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Los distintos grados de la vida sexual

En su intimidad, hombres y mujeres descubren una gama de combinaciones que van más allá de sentirse hetero u homosexual; descubrí en qué rango estás y dejá tu opinión

Martes 31 de agosto de 2010 • 09:28
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Por Juan Yesnik Especial para lanacion.com

Foto: Flickr/photos/mcgraths

Los motivos de consulta en las terapias, las confesiones entre amigos íntimos, las declaraciones mediáticas sin filtro, las fotos que, sin rubor, publican muchos en las redes sociales, entre otros, revelan que estamos frente a "una vida sexual policromática".

Un lienzo (un cuerpo), muchos colores (la libre elección), técnicas y estilos (la educación y el aprendizaje), son las palabras clave para entender a qué viene esto que pretender ser mucho más que una metáfora sobre el sexo de estos tiempos que corren.

Lo cierto es que, cada día, muchos hombres y mujeres descubren en su vida sexual una gama de combinaciones, que van más allá de ser o sentirse hetero u homosexual. Muchas de estas posibles "escalas de color", no son reconocidas o no superan la condición de fantasía; algunos logran llevarlas a la cama; y, unos pocos, los más osados, se animan a pasearlas, con o sin anteojos, por la vereda del sol.

En esta gran paleta donde cada uno decide cómo pintar su sexualidad, no sólo se trata de elegir colores, sino de jugar con luces y sombras. Cada cual elige hasta dónde lo privado debe tomar estado público. Lo cierto es que cada uno hace lo que puede. Con información, baja la incertidumbre y crecen las posibilidades de ejercer un goce saludable y responsable.

"El mundo no puede ser dividido entre cabras y ovejas", dijo, hace 60 años, Alfred Kinsey, el biólogo que, por primera vez, entrevistó a más de 17.000 personas, con el fin de entender el verdadero comportamiento sexual del ser humano. De hecho, "el informe Kinsey" fue el primero en incorporar la bisexualidad dentro de un nuevo catálogo para elegir.

Chicas que pasean de la mano o abrazadas, poses lésbicas en populares revistas semanales; hombres de uñas pintadas o con accesorios que superan lo hasta ahora conocido como "metrosexual"; señoras y señores de toda edad que reconocen, esconden o sospechan "sentir algo" frente a los de su mismo sexo, sin por esto sentirse bisexuales.

Foto: Flickr/photos/mcgraths

¿Cómo definir entonces lo que no parece tener definiciones?. ¿Es necesario definir algo?. Podemos, en principio, reflexionar sobre la idea de que estamos frente una nueva forma de "sensibilidad sexual", donde cada quien pueda sentir o manifestarse como "pinte" aquí y ahora (¡mañana vemos!).

Las últimas tendencias darían cuenta de una nueva necesidad, una nueva forma de gobernar, legislar y administrar el verdadero objeto de deseo. Un régimen más flexible y sobreadaptado, que, si se asume con responsabilidad, sólo resta seguir de cerca el comportamiento de cada cultura social y, en este marco, adecuar las preguntas y respuestas a los tiempos que corren.

Las escalas cromáticas

Los famosos informes de Kinsey, "Conducta sexual del varón" (1947) y "Conducta sexual de la mujer" (1953), revolucionaron la costumbres conservadoras de entonces y, aunque intentaron esconderlas, anticiparon los comportamientos que hoy encuentran su evolución en lo que para muchos sigue siendo una sorpresa.

Los datos por entonces conocidos son la base de muchos patrones y estadísticas de la clínica sexual de hoy. Estas son algunos de las conclusiones que desnudaron, por entonces, a la sociedad norteamericana:

- El 50% de los hombres son exclusivamente heterosexuales, sin contactos ni fantasías homosexuales de ningún tipo.

- El 46% de la población masculina ha mantenido relaciones sexuales tanto heterosexuales como homosexuales, o reacciona a personas de ambos sexos en su vida adulta.

- Un 13% de los hombres siente ocasionalmente cierta atracción erótica hacia otros hombres.

- Un 37% ha tenido alguna relación homosexual con orgasmo en su vida adulta.

- Un 18% tiene tantos deseos homosexuales como heterosexuales.

- Un 13% es definitivamente más homosexual que heterosexual.

- A un 10% puede considerársele exclusivamente homosexual.

- Sólo el 13% de las mujeres han tenido deseos o experiencias homosexuales.

- Exclusivamente homosexuales sólo puede considerarse al 6% de las mujeres entrevistadas.

- La mitad de los varones casados y la cuarta parte de las féminas han tenido alguna experiencia extramatrimonial durante su vida marital.

Estos datos aparecen en torno a una escala que Kinsey y sus colaboradores establecieron para clasificar la orientación sexual de las más de 15.000 personas que entrevistaron para su estudio. No se tuvieron en cuenta las fantasías, sino las experiencias sexuales que hayan concretado. Estas escalas apoyan hoy nuestra teoría de la paleta cromática del sexo.

La escala Kinsey establece una serie de 5 grados de bisexualidad, entre la homosexualidad (6) y la heterosexualidad (0) exclusivas. Esta es una síntesis de la información que arroja la práctica sexual de cada rango de la escala:

Rango 0: Exclusivamente heterosexual

El individuo del rango 0 es heterosexual, no desarrolla afecto que no sea amistad con otros de su mismo sexo y difícilmente hace amistades con individuos rango 0 del sexo opuesto. El rango 0 en un hombre no es igual que en una mujer. Las mujeres del rango 0 expresan más afecto, como los saludos de beso en la mejilla, algo menos común en hombres.

Frecuentación o atracción entre gente del mismo sexo: 0%

Frecuentación o atracción entre gente de sexos opuestos: 100%

Rango 1: Heteroflexible en segundo grado

El individuo del rango 1 acepta amistades de cualquier sexo y preferencia sexual. Es predominantemente heterosexual y sólo incidentalmente puede tener alguna fantasía homosexual. Se considera a sí mismo como heterosexual, mientras encierra en el closet cualquier otra posible forma de vivir su sexualidad.

Frecuentación o atracción entre gente del mismo sexo: 1%-25%

Frecuentación o atracción entre gente de sexos opuestos: 99%-75%

Rango 2: Heteroflexible en primer grado

Aunque el individuo del rango 2 puede empezar a tener interés en el mismo sexo, aún es mayor lo que sostiene con el sexo opuesto, y debido a ello, se esfuerza en ocultar toda señal de otra preferencia sexual. El rango 2 aún se sigue considerando a sí mismo como heterosexual, pero ya siente una curiosidad por los de su mismo sexo.

Esto significa, por ejemplo, que un hombre de rango 2 acepta tener relaciones no sólo con mujeres, travestis y transexuales, sino también de manera furtiva con hombres pasivos de apariencia varonil (puede aplicarse en casos de compañerismo y amistad, donde ambos mantienen una relación en secreto), pero en la mayoría de los casos esto último es pasado por alto como fantasía o juego. Aunque en este rango todavía no se enamora, ya mantiene relaciones frecuentes con otro individuo del mismo sexo pero sin que ello signifique serle infiel a la pareja de sexo opuesto.

Frecuentación o atracción entre gente del mismo sexo: 26%-49%

Frecuentación o atracción entre gente de sexos opuestos: 74%-51%

Rango 3: Bisexual

El individuo rango 3 es bisexual y desea a ambos sexos por igual. El individuo rango 3 no es muy notable, debido a su aparente "doble vida", pero lejos de la creencia común, las relaciones del individuo con rango 3, a diferencia de los rangos anteriores, no son furtivas. Rango 3 se distingue en hacer uso de un criterio muy avanzado para llevar sus relaciones fuera del closet con éxito sin nada que ocultar, y sin que ninguno de los bandos se quede con la peor parte.

La mujer del rango 3 resulta la favorita para los hombres heterosexuales del rango 0, ya que a pesar de ser casi tan prohibida como la mujer del rango 6, es quien les abre posibilidades infinitas en el mundo de las fantasías sexuales. A partir de este rango, el individuo ya se puede enamorar de alguien del mismo sexo de igual forma como del sexo opuesto, y por lo mismo, la fidelidad si juega un papel muy importante en cualquier relación que sostenga.

Frecuentación o atracción entre gente del mismo sexo: 50%

Frecuentación o atracción entre gente de sexos opuestos: 50%

Rango 4: Homoflexible en primer grado

Al individuo del rango 4 supuestamente le empieza a gustar menos el sexo opuesto. En el caso de los hombres, aprecian la belleza femenina sin morbosidad y de forma más equilibrada; es decir, deja de enloquecer por el sexo opuesto, y por lo mismo, empieza a volverse prohibido para las mujeres heterosexuales. La mujer homoflexible sigue frecuentando a los hombres, pero su desinterés en ellos no es tan notable.

Frecuentación o atracción entre gente del mismo sexo: 51%-74%

Frecuentación o atracción entre gente de sexos opuestos: 49%-26%

Rango 5: Homoflexible en segundo grado

El individuo del rango 5 frecuenta mayormente a los de su mismo sexo que del opuesto, por lo que las relaciones que lleguen a tener con alguien del sexo opuesto son muy ocasionales o se limitan sólo a la amistad.

Frecuentación o atracción entre gente del mismo sexo: 75%-99%

Frecuentación o atracción entre gente de sexos opuestos: 25%-1%

Rango 6: Exclusivamente homosexual

Sólo tiene relaciones con personas de su mismo sexo. Es el polo opuesto al rango 0.

Rango 7: Asexual

Este individuo no se inclina hacia ningún grupo, por lo general opta por la abstinencia de por vida ya que no disfruta el sexo.

Todos los comentarios que aparecieron sobre el Informe Kinsey , desde su publicación hasta nuestros días, coinciden en señalar que lo que logra esta investigación es documentar el gran abismo que puede existir entre las actitudes sexuales y las prácticas reales de todos los hombres y mujeres del mundo.

Quien quiera conocer más a Kinsey y saber un poco más de lo que hombres y mujeres pueden llegar a desear, pueden ver el filme Informe Kinsey (2004). Quien quiera conocer un poco más de sus propios deseos deberá sentarse a ver su propia película (a "color" o en "blanco y negro").

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