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La Parka es la gran sorpresa

Humor negro y mucho talento en esta divertida comedia musical sobre la muerte

Domingo 01 de agosto de 2010
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LA NACION

La Parka, el musical. Libro: Diego Corán Oria y Federico Scarpelli. Letras: Diego Corán Oria. Música: Jorge Soldera. Intérpretes: Roberto Peloni, Facundo Rubiño, Pedro Velázquez, Esteban Masturini, Micaela Castelotti, Jesica Abouchain, Emmanuel Robredo Ortiz, Jimena González, Adrián Scaramella, Micaela Pierani Méndez, Ezequiel Carrone, Luciana Larocca, Federico Fernández Wagner, Jenifer Trabilsi, Juan Gentile, Juan Mende y Ana Rodríguez. Sonido: Ana de Irisarri. Escenografía: Tadeo Jones. Vestuario: Alejandra Robotti. Pelucas: Miriam Manelli. Maquillaje: Luciana Reche. Luces: Facundo Rubiño. Dirección vocal: Carlos Pérez Banega. Coreografía: Agustina Seku Faillace. Producción: Martín Arcidiacono y Matías Taverna. Dirección general y puesta en escena: Diego Corán Oria. Lunes, a las 21, en El Cubo, Zelaya 3053. Duración: 90 minutos. Nuestra opinión: muy buena

Hace tres años se estrenó este musical, en formato más pequeño, pero con una grata sensación de que ya las semillas estaban dando sus primeros brotes. Sangre joven del teatro musical en emprendimientos con sello propio, sin parecidos ni pretensiones. Esta nueva versión de La Parka es mucho más que una evolución grata.

A partir de experiencias personales muy cercanas a la muerte, Diego Corán Oria y Federico Scarpelli escribieron esta parodia musical plena de ingenio. Con un argumento sencillo y desopilante se atreven a hablar de un tema ríspido e incómodo. Un muchacho llega a un bucrático Hades para buscar a su novia, que murió en un accidente automovilístico provocado por él. Allí se encuentra con la Parka, un ser alocadísimo, rodeado de empleados y ayudantes. Entonces, el muchacho se verá sumergido en un tramposo programa de preguntas y respuestas. Pero bajo esta gruesa capa de humor negro, hay una entrelínea reflexiva y sensible. Los autores son hábiles en mezclar reflexiones sobre el destino, la vida y la muerte con una enorme variedad de guiños divertidos.

Pero lo más destacable de La Parka es el trabajo conjunto en libro, letras y música. Todo tiene una unidad que difícilmente se ve en forma tan unívoca en un musical argentino. La partitura de Jorge Soldera transita por diversos ritmos populares y les impone el código del género. Su música tiene teatralidad y, difícilmente, el espectador no salga tarareando "Es como una gran banana" o "Más simple y más sencillo".

La colaboración mencionada entre todos los componentes de este musical se ve reflejado claramente en la puesta en escena trazada por Diego Corán Oria. Para este montaje contó con una importante producción que pudo materializar una escenografía estridente, en un estilo cómic (muy buen trabajo de Tadeo Jones), con muchos elementos de utilería, que tienen un uso detallista y preciso. Nada está porque sí y nada está de más. El director y el escenógrafo usufructuaron la profundidad escénica del escenario de El Cubo y consiguieron una proporción y una estética que enriquece muchísimo a la obra.

Corán Oria tiene una visión amplia de la totalidad, que no sólo le permite lograr un equilibrio escénico, sino que se muestra hábil en el manejo de masa. A su vez, el joven realizador trabajó minuciosamente cada criatura y sus porqués con cada uno de los intérpretes. Y aquí se incluye al coro. El hecho de que cada uno de ellos sepa por qué está ocupando ese lugar hace la diferencia.

La propuesta tiene jóvenes intérpretes integrales que son sólo una muestra del espléndido semillero que tiene el teatro musical vernáculo. El talentoso Roberto Peloni, como la Parka, ya se consolida como un artista seguro que le encontró la fibra exacta a su personaje. Por su parte, Facundo Rubiño enriquece a su Gladiolo en un hilarante trabajo físico y vocal. Es un actor fantástico, atento a las necesidades escénicas y presto al lenguaje lúdico propuesto por el director. Esteban Masturini es el galán de la historia, de hermosa voz y presencia; mientras que Pedro Velázquez y Micaela Castelotti realizan también muy buenos trabajos, sobre todo en lo vocal. Es injusto no poder mencionar uno por uno a todos los integrantes del elenco, ya que el de La Parka es uno de los mejores ensambles de este último año.

No hay un solo desajuste en esta impecable comedia musical que, sin duda, dejará una marca. Con La Parka , uno tiene la sensación de que la comedia musical independiente encontró una forma, un lenguaje propio que no depende ni de Broadway ni de los clisés.

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