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Una alianza virtuosa

La Beca Kuitca, legitimada como espacio de formación de los artistas argentinos contemporáneos, desembarcó en el edificio Alcorta de la Universidad Torcuato Di Tella. Una nueva historia comienza

Sábado 11 de septiembre de 2010
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PARA LA NACION
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Un largo camino ha recorrido Guillermo Kuitca desde que en 1991 imaginó que su manera de participar activamemte en la escena del arte local -cuando no tenía galería ni exponía en la Argentina pero ganaba espacio y cotización en el mundo- era promover la creación de una beca que fuera punto de encuentro y generadora de ideas para los artistas jóvenes.

El año próximo "la beca" cumplirá veinte años y es una buena noticia saber que ha desembarcado en el campus de la Universidad Di Tella, en Núñez, frente a la cancha de River, donde funciona el Departamento de Arte dirigido por Inés Katzenstein, bajo la estimulante mirada de Francisco Liernur, decano de Arquitectura.

La alegría (y el orgullo) de los becarios la noche de la apertura -entre pinchos de lomo y tortilla española- tiene mucho que ver con la alianza prodigiosa que supone unir los nombres de Kuitca y Di Tella, como una profecía cumplida. No es la primera vez que Inés y Guillermo trabajan juntos; ella fue la curadora del envío de la obra de Kuitca a la Bienal de Venecia 2007 y tuvo mucho que ver con ese corte radical en la producción del artista que representaron las pinturas exhibidas en el Ateneo Veneto, a pocos metros del teatro La Fenice.

Por razones obvias, cuando se supo que la beca más celebrada del arte argentino actual se instalaría en las entrañas de la universidad con un ciclo cumplido del programa de artistas dirigido por Jorge Macchi, la expectativa ganó el ánimo de los candidatos. Se presentaron 500 carpetas y fueron seleccionados 18 artistas, cinco de los cuales participaron el año último del programa de la Di Tella. La convocatoria dejó en claro dos cosas: que el claustro académico era una cosa y la beca otra, y que en esta edición el perfil buscado sería el de artistas con una obra hecha.

La selección cumple con el objetivo. Artistas con trayectoria, varios de ellos legitimados por el mercado, hasta un ex director de museo (Carlos Herrera, del Macro de Rosario), ingresan en el universo del becario Kuitca, algo así como El Dorado del arte. El sueño del pibe.

Cada uno tiene su propio taller, ambientado a su manera, donde pasará doce horas diarias, en contacto con los miembros de la tribu, conscientes de la oportunidad (nadie es ingenuo) que supone integrar la beca Kuitca. Basta consultar la lista de "graduados". Guillermo sintoniza con la ilusión y carga las baterías de su costado docente: más de una vez ha dicho que el que más aprende es él.

© LA NACION

BECARIOS 2010

Los 18 seleccionados por Kuitca (en la foto, con bufanda azul), Sonia Becce, Mónica Girón y Jorge Macchi son: Carlos Herrera, Nicolás Mastracchio, Mauro Guzmán, Luciana Lamothe, Máximo Pedraza, Ana Colombo, Mariana López, Tomás Lerner y Gaspar Libedinsky (parados); Tiziana Pierri, Luis Terán, Martín Legón y Nicanor Aráoz (fila del medio); Osías Yanov, Jazmín López, Rosario Zorraquín, Julieta García Vázquez, Juan Tessi, Florencia Rodríguez Giles y Sofía Böhtlingk (sentados)

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