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Buenos Aires, decisiva para elegir presidente

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PARA LA NACION
Jueves 19 de agosto de 2010 • 08:58
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El 14 de agosto de 2011, tendrían lugar las internas simultáneas en todos los partidos, con voto obligatorio. Dos meses y medio después, el domingo 30 de octubre, se realizan las elecciones presidenciales.

Aunque es mucho tiempo en político, la discusión de las candidaturas domina la escena política.

La provincia de Buenos Aires es el 38% del padrón electoral nacional, pero el 40% de los votos efectivos para elegir presidente, dado que la concurrencia a votar es más alta que en las provincias del interior. Por esta razón, conviene analizar las candidaturas en este distrito, cuya incidencia es decisiva para la elección presidencial.

Aproximadamente la mitad de las provincias van a adelantar la elección local, para evitar que la nacional influya en ellas. En el caso de Buenos Aires, varios de los intendentes oficialistas del conurbano preferirían también separar la elección. Pero ello es lo último que permitirá Kirchner, dado que de tener lugar, pierde el apoyo efectivo del aparato bonaerense, que una vez resuelta la elección provincial, tiene mucho menor interés en el resultado nacional.

Hasta el momento, el peronismo kirchnerista tiene un candidato que es Scioli y el federal otro que es De Narváez. Son los mejor posicionados y quienes tienen más posibilidades de ganar la gobernación.

Hasta hace poco, la UCR tenia un candidato que era Alfonsin, quien podía reunir un tercio de los votos, reunificando el caudal del partido, disperso en las últimas elecciones. Sin Alfonsin, el radicalismo y sus aliados corren el riesgo que entre Scioli y Narváez polaricen la provincia, con lo cual podría proyectarse a nivel nacional una segunda vuelta entre dos justicialistas.

Mientras tanto desde el propio oficialismo nacional, se alientan diversas candidaturas o potenciales candidaturas para la gobernación, como las de Massa o Randazzo, como también se impulsa el protagonismo de Hugo Moyano y Alicia Kirchner en la política provincial.

Con ello Kirchner parece buscar un doble objetivo: por un lado, poner un límite a Scioli, cuya imagen e intención de voto a nivel nacional es superior a la del matrimonio Kirchner y por otro, tantear la posibilidad de utilizar nuevamente las llamadas colectoras, pero esta vez para la gobernación.

El dilema es que si Kirchner va con tres o cuatro candidatos a gobernador en la provincia de Buenos Aires, suma más votos para la elección presidencial, pero a costa de poner en riesgo la provincial.

Una estrategia de colectoras para la gobernación podría llevar a que Kirchner ganara a nivel nacional y que Scioli perdiera en el ámbito provincial. Cabe recordar que la elección para gobernador de Buenos Aires es por voto directo y sin doble vuelta.

Quizás este sea el núcleo del conflicto que puede estar emergiendo entre Kirchner y Scioli.

La carrera presidencial. Pasando a la elección presencial, puede asumirse que el oficialismo será una de las opciones, con un tercio aproximadamente de los votos, que disputará la presidencia. El poder asegurado dicho piso, pero no el 40%. No lo alcanzaron Angeloz en 1989, Duhalde en 1999 y Kirchner en 2003, cuando el peronismo concurrió dividido en tres.

Si el candidato del kirchnerismo finalmente será la Presidenta, el ex presidente o un tercero, es un tema abierto, aunque lo más probable pareciera ser un nuevo intento de Néstor Kirchner. Ello se definirá recién a mediados del año próximo. Cabe recordar que la candidatura oficialista en 2007 fue nominada en junio, para la elección de octubre.

La gran cuestión es que la fuerza opositora va a polarizar el voto frente al oficialismo. Como lo muestran las elecciones presidenciales recientes en Uruguay, Chile, Bolivia, Colombia y ahora en Brasil, al acercarse la elección el voto opositor tiende a concentrarse más en un candidato que en otro. Es lo que en sociología electoral se suele llamar el voto práctico o útil. Esto sucedió en la provincia de Buenos Aires en 2009, cuando el votante opositor prefirió a Narváez sobre Stolbizer para impedir el triunfo de Kirchner.

En el Acuerdo Cívico y Social no es fácil predecir qué sucederá entre Cobos y Alfonsin. Pero el gran problema, es que Carrió parece presentarse por fuera de esta coalición, lanzando su candidatura el 9 de septiembre, ya que sus votos, provendrán de ella y no de las distintas fracciones del peronismo. Con ella por fuera, puede ser difícil para el Acys incluso llegar a la segunda vuelta.

En el PJ Federal, está claro que si Reutemann decide ser candidato en marzo, fecha que ha fijado para decirse desde el año pasado, nadie competirá con él. Pero si finalmente no es el candidato, probablemente lo será Duhalde. El primero quizás sea la alternativa más peligrosa tanto para el oficialismo como para el Acys.

Es probable que entre las dos principales fuerzas opositoras, PJ Federal y Acys, habrá algún tipo de acuerdo de gobernabilidad, por el cual ambas participarán en conjunto del poder, sea quien sea el que ocupe el gobierno en caso de perder el oficialismo.

En cuanto a Macri, el PJ Federal está dispuesto a aceptarlo como el aliado porteño, pero no como el candidato a presidente y ello limita sus posibilidades de ser una alternativa presidencial exitosa.

Por último, si Pino Solanas es candidato presidencial de un frente de centro-izquierda, le restará votos al oficialismo, uno de cuyos ejes es captar el voto progresista.

En este marco, la gran cuestión mirando 2011, es cual de las dos fuerzas opositoras polarizará el voto frente al oficialismo y la que obtenga un mejor caudal en la provincia de Buenos Aires, correrá con ventaja para ello.

Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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