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Cristina, la clase media y las posturas setentistas

LA NACION
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Fernando Laborda
Viernes 17 de septiembre de 2010
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La táctica de la confrontación permanente como fórmula para consolidar una identidad volvió a estar presente esta semana en el gobierno de los Kirchner. Con una particularidad: en menos de 48 horas sumó dos nuevos enemigos: la clase media y la Corte Suprema de Justicia.

El martes, en el acto organizado por los jóvenes kirchneristas de La Cámpora en el Luna Park, la Presidenta atacó sin motivo alguno a los sectores medios. Habló de "una clase media volátil que cree que separándose de los morochos va a estar mejor".

Dirigentes históricos del peronismo se mostraron sorprendidos por ese reproche. Uno de ellos, Julio Bárbaro, ex interventor del Comfer de este gobierno, fue categórico en declaraciones a La Nacion: "La Presidenta hace planteos como si estuvieran en discusión cuestiones de justicia social que hoy nadie discute. El oficialismo está perdiendo un pedazo de peronismo sin ganar ninguna otra porción de la sociedad a cambio".

La jefa del Estado recurrió a una interpretación de la sociedad argentina tan tirada de los pelos que bordea el racismo. No es la primera vez que hiere a mucha gente, tal vez sin proponérselo. Más de un año atrás definió la crisis económica mundial como parte de un "efecto jazz", sin reparar en que los orígenes de ese género musical se remontan a las interpretaciones que los esclavos negros hacían en Nueva Orleáns con instrumentos traídos de Africa.

Cuando en el peronismo se privilegió a "la clase" sobre "el pueblo", la partera del nuevo orden siempre fue la violencia.

Hubo otro hecho llamativo en el discurso de Cristina Kirchner en el Luna Park: su elogio del modelo económico iniciado en 1973. Una reivindicación que sería anecdótica si no fuera por las semejanzas entre aquel ciclo y la actualidad. En aquellos tiempos regían el control de precios y la inflación cero de Gelbard que concluyó con el Rodrigazo, hoy reemplazados por las presiones de Moreno y la manipulación del Indec. En aquella época, como hoy, crecía sin cesar el gasto público y la capacidad instalada de la industria se hallaba al límite por falta de inversiones.

Ahora el Gobierno ha puesto al país al borde de un conflicto de poderes al tomar partido por la posición del gobernador santacruceño, que no es otra que la de Néstor Kirchner, de desconocer las órdenes de la Corte Suprema para restituir en su cargo al ex procurador general provincial Eduardo Sosa.

Los duros calificativos de funcionarios kirchneristas al máximo tribunal parecerían ser parte de la preparación del terreno para una campaña contra la Corte. Una campaña cuyo leitmotiv no sería otro que la fuerte probabilidad de que sus jueces rechacen, finalmente, el artículo de la ley de medios audiovisuales que obliga a determinados grupos periodísticos a desprenderse de licencias de radio o televisión en un plazo perentorio.

flaborda@lanacion.com.ar Twitter: @flaborda

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