Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

"Quiero hacer la revolución, pero en las cabezas"

Amada y odiada, criticada por sus métodos políticos, la dirigente jujeña admite que no es "el ángel de la guarda ni la Madre Teresa de Calcuta", pero que "hace mucho" que no sale con garrotes. También destaca que trabaja para mantener su autonomía, "con o sin Kirchner" Por Ricardo Carpena

Domingo 22 de agosto de 2010
0

Cuando se habla de esta mujer parece no haber lugar para los grises, tibiezas, términos medios ni matices. Cuando en este país se menciona su nombre, Milagro Sala, las reacciones se vuelven extremas. Los que la quieren, la idolatran. Los que no la quieren, sólo la llenan de acusaciones. Pero, ¿quién es realmente esta aindiada mujer de 47 años, líder de la agrupación Tupac Amaru, tan admirada como odiada, con una vida casi novelesca, una extendida fama de violenta y un reconocido trabajo social en Jujuy con importantes fondos del Estado?

Una mala noticia: la entrevista con Enfoques quizá no termine de despejar por completo todas esas incógnitas para quienes no pueden dejar de mirarla desde la idealización o los prejuicios. Otra mala noticia: la charla tuvo lugar en la Capital Federal y no en Jujuy, donde se podría verificar todo lo que hicieron, para bien y para mal, Sala y su agrupación, enrolada en la CTA (Central de Trabajadores Argentinos). Pero también hay buenas noticias: la polémica dirigente habló de todo y con el mismo estilo con el que siente que es juzgada, sin anestesia. Por ejemplo, advirtió que todos los que la acusan de violenta "son más violentos" que ella y destacó que "hace mucho" no sale con garrotes, pero admitió que no es "el ángel de la guarda ni la Madre Teresa de Calcuta".

Aclaró que ella no es piquetera y destacó que ella nunca cortó una ruta porque considera "que el taxista, el colectivero, el camionero o el que va a trabajar no tiene por qué pagar los platos rotos de las necesidades de la gente". Aún más, Sala advirtió: "Quiero hacer la revolución, pero en las cabezas, no con armas ni violencia.

Foto: MARCELO GOMEZ

cerrar

La líder de Tupac Amaru dijo que no busca ninguna candidatura porque le gusta "ser libre", y afirmó que en las elecciones de 2011 votará por los Kirchner, quienes le dan más de 8 millones de pesos mensuales para construir viviendas en Jujuy, aunque sostuvo que, de todas formas, trabaja para mantener en el futuro autonomía económica, con o sin el kirchnerismo en el poder.

Milagro Sala es la dirigente más criticada de la oposición, como su archienemigo, el senador radical jujeño Gerardo Morales; la que puso en marcha una obra en su provincia a la que muchos definen como un "Estado paralelo", la que acumula tanto poder que fue bautizada como "La gobernadora", la acusada de ser instructora de tiro y de tener registradas 500 armas, la jefa de la barra brava del club Gimnasia y Esgrima de Jujuy (que se hace llamar "La barra de La Flaca" en su honor), la que acumula una veintena de causas judiciales por diversos delitos, la denunciada por controlar la droga en su tierra, la que está en la mira por escraches y actos de violencia, como el que terminó con un rival con el cráneo fracturado y que le valió que Luis D´Elía le pidiera que abandone la violencia.

Y Sala es la misma dirigente social elogiada (y sostenida económicamente) por los Kirchner, la niña mimada del progresismo porteño, la que se fue de su casa a los 16 años cuando se enteró de que era adoptada y decidió vivir en la calle entre prostitutas y ladrones, la que cayó en la droga y estuvo presa ocho meses, la que descubrió su vocación política y comenzó a militar en un sindicato de estatales (ATE); la que hoy vive con su esposo, el periodista Raúl Noro, sus dos hijos biológicos y 10 "hijos del corazón", la que logró construir 4800 viviendas en cinco años gracias a una cooperativa que pilotea Tupac Amaru, la que ofrece una contención social, económica y laboral a muchos a quienes el Estado no protege.

-¿Usted es un ángel o un demonio?

-Depende. Para la oposición, soy el demonio. Y si es para algún sector donde estoy todos los días, soy una buena persona. Muchos de los que dicen que soy el demonio es porque no tienen cómo justificar ante sus propias bases que nunca hicieron nada. Cuando comenzamos a trabajar, no queríamos centros vecinales ni partidos: trabajamos con lo peor de lo peor de Jujuy. Con aquel que se drogaba, con el que había dejado de estudiar, con aquel padre que no tenía trabajo y al que en la villa lo trataban de lacra. Comenzamos a trabajar con cuadros nuevos y con nuestro estilo. Cuando venían los punteros les decíamos que íbamos a trabajar con ellos siempre que dejaran la camiseta afuera de nuestra sede. Y no nos fue mal. Porque muchos que comenzaron a militar en la Tupac tuvieron que dejar lo malo afuera y entendieron que teníamos que trabajar juntos.

-Con respecto a su aspecto demonizado, ¿se hace cargo de su fama de violenta?

-Tenemos pruebas de que los que nos acusan de violentos son más violentos que nosotros. No les convienen las cosas que estamos haciendo. En esta Argentina muchos están acostumbrados, tanto de la oposición como del oficialismo, a que la plata recibida desaparezca en el camino. Hay funcionarios que dicen: "Tenemos que ir a Jujuy para ver cómo trabaja esta mujer, por qué la gente está construyendo casas". Es simple: para muchos compañeros era el sueño de su vida tener una vivienda propia. Ahí es donde vemos que éste es el camino... No digo que soy el ángel de la guarda ni la Madre Teresa de Calcuta...

-¿Es consciente de que en Jujuy hay gente que la quiere y gente que le tiene miedo?

-El miedo lo ha instalado el periodismo.

-Más allá de las denuncias, usted tiene ex aliados que la critican, como El Perro Santillán o Luis D´Elía, que le pidió que dejara la violencia. Y dicen que controla la barra brava de Gimnasia y Esgrima de Jujuy.

-No me apurés... Primero me dijiste D´Elía: ¿ahora el muerto se ríe del degollado? Segundo, el tema de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Los amigos son los que pusieron "La banda de La Flaca" porque dicen que a la gente se la reconoce en vida, y soy fanática del club, es el amor de mi vida... Tercero: me decías de El Perro Santillán...

-Sí, denunció que, en 2006, a Lucas Arias, yerno de él, ustedes le partieron la cabeza de un palazo en la gobernación por negociar beneficios para su agrupación.

-¿Y vos estás seguro de que fue así?

-¿Usted está segura de que no fue así?

-Vos te guiás por una persona que vino a Buenos Aires, a la que le pagaron los pasajes y a la que le dieron 1000 pesos para desprestigiar a Milagro Sala. Los jujeños nos conocemos todos. La última vez que quemamos gomas en Casa de Gobierno fue cuando peleamos por el 82% móvil, con compañeros jubilados en huelga de hambre, la Legislatura tomada y con los funcionarios que tomaban café y no nos querían atender. No se le partió la cabeza a nadie. No soy botona, pero, desde la década del 90 hasta hoy, si vemos quién fue más violento, yo soy un poroto. Hace mucho tiempo que no salimos con garrote.

-¿Las causas judiciales que hay en contra de usted también son inventadas?

-Son de la década del 90, en el transcurso de diez años donde los gobernadores se venían corrompiendo y por eso se tomaron reparticiones, se hicieron cortes de puentes. No estuve únicamente yo. Nombrame una de las causas de ahora...

-Tengo un listado de 28 causas penales.

- (Se ríe) Te puedo mostrar mi historia prontuarial. Tengo dos causas nada más. No tengo más.

-¿Por qué la campaña en su contra? ¿A quién molesta su agrupación?

-Hay muchos a los que les molesta que en algún momento hayamos dicho que algunas cosas de los Kirchner nos gustan y otras no nos gustan. No tenemos por qué estar escondiendo nada. Somos agradecidos cuando nos dan algo, pero cuando tenemos que cuestionar, cuestionamos. Nadie nos puede decir que nos "comemos" la plata. La AGN [Auditoría General de la Nación] fue dos veces a Jujuy a verificar nuestras obras. Se dio cuenta de que no sólo hicimos viviendas sino mucho más: 18 polideportivos con piletas de natación, cancha de básquet, de fútbol, un centro de salud para chicos discapacitados. Tenemos un tomógrafo, un colegio secundario, una escuela primaria, ahora estamos con el terciario.

-Usted dijo que no era el "perro fiel" de los Kirchner, pero depende de sus fondos, ¿no?

-No en todo. Dependemos de la Nación para la construcción de viviendas. Las cinco fábricas que tenemos nos dan fondos. Tenemos que salir al mercado comercial para poder tener ganancia. ¿Sabés por qué tenemos las fábricas? Somos conscientes de que no nos vamos a pasar toda la vida construyendo viviendas. Y de que no toda la vida van a estar los Kirchner y de que para nosotros la autonomía es lo más importante.

-Aunque usted haya pedido públicamente diez años más de kirchnerismo... Por lo visto, lo va a votar en 2011.

-Sí, porque la oposición critica, critica y critica sin dar una alternativa. ¿Cómo se les puede creer a algunos partidos si hace unos años le han descontado a los jubilados el 13% y ahora dicen que quieren el 82% móvil? En Jujuy, la semana pasada salimos a pelear para que no aumentara el agua, y lo logramos. Ahí demuestro que no soy la perrita fiel. Con el gas, lo mismo: hicimos una marcha grandísima, nos sentamos a hablar con los funcionarios y les dijimos: "¿Ustedes quieren aumentar? Salgan a buscar subsidios, no vengan a meter la mano en el bolsillo de los que menos tienen". Cuando hay que aplaudir aplaudimos y cuando hay que discutir, discutimos.

- ¿Le molesta que le digan piquetera?

-Los respeto, pero no somos piqueteros. Nunca hemos cortado rutas. Porque el taxista, el camionero, el colectivero, el que necesita ir a trabajar no tiene por qué pagar los platos rotos de las necesidades de la gente. Estamos acostumbrados a que cuando hay un conflicto en la Legislatura, nos vamos ahí a protestar. Voy a decir algo más: yo quiero hacer la revolución, pero no con armas ni con violencia, quiero la revolución en las cabezas para que el compañero que vive en la villa cambie de mate (se toca la sien derecha), que entienda que puede salir de la villa si se prepara, si estudia, y que puede tener la misma camioneta que aquella persona que trabaja las 24 horas.

-Usted dijo que no quiere ser candidata a nada, pero su organización está en 17 distritos. ¿No piensa en gobernar la provincia?

-No, porque a la Tupac le gusta ser libre.

-Puede ser libre gobernando Jujuy...

-No es lo mismo. Si la Tupac Amaru llegara a la gobernación, no duraríamos ni un mes. Porque meteríamos mayores impuestos a las grandes empresas como Ledesma, La Esperanza, Minera Aguilar. ¿Lo van a permitir las grandes empresas que ponen y sacan gobernadores? Y para llegar a la Cámara de Diputados, no sirvo.

-¿Y cómo sigue su proyecto político?

-Nuestro único objetivo es que los chicos no sigan comiendo en los comedores, que coman en la casa. Y que los padres tengan trabajo. Quiero una nueva Argentina, pero no con armas. En la década del noventa estuvimos tapándonos la cara. De nada sirve voltear gobernadores si no hay soluciones para los que menos tienen. Por eso nos hicimos cargo del Estado. Decimos que el Estado tiene obligación con nosotros, pero nosotros también, como ciudadanos, tenemos que pagar impuestos, trabajar, estudiar. No me siento poderosa por todas las cosas que hice. Me siento una más. Aprovechá que estoy acá y andate mañana a Jujuy: todas las fábricas funcionan. Lo puse en marcha y ahora depende de ellos. No armamos un pelotón de desocupados, sino que formamos conciencia. Es lo más valorable para el ser humano, para que recupere su autoestima. Antes venía una campaña política, a los compañeros les daban un vino y un choripán y con eso los arreglaban. Hoy no, porque eso es de ellos.

-¿Cree, como dijo D´Elía, que hay una "Argentina blanca"? Usted dijo que se sentía discriminada por ser negra y colla.

-Cuando era chica me sentía así. Hoy me puedo sentar a discutir con cualquiera. No hay una "Argentina blanca". ¿Cómo puedo renegar de los gringos si me ha criado un descendiente de los españoles, y me crió muy bien? Eso de la "Argentina blanca" algunos lo dicen de acuerdo con la autoestima que tienen. Yo tengo la autoestima alta. Me siento con capacidad de discutir con cualquiera la distribución de la riqueza, con la suficiente capacidad para poder decir cómo se pueden cobrar mayores impuestos a las grandes empresas. No le temo a la gente que tiene título, a los que usan traje, a los que me hablan rápido, porque depende de cómo uno se haya preparado en la vida. Mi universidad fue la calle. Al decir "sociedad blanca", uno ya está discriminando. Y lo que se tiene que terminar de una vez por todas es la discriminación. Hay muchos que son morochos y tienen una mentalidad burda, y algunos que son gringos y tienen una muy buena.

-¿ Qué es la democracia para usted?

-Ahh... (Medita unos segundos.) Democracia es hacer y dejar hacer, poder opinar y dejar opinar, poder trabajar y ayudar al otro. Es garantizar salud, educación, trabajo, vivienda digna. Respetar a los pueblos originarios, a las Madres de Plaza de Mayo. Democracia es respetar a los otros que también estuvieron del otro lado, en un país donde uno dice que hay democracia pero tenemos todos que aplicarla. No únicamente el Estado.

-Para muchos, esta es una democracia restringida, que está alejada de la gente.

- Una cosa es la libertad y otra el libertinaje. Porque vivís en democracia no te vas llevar a todo el mundo por delante. En la Tupac Amaru le enseñamos a los pibes a respetar lo que otro tiene, aunque uno no tenga nada. En la Tupac una vez hicimos un debate sobre los ricos. Y algunos decían que los ricos siempre robaban porque tenían una 4x4 y ellos no. Les dijimos que había dos clases de ricos: los que laburaron toda una vida, que tienen su casa, sus cosas, y los nuevos ricos, que lo lograron gracias al poder, politiqueando. No todos los ricos son los malos de la película.

-¿Y dónde ubica a los Kirchner? ¿Entre los ricos o entre los nuevos ricos?

-Esos son ricos desde siempre. (Risas.)

© LA NACION

MANO A MANO

Fue una de las entrevistas más raras que hice. Porque Milagro Sala habló unas dos horas instalada en la cama de su suite del hotel de dos estrellas en el que se alojaba, junto a su marido y un séquito de dirigentes de la Tupac Amaru, que empezaron como mudos testigos y terminaron participando en una entrevista coral. Y también porque conocerla me dejó más preguntas que respuestas. No me convenció su insistencia en presentarse como una versión jujeña de Gandhi, pero sí sentí que la había juzgado con prejuicios. No vi con mis propios ojos la obra que hace en Jujuy. Ni los desmanes de los que la acusan. Es un cuadro político surgido de la necesidad, con mucho instinto. No creo que todas las denuncias que la incriminan sean falsas (uno de sus dirigentes me entregó anteayer las "pruebas" que la exculparían, cuando ya no tenía tiempo de analizarlas), pero es cierto que es difícil medirla con los parámetros tradicionales. Me impresionó su confesión de que están trabajando para no tener que depender económicamente de los Kirchner ni de nadie. ¿Si es un ángel o demonio? Como a veces me decía mi abuelo cuando yo era chico: "No siempre hay respuestas fáciles para todo".

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas