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Bernasconi y el libro bicéfalo

Bifocal puede ser leído y mirado en dos sentidos diferentes, según de qué lado se empiece; los recorridos son opuestos, tanto por el clima de las ilustraciones como por las frases y citas que les dieron origen. El varias veces premiado dibujante propone un camino luminoso y otro oscuro en estas páginas, plásticamente muy refinadas

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LA NACION
Sábado 11 de septiembre de 2010
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Pablo Bernasconi es un hombre que piensa con las manos. Diseñador gráfico e ilustrador, ha publicado ocho libros infantiles como autor de los textos y las imágenes. Acaba de editar Bifocal (Edhasa), un libro para adultos "en dos dimensiones", como señala el subtítulo.

Dueño de una técnica amplia y precisa, Bernasconi encuentra en el collage no sólo su registro gráfico preferido sino, además, un modo propio de construir significado.

Bifocal es un libro de dos cabezas, que puede leerse en dos sentidos, dándolo vuelta en forma vertical, y que propone dos recorridos también distintos, pero complementarios: uno de los dos recorridos es luminoso y el otro, oscuro.

IDEAS. Una frase de Buda, tomada al pie de la letra y bellamente interpretada por Bernasconi
IDEAS. Una frase de Buda, tomada al pie de la letra y bellamente interpretada por Bernasconi.

El libro que surgió como fruto de la cabeza luminosa irradia el optimismo que nace de una frase escrita por el autor en el correspondiente prólogo: "Hoy tengo un buen día".

En el arranque del recorrido sombrío, en cambio, Bernasconi habla de cómo sus "ideas-piraña" trascienden la incertidumbre para mostrar lo que se ve desde el centro de la noche. Sus ilustraciones no sólo interpretan frases o ideas de personajes famosos, sino que construyen con ellas piezas a la vez textuales y gráficas, en las que confluyen un concepto y su ejecución plástica.

Bifocal , a su modo, continúa y expande el camino iniciado con Retratos , libro anterior del autor en el que caricaturiza con su particular técnica del collage fotográfico a grandes personajes de la cultura del siglo XX.

-Tanto en Retratos como en Bifocal el punto de partida de tu trabajo son citas breves que condensan ideas potentes de autores diversos. ¿Cómo funciona la selección de esas frases?

-En realidad, el punto de partida no son exactamente las citas, sino la temática, el "rubro" al que me quiero referir. Y después viene mi propia interpretación, mi sentencia gráfica.

-¿Por qué hablás de "sentencia"?

-Digo esto porque en el 90 por ciento de los casos produje primero la imagen y después me dediqué a buscar un texto que la pudiera acompañar y cerrar conceptualmente. La búsqueda fue bastante desordenada e instintiva: cosas que recordaba, textos que alguna vez había subrayado y ahora seguían teniendo afinidad con mis opiniones, o simplemente citas de autores que quería incluir porque ellos condensan en su obra nociones similares a las que necesitaba transmitir en cada caso. Por eso las citas no son sólo de dichos o refranes, sino que incluyen párrafos de libros, canciones, poesías, etcétera.

-¿A qué responde la idea de crear un libro con dos recorridos antagónicos?

-Es, nuevamente, un experimento. Juego a ver qué pasa y me involucro cada vez más con temáticas y ejercicios que me metan en problemas. En este caso, me propuse ser tozudamente fiel al momento, al día. Eso significaba respetar mi estado de humor a la hora de generar una opinión sobre cada uno de estos temas y, sobre todo, esforzarme por encontrar lo bueno o lo malo de todas las cosas, manteniéndome fiel a mis propias ideas. Es decir, incluso cuando en apariencia ambos lados parecen contradecirse, no dejan de respetar nunca la soberanía de mi mente.

-¿No le temés a la contradicción?

-No: descubro así que puedo expresar algo positivo sobre la política, y aun sobre la muerte o el infierno, y al mismo tiempo encuentro un costado negativo para hablar de cosas tan bellas como el amor, las ideas o el cielo.Todas las cosas tienen sus polaridades, pero a menudo nos resulta más sencillo mantenernos de un lado o del otro. Supongo que es, simplemente, una cuestión de voluntad.

-Las metáforas gráficas en Bifocal por momentos acompañan y en otros momentos contradicen el sentido de los textos. ¿Cuánto de racional y cuánto de intuitivo tiene el método de trabajo que aplicaste?

-Aunque en apariencia sean a veces contradictorios con respecto a su respaldo gráfico, los textos siempre terminan por completar y cerrar una idea. Ninguno de los dos protagonistas de cada página (el texto y la imagen) viene a sumarse, sino a multiplicar el sentido. A veces sucede que adrede dejo cabos sueltos en la imagen para que no resulte redundante cuando aplico el texto y viceversa. Diría que el proceso supone dos etapas: primero, una intuitiva, en la que expongo con crudeza una opinión, quizás en forma de palabras o de sentimientos, y después una etapa más fría y racional, que consiste en la búsqueda de una metáfora que materialice esa intuición.

-En Bifocal, parecés al mismo tiempo profundizar y abrir tu técnica de collage.

-El collage como herramienta no sólo estética sino conceptual me aporta mecanismos precisos y moldeables. Cruzo símbolos que, al sintetizarse, generan nuevos monstruos icónicos. Aun así, en este libro introduzco otras maneras de controlar el sentido y de exhibir una opinión. A veces en forma de escenas, a veces rozando el chiste. Considero que puede ser peligroso, aunque sea cómodo, enviciarse con un solo mecanismo de discurso. Eso genera seguridad, pero a la vez deja de ser permeable a los accidentes, a la improvisación ante sorpresas conceptuales. Por suerte no hay un manual, un camino recorrido. Soy de la idea de que debemos mantener la intuición presente y el oficio invisible.

-¿El concepto y la idea original se anteponen a la forma en que se los expresa?

-Exacto: considero que la herramienta estética tiene que estar en todos los casos subordinada a la idea, a lo que se quiere contar. Por eso Bifocal deambula por tantos registros gráficos. Esto genera irremediablemente resultados mejores y peores, porque mi destreza no es la misma ante cada técnica. Pero en mis dos libros expongo una intención clara, y es la de reflotar al autor como generador de ideas, como fuente de creatividad y no como un operario con habilidades sintácticas.

-Parecería que en Bifocal hay una mayor amplitud en el lenguaje gráfico: más lápiz, más tinta, los textos manuscritos. Casi no hay rastro de la computadora...

-Es así. Hace poco leí, justamente buscando cómo acompañar una página de este libro, que Igor Stravinski decía que para componer necesitaba acercarse a la partitura desde el lápiz y el papel, porque era una manera de "hacer masa" con las ideas. Me parece una definición muy acertada de la experiencia que supone trasladar un concepto a algo corpóreo, algo para compartir con otro. Creo en la relación física de un artista con sus herramientas, sean pinceles, arcilla o tijeras. Y la computadora, en ese aspecto, queda, a mi juicio, bastante relegada frente a instrumentos mucho más básicos. Estamos hablando siempre de herramientas: ninguna debería hacer pesar su impronta por sobre el pensamiento.

-¿Cómo fue la rutina de trabajo para esta obra?

-Igual que la de todos mis libros: los hago durante mi tiempo libre...

© LA NACION

adnPABLO BERNASCONI

Nació el 6 de agosto de 1973, en San Carlos de Bariloche.

Es diseñador gráfico, graduado en la UBA.

Comenzó como ilustrador en Clarín, en 1998.

Sus dibujos se han publicado en medios importantes de todo el mundo, entre ellos The New York Times, The Wall Street Journal y The Times.

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