcel por haber asesinado a tres recién nacidos, dos de ellos mientras vivía en Corea del Sur. Los últimos dos cadáveres estaban ocultos en la heladera y habían sido descubiertos por su marido en 2006, al regresar a Seúl tras haber pasado unas vacaciones en Francia.

Te puede interesar