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Qué comer en reemplazo de la carne

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Debido a la caída del consumo por la suba de los precios, nutricionistas recomiendan cómo combinar los alimentos para aprovechar sus beneficios

Por  y   | LA NACION

Foto: Archivo 
 

El asado, el bife y las milanesas ya no son un menú que se ve con tanta frecuencia en las mesas argentinas. Hay un dato que lo demuestra: el consumo de carne vacuna en el primer semestre de este año fue el más bajo de la última década.

Según el informe mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), la baja entre enero y junio de este año fue del 16,7 por ciento respecto del mismo período de 2009. El consumo promedio entre enero y junio llegó a 56,7 kilos por habitante por año y viene de desplomarse del nivel más alto de la década, debido a que en los primeros seis meses del año pasado se había llegado a 68,1 kg/año.

El aumento de los precios provocó que los consumidores compren menos cortes vacunos y se vuelquen a otras opciones. Ante este cambio de hábito, nutricionistas consultadas por lanacion.com aconsejaron cómo reemplazar la carne por alimentos que tengan los mismos beneficios.

Una de las claves es combinarla con otros alimentos para seguir consumiéndola en porciones más chicas.

"Por nuestros hábitos, estamos acostumbrados a comer en cantidades, pero no es necesario ponerle mucha carne a las comidas", transmitió la licenciada en Nutrición Viviana Falanga, miembro del Departamento de Alimentación y Dietética del Hospital de Clínicas.


Audio: Lic. Falanga: «No es necesario comer mucha carne»
 
 
 
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De esta manera, el consumo de carne puede ser reemplazado por legumbres dos veces por semana. Aunque las proteínas de estos alimentos sean de menor calidad, se puede mejorar la calidad proteica incorporando alimentos de origen animal en pequeñas cantidades, como por ejemplo polenta con leche y queso, o copos de cereales con leche. También se pueden combinar cereales y legumbres entre sí.

La licenciada Viviana Viviant, nutricionista especializada en obesidad y autora del libro «Frutas y verduras, los superalimentos que curan» coincidió: "Se puede alternar con otro tipo de carnes, como pollo y pescado, o combinarla con otro tipo de alimentos como verduras, cereales, legumbres. De esta manera, la porción se achica y uno compra menos cantidad y ahí está ahorrando".


Audio: Lic. Viviant: «Se puede combinar con otro tipo de alimentos»
 
 
 
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Además, recomendó comprar los cortes traseros del animal que son los más magros, como bola de lomo, cuadrada o nalga. "Son más caros, pero tienen menos desperdicios y pueden rendir más que que los cortes más económicos", explicó.

Todas las carnes rojas y blancas son fuentes de muchos nutrientes, entre ellos, proteínas de buena calidad, hierro, zinc, cobre, fósforo y vitaminas del complejo B por eso, a pesar de que se pueden reemplazar por otros alimentos, aconsejan comer carnes rojas tres veces por semana, pescado, dos y pollo, dos.

En las carnicerías. Un relevamiento de lanacion.com por distintos barrios porteños mostró que algunos de los consumidores optan por resignarse a los aumentos y seguir fieles a sus constumbres, pero muchos otros deciden cambiar sus hábitos alimenticios.

"Soy jubilada y cobro un poco más que el mínimo. Hace meses que comprar en la carnicería me resulta imposible. Por suerte, soy yo sola y me las arreglo con otras comidas", cuenta una abuela a la salida de una verdulería en el barrio de Chacarita. Legumbres, pastas y verduras son las opciones más buscadas.

Los encargados de carnicerías señalan también que muchos de sus históricos clientes cambian sus preferencias por cortes más económicos, como la paleta, el osobuco o el pollo, siempre que haya promociones. .

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