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La influencia de los padres en la relación con el sexo opuesto

Información general

Los especialistas coinciden en que no es fácil desprenderse de los modelos incorporados en la infancia, a los que se suman diversos factores culturales

Foto: Flickr/photos/digomoraes
 

¿La forma de relacionarse con el sexo opuesto está influenciada por los lazos establecidos por los padres? ¿Somos realmente libres en nuestras elecciones de pareja? ¿Quién elige a la pareja estable?

Desde la psicología clásica, distintos especialistas coinciden en que no es tarea fácil desprenderse de los modelos incorporados en la infancia, impartidos por la relación entre los padres, aunque a menudo estos modelos se remontan a los abuelos, bisabuelos y más atrás. Claro que la reiteración de esta pregunta, que no sólo surge en el curso de un tratamiento psicoanalítico, o una consulta de pareja, plantea algunas reflexiones.

En dialogo con lanacion.com , distintos profesionales del área de la psicología, la psiquiatría y la filosofía reflexionan alrededor de este interrogante, en un debate que decididamente no acepta una respuesta definitiva, aunque sí diversas miradas para enriquecer y vislumbrar nuevas aristas de un universo psíquico subterráneo y profundo.

Para la licenciada en Psicología (U.B.A.), María Ester García , ya en distintos textos de Sigmund Freud y posteriormente en la lectura que de ellos hace Jacques Lacan, se muestra cómo el individuo que nace en un total estado de indefensión y dependencia de sus padres, a partir del amor, el abrigo, el alimento y los cuidados brindados, podrá estructurar su psiquismo y desarrollarse. Sus observaciones indican la gran importancia que para ello desempeña el proceso conocido como complejo de Edipo, ya que de él deriva la posición sexual y la actitud social de la vida adulta.

El vínculo materno y el lugar del padre. Lo descriptivo, más o menos conocido por todos, es que cuando el niño nace, su primer vínculo lo establece con el pecho materno. El aún no sabe que es una persona diferente de su mamá, de ella recibe la satisfacción de sus necesidades biológicas y afectivas. El hijo es todo para la madre y en ese intercambio se configura entre ambos una relación particular. El lugar del tercero es desempeñado por el padre. Con su presencia y su palabra realiza una función de corte en el vínculo simbiótico de la madre y el niño. El padre ubica un lugar posible para cada uno: delimita su espacio como hombre con esa mujer, su puesto como dador de protección y normas para ese niño, es el representante de la ley, gracias a la cual se irá realizando la separación necesaria entre la madre y el niño. En el psiquismo infantil se irá inscribiendo la diferencia, podrá distinguir entre placer-displacer, satisfacción-frustración, irá aprendiendo a tolerar, no sin angustia, la ausencia de la madre, quien podrá fijar su mirada más allá del hijo.

"Debemos insistir que cada pareja tiene su historia de amor y deseo particular de paternidad, derivados de su propia historia individual, por lo cual las fantasías compartidas respecto al hijo y el respeto por el otro, es lo que irá marcando al hijo desde la temprana infancia", señala la García.

Si se retoma el tiempo del Edipo, que se presenta alrededor de los 2 a 5 años de vida, aproximadamente, puede verse que los niños experimentan sentimientos hostiles hacia el progenitor de su mismo sexo.

Foto: Flickr/photos/8860560@N02
 

"El varón mostrará una actitud posesiva frente a la madre y rivalidad frente al padre; la niña querrá gozar de la atención del padre como si ocupara el lugar de su madre, experimentando oposición hacia ella. La función de los padres ante el despliegue de las fantasías edípicas del niño, será la de comprender el proceso y aportar límites claros, acotando sus demandas en la realidad. El rol del padre y la aceptación que de él haga la madre, sus acuerdos y desacuerdos, imprimirán sus huellas en la constelación psíquica del sujeto", sigue García.

Si bien hay diferencias en la forma como los varones y las niñas atraviesan el complejo de Edipo, puede decirse que esas huellas se reactualizan en la pubertad, delimitan la elección sexual e imprimen un estilo personal de vincularse con los demás.

Según los especialistas, el momento de la declinación del Edipo se constituye la instancia psíquica que Freud denominó superyo, cuando "el niño, renunciando a la satisfacción de sus deseos edípicos marcados por la prohibición, transforma su catexis sobre los padres en identificación a los padres, interioriza la prohibición".

Freud, en Continuación de las lecciones introductorias al psicoanálisis (1932) dice: "El establecimiento del superyo puede considerarse como un caso de identificación, lograda con éxito, con la instancia parental". Esta "instancia" implica que no se refiere a identificación con las personas de los padres en particular, sino a lo que los padres, por su personal constitución psíquica, pudieron trasmitir y es interiorizado por el hijo: los juicios de valor, la tradición, los preceptos morales, que permanecen a través de las generaciones. El superyo es alimentado por la cultura, la educación, las exigencias sociales.

"Es imposible sustraer la influencia que la vida infantil y la relación con los padres, tiene en la vida adulta. Por sus efectos el sujeto se ubica de determinada manera frente a las elecciones amorosas y su impronta reaparece en los vínculos, de pareja, amistosos, laborales que establece a lo largo de la vida", afirma la licenciada García.

Y añade: "Es necesario insistir desde el psicoanálisis, que estas observaciones se particularizan en cada sujeto por lo cual su conflictiva individual será diferente a la de cualquier otro, lo que permite establecer la premisa que también cada tratamiento será distinto y particular".

La influencia de los medios y el arte

Desde la filosofía, la licenciada en Filosofía y doctora en Ciencias Sociales, Roxana Kreimer , sostiene que no hay evidencias científicas de que la influencia en la forma de relacionarse con el otro sexo sea tanta como postula el psicoanálisis, ya que además hay que considerar la influencia de la sociedad (los pares, los medios de difusión, el arte, etc).

"Es la razón por la que el acento del idioma que habla un hijo de padres extranjeros está más influido por sus pares y por la sociedad en general que por sus padres. Es la razón por la que la evidencia científica muestra que no hay más hijos que elijan ser homosexuales entre parejas de padres de un mismo sexo que entre parejas hetero. Del mismo modo, los que eligen como pareja a personas de su mismo sexo casi siempre provienen de padres heterosexuales", sostiene Kreimer.

Y añade: "La teoría del guión (script theory) postula que nuestras formas de amar en la vida adulta están muy influidas por las historias de amor que hemos visto en el cine, en la televisión, en los medios y en todas las representaciones artísticas".

Es lo que le ocurre a Madame Bovary, la protagonista de la novela de Flaubert. Ema Bovary lee novelitas rosas y su matrimonio empieza a parecerle aburrido. Entonces se embarca en aventuras con un par de amantes, contrae deudas y vive una vida tormentosa de novela, que finalmente termina llevándola a la ruina. "En síntesis: los padres influyen, pero también influye poderosamente la sociedad, aunque nuestra cultura porteña psicologizada a veces se niegue a reconocerlo", polemiza la filósofa.

Constelaciones familiares

Para la licenciada Jazmín Gulí , no cabe duda que estas primeras relaciones marcan, dejan huella y tienden a repetirse o a realizarse en su contrario. "Como analista he mirado las relaciones de pareja en dos dimensiones, dos generaciones, con combinaciones casi contadas: igual, opuesto, identificaciones con el deseo inconsciente de los padres, hija con tío materno, imaginarios de completamiento de la falta de alguno de los padres en su matrimonio y algunas más", advierte.

Hace venticinco años, la psicoterapia se vio enriquecida con el aporte de Bert Hellinger y su método las Constelaciones Familiares , agregando multidimensiones en el abordaje de las problemáticas humanas, es decir, varias generaciones atrás en el árbol genealógico y combinaciones antes impensadas.

"No alcanza el sentimiento para unir o separar a una pareja sino que el pegamento está determinado por una necesidad del sistema familiar de resolver ciertos ´desórdenes´ que se vivieron tiempo atrás en la familia y que, en la mayoría de los casos, es desconocido. Esta visión terapéutica echa luz sobre lo que se da en llamar Órdenes del Amor, una serie de condiciones que mantienen el equilibrio y la prosperidad en un sistema de relaciones como es la familia. Mi mirada se amplió, comencé a mirar en amplitud y las combinaciones se multiplicaron", explica Gulí.

Una pareja que terminó "mal" tras veinte años de matrimonio, con un acto de deshonestidad monetaria de parte del hombre hacia la mujer, pudo interpretarse en un primer nivel, que la mujer eligió a ese hombre opuesto a su padre cumpliendo el deseo oculto de su madre hacia un hombre más atrevido que el honesto y tranquilo marido. Sin embargo, la relación y los hechos reprodujeron exactamente la relación de los abuelos paternos de la mujer, historia que ella desconocía en sus detalles hasta después de su separación.

"El abuelo había sido excluido del corazón del padre y fue éste el que construyó una existencia opuesta a la de su propio padre. La mujer en cuestión, entonces, desde esta dinámica, hizo lugar en el sistema familiar a su abuelo excluido, lo trajo a la memoria", explica la psicóloga.

De esta manera, sostiene que la herencia en los modelos de relación con el otro sexo o con el mismo, las relaciones de pareja, están moldeados por historias de vínculos de la familia, aun de abuelos, bisabuelos o más atrás, que tienden a clonarse con un sentido que va más allá de la identificación, sino que tiene un sentido y ése es siempre el de restablecer el equilibrio en una familia, donde todos los que vivieron tienen derecho a pertenecer y si hubo algún excluido, esto tendrá más influencia en las elecciones de pareja que el mero modelo.

Por ejemplo, Gulí cita a una joven homosexual que reproducía en su elección de pareja una sensación inconfesada que tenía su madre hacia su propia madre: "yo sería mejor marido para vos que papá". En esta situación en vez de hacer lugar a un excluido, trajo luz a la posición que ocupaba la mamá tanto hacia el hombre / padre como hacia la mujer / madre. La hija al hacerlo, hizo consciente un desorden de la madre que hubiera corregido y superado a su propio padre como marido.

"Es compleja e interesante la trama que sustenta a las relaciones de pareja, incluyen excluidos, reproducen conflictos, resuelven hechos del pasado de dos familias. No cabe duda que en la unión de dos personas está escrita en código la historia de al menos cuatro sistemas familiares (dos por cada integrante)", concluye Gulí.

Contingencias del amor

Para la licenciada en Psicología Lilian Suaya, coordinadora del Café Psicológico , si bien la pareja parental tiene una función fundamental en la elección posterior del sujeto, hay dos posiciones necesarias en todo desarrollo psíquico. "La función ´materna´ es la que le permite al niño vivir y crecer. Quien encara esta función se constituye en modelo del futuro ´objeto amoroso´ en términos psicológicos. La función ´paterna´ es la que el niño toma como modelo de sus futuros comportamientos, es con quien se ´identifica´ y desde el cual elegirá su partenaire", explica la psicóloga.

Cabe destacar que Suaya habla de lugares, no de géneros. Masculino-Femenino no necesariamente deben coincidir con Varón-Mujer. En este sentido no importa si es hombre-mujer, mujer-mujer, hombre-hombre. Se trata de la posición en el vínculo y no de la anatomía.

"Un hijo de una pareja homosexual no necesariamente tiene que elegir un partenaire de su mismo sexo, anatómicamente hablando. Así como un hijo de una pareja heterosexual puede identificarse con el progenitor del sexo opuesto y elegir como partenaire a alguien con su misma conformación sexual", sostiene.

Es decir, que se piensa la elección sexual desde la contingencia y no desde la genética, tanto sea para la heterosexualidad como para la homosexualidad. Ambas son diferentes tipos de elección de objeto amoroso y están determinados por los vínculos establecidos con aquellos que cumplieron la función de educadores en los primeros años de vida. De las satisfacciones y frustraciones de esa época, quedarán rasgos, pequeños detalles almacenados en lo inconsciente que determinarán el movimiento de la libido (energía amorosa) a lo largo de la vida del sujeto en su singularidad.

"Hablamos entonces de una ´fijación´ al modelo parental. Esto tanto vale para elecciones placenteras como traumáticas. En ambas hay un compromiso inconciente del sujeto", explica.

Por ejemplo, alguien cuyo padre era infiel, es posible que elija un hombre seductor, un Casanova. En su elección está el rasgo paterno de "conquistador" y el intento de corregir esa posición de infidelidad en su propia elección. Si al cabo de un tiempo se entera de que su pareja lo engaña, se encontrará pensando, quizás a partir de un tratamiento psicológico, que esta elección tiene muchos puntos de contacto con modelo parental.

Si en la relación parental hay manifestaciones de maltrato o descalificación de uno de los progenitores, este rasgo puede ser tomado inconscientemente como modelo en la elección futura. Tanto puede elegirse un partenaire autoritario con actitudes denigratorias, o bien uno puede identificarse con ese modelo autoritario, buscando partenaires que soporten la sumisión. "Obviamente, se puede pensar en una elección más ´sana´ y placentera en la cual se elija desde el respeto cuando en la vida familiar se vislumbra el reconocimiento y el compañerismo entre ambos progenitores", asegura...

En cualquier caso, Suaya destaca que se trata de un proceso inconsciente, y el rasgo que queda fijado puede no tener nada que ver con lo que se advierte exteriormente. En ese sentido, habla de "contingencia" amorosa dentro de una matriz que es la de las primeras identificaciones infantiles.

Idénticos y opuestos

Foto: Flickr/photos/lagrimasnegras
 

Para la doctora Nélida Sakalik, médica psiquiatra y psicodramatista, el tipo de relación de la pareja parental es la matriz donde se forma la identidad del sujeto, y por ende, influye en su conducta, habilidades, proyectos, ambiciones, y también condicionan la elección de pareja del futuro sujeto. A veces en forma identificatoria, se busca o desea encontrar alguien parecido a ellos para formar una pareja como la suya, sobre todo en los casos donde hay mucha idealización. En otras ocasiones no se quiere nada parecido a la relación que tuvieron los padres -porque se peleaban, no se querían ,o eran indiferentes- y se buscará una pareja totalmente distinta. Son dos ejemplos posibles de elección de pareja

"Es muy importante destacar los mandatos familiares que se trasmiten a través de varias generaciones, que trascienden la familia de origen. Estos mandatos determinan precisamente la elección de la pareja. Por ejemplo, el hijo único de una familia decide tener varios hijos para tener la familia numerosa que siempre deseó tener. Sin embargo, cuando esos hijos crecen, se produce una diáspora y los hijos viajan a distintos países, de modo que aunque nuestro personaje intentó hacer algo distinto a sus padres vuelve a sentir la orfandad o soledad de sus orígenes", señala la psiquiatra.

En cualquier caso, podría concluirse que la elección de pareja siempre esta relacionada con la familia de origen, aunque atravesada por multideterminaciones culturales que producen variables incalculables. .

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