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El folklore futurista llegó hace rato

En su primer disco de canciones propias, la artista propone un viaje que fusiona folklore, moda y rock con estética de pop latino

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LA NACION
Lunes 13 de septiembre de 2010
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Mariana Baraj viene de una gira por el norte, donde tocó en provincias en las que nunca había estado, como Catamarca y Santiago del Estero, donde pasó la prueba de fuego junto al grupo Vislumbre del Esteko, uno de los fenómenos locales de la música santiagueña. Fueron tres semanas intensas de andar en grupo o en solitario con su set de percusión. Ahora está punto de partir hacia Japón, un país que conoció cuando fue a tocar para un desfile del diseñador vanguardista Martín Churba. Y a la vuelta presentará en vivo su nuevo disco, Churita (un proyecto ambicioso que editó a través de su propio sello Cardonal), en el que luce un look de indiecita moderna by Churba entramado con el pop latino del fotógrafo Marcos López y donde, además, muestra por primera vez sus canciones junto a compañeros de ruta como Fernando Ruiz Díaz, de la banda Catupecu Machu.

Cambios, muchos cambios para una chica que grabó tres discos - Lumbre (2002), Deslumbre (2005), Margarita y Azucena (2008) - y es la imagen perfecta de un folklore futurista. Mariana apareció en la escena con una propuesta vital, capaz de fusionar de manera orgánica el canto de las coplas anónimas, el repertorio tradicional del folklore, el jam de los músicos del jazz, juegos vocales sorprendentes (Luzmila Carpio y Lila Downs están entre sus artistas favoritas) y una energía percusiva fuera de lo común para el género folklórico. "Todo lo que me está pasando ahora tiene que ver con el camino recorrido", comenta mientras ofrece con hospitalidad norteña un mate con unos bizcochos dulces.

Su casa enclavada en el corazón de Palermo Hollywood tiene mucho de su personalidad artística y del color norteño que la envuelve: amarillo en las paredes, verdes de los cardonales, máscaras mexicanas, equecos (un muñeco que simboliza la abundancia en el norte argentino) y una habitación sala de ensayo con piano vertical, una pared "tapizada" con una docena de bombos apilados, una buena cantidad de udus que le prepara el luthier Nadalino de Tilcara y el más variado arsenal instrumental y percusivo.

Foto: LA NACION / Emiliano Lasalvia

Mirando directo a los ojos del presente, sentada cómoda sobre un cajón peruano, dice: "Tengo 40 años recién cumplidos, y creo que es un momento de mi música en que uno ya sabe lo que quiere. Eternamente uno puede estar buscando, pero ahora estoy en una situación de mi vida en que sé si puedo conectarme con algo o no. Dentro de mí tengo en claro la sonoridad que quiero".

Su cuarto disco, Churita , es el espejo de su tiempo, donde sortea con madurez el devenir experimental y los coqueteos con el pop de discos anteriores para fluir con más naturalidad en canciones que la describen como una coplera del nuevo siglo, entre la tierra de colores y la urbanidad del Tercer Mundo. "Las coplas siempre me abrieron todo un universo -cuenta, y abre los ojos renegridos y las manos dibujan un círculo-. Para estas canciones usé la esencia de esa raíz para componer, porque creo que lo que tiene la copla son elementos muy nobles como la simpleza de lo orgánico."

Fue un largo camino para la muchacha que se crió entre jazzeros (su papá es el conocido Bernardo Baraj); fue sesionista de bandas de rock y ancló en el folklore para encontrar su definitiva voz, la que ahora ofrece en toda su dimensión. "No podría haber hecho Churita sin los otros tres discos anteriores de covers. Es inevitable. Las cosas suceden cuando tienen que suceder, y éste el momento justo para mis canciones. Para mí, es una plataforma para comenzar un camino diferente y siento que estaba buscando una voz más propia. Era como mirar más adentro que afuera...Esa es la sensación que tengo", dice y suena sabia.

-¿Cómo fueque te decidiste a componer y cantar tus temas, después de tres discos dedicados a versionar a otros autores?

-Me fueron pasando diferentes cosas. El tema de la composición, para mí, tuvo que ver primero con construir desde la percusión y la voz un lenguaje propio, pero toda la otra parte importante para la vida y la música, que es la armonía, sólo apareció ahora. Es raro, ¿no? La aproximación a instrumentos armónicos, como el piano, la guitarra y el charango me abrieron otro horizonte. Es muy simbólico que a los 40 años haya aparecido este componente armónico en mi música y, sobre todo, en mi vida.

Mariana se siente distinta. Se la ve distinta; suena y canta distinto en su nuevo disco. "Todo tiene un aire de... -se sonríe la percusionista-. Hay canciones como «La Guada», que tienen una métrica irregular y que suenan a merengue venezolano con bailecito jujeño; «Brisita», que es un aire de zamba o «Alma de niño», donde voy por otro lado de la canción. El disco tiene elementos de diferentes lugares. Hay bases rítmicas que son propias de nuestra música, pero no sé si son muy puras, sino que me gusta la mezcla", advierte. para marcar un territorio más libre.

La era de la madurez

La impresión de distintas sonoridades que dejaron huella en su color musical se puede apreciar en el listado de gente con la que trabajó, que muestran un apetito musical voraz y un mestizaje natural de influencias: Julieta Venegas, Lucas Martí, Lisandro Aristimuño, Liliana Herrero, Pepi Taveira Cuarteto, Emmanuel Horvilleur, Todos tus Muertos, Man Ray, Catupecu Machu y Teresa Parodi. "Haber tocado con esa gente me dio elementos para enriquecerme y nutrirme un montón como artista. Al haber sido tan diverso mi camino, de alguna manera me permitió tomar los elementos que me interesaban de cada estilo", cuenta Baraj.

Con una nueva banda en funcionamiento -un power tri o de guitarra eléctrica, bajo y batería-, las canciones empiezan a cobrar otra forma. "Con el grupo con el que estoy tocando estoy más cerca de un sonido más pop y rock que folk. El concepto que se está forjando es más rockero y la música empieza a tomar otro carácter.", comenta la chica de trenzas renegridas y fuerte personalidad.

-¿Será que estás yendo más al grano de tu música con un sonido más directo?

-Sí, en todo lo caminado y vivido algo he aprendido. Con la música aprendí a pedir lo que quiero y eso tiene que ver con un montón de cuestiones en mi vida que llegaron con la madurez.

PARA AGENDAR

Mariana Baraj presenta su nuevo disco, Churita, junto a Lucio Balduini, Quique Ferrari, Martín Lambert y Fernando Ruiz Díaz como invitado.

ND/Ateneo, Paraguay 918. Este jueves, a las 21.

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