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Se van del país empujados por el miedo

Les mataron un hijo, les pegaron, les robaron...; historias de quienes dejaron el país en busca de un lugar donde hallar tranquilidad

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LA NACION
Domingo 26 de septiembre de 2010
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A Erico Dagatti le mataron a su hijo delante de él; el joven murió en sus brazos. Christian Blumberg no pudo superar el secuestro y asesinato de su primo Axel. A Dolores Rosner simularon acribillarla en su casa de Tigre. Los tres no viven más en el país. Decidieron irse de la Argentina para encontrar la tranquilidad y el bienestar que perdieron por culpa de la inseguridad.

Julia Rappazzini todavía no se fue del país, pero su decisión ya está tomada. Cuando su hija, Florencia Urbani, se reciba de licenciada en Ciencias Políticas, se irá a vivir a Brasil. Sufrió dos golpes tremendos: en 2003 mataron a su marido, Enrique, en una salidera bancaria y, el año pasado, asesinaron a mansalva a su hijo Santiago.

Lo mismo sucede con Sofía Rodríguez. En junio de 2008, en un violento robo, ultimaron a su marido, Ernesto Mata, un comerciante respetado y querido de Martínez. La mujer desde un primer momento pensó en irse de la Argentina. Pero, por el momento, no pudo convencer a sus hijos Nicolás y Sofía. La intención del "exilio" sigue latente.

La difícil decisión de abandonar el hogar, de irse lejos de los afectos y empezar una nueva vida para escapar de la inseguridad también fue anunciada en los últimos días por la familia de Carolina Piparo, la mujer atacada salvajemente en un salidera bancaria en La Plata. Cuando la balearon estaba a punto de dar a luz. Su bebe, Isidro, nació por medio de una cesárea de urgencia, pero sólo vivió siete días. El destino de Piparo y su esposo, Juan Ignacio Buzzali, estaría entre Italia y España.

Precisamente, España fue el país elegido en 2006 por Christian Blumberg, maestro mayor de obras, casado y padre de dos hijas cuando se fue de la Argentina. Hoy vive en Valencia. Un día le desvalijaron su casa de Avellaneda. Otro, le robaron su automóvil. Pero el golpe más duro fue el secuestro y asesinato de su primo Axel Blumberg, en marzo de 2004.

"La decisión de irnos del país la tomamos en 2004, pero no nos quisimos apurar para no hacer de esto una aventura. En 2006 nos fuimos de la Argentina porque era una locura lo que vivíamos por el problema de la inseguridad. Para ingresar en tu casa tenías que dar una o dos vueltas, entrar a las corridas", recuerda Blumberg, de 40 años, en una comunicación telefónica con LA NACION, desde Valencia.

Primero, trabajó en la construcción. Después, por efectos de la crisis global, tuvo que buscar otros horizontes. En la actualidad, se desempeña en la industria cervecera.

"Irnos de la Argentina fue una decisión importante, pero sin duda el balance es muy positivo. El cambio fue bueno. Buscamos una vida mejor y más tranquila para nuestras hijas y lo conseguimos", afirma Blumberg.

Dagatti, de 64 años, se fue de la Argentina amenazado de muerte. El dolor por el asesinato de su hijo Pablo, en septiembre de 2003, no le impidió ponerse a la cabeza de un reclamo de justicia y seguridad en Mar del Plata. Pero hubo un límite que no quiso pasar. Hoy vive en España con su esposa y su hija. Por miedo, pide que no se diga dónde habita.

Un reloj o un teléfono

"Se extraña a los amigos y a la familia. Pero acá uno tiene una vida digna y tranquila. Tu vida no corre riesgo por un reloj o el teléfono celular. En la Argentina no te dan la posibilidad, te matan. Yo me fui porque, a pesar de que sabían quién me amenazaba, nadie hizo nada", dice el hombre que creó la ONG Víctimas del Delito.

"Siempre luché por los demás, para pedir seguridad. Pero parece que estaba molestando demasiado y me amenazaron. Con voluntad política se puede terminar con el problema de la inseguridad", sostiene Dagatti, que ahora está sin trabajo, pero vive gracias a la ayuda de su hija.

Dolores Rosner sufrió dos asaltos en su casona de Tigre. En uno de los hechos, uno de los ladrones simuló que la asesinaba. Gatilló una pistola en su cabeza, pero no salió la bala. El terror vivido fue el empujón para abandonar la Argentina.

Rosner, artista plástica, se fue a vivir a Punta del Este con su esposo y sus dos hijas. "Decidimos empezar de nuevo. En Uruguay las leyes funcionan y yo duermo en paz, con mucha tranquilidad."

Rappazzini no tiene dudas, siente que la situación de la seguridad no va a cambiar en el país. Tiene decidido irse a Brasil cuando su hija Florencia Urbani termine la universidad.

"No hay solución. El problema es complejo y no hay voluntad política del oficialismo ni de la oposición para cambiar la realidad. Le creo al gobernador Daniel Scioli cuando dice que tiene atadas las manos. Y el gobierno nacional tiene las manos en los bolsillos", sostiene.

Historias que se repiten. Miedo que empuja a irse y a empezar de nuevo.

CASOS

Cambiar por las hijas. Christian Blumberg se fue en 2006 a vivir a Valencia, España, donde espera que crezcan en paz sus dos hijas. En 2004 habían matado a su primo Axel.

Dormir en paz. A Dolores Rosner simularon asesinarla durante un robo. Decidió irse con su marido y sus hijas a Punta del Este. En Uruguay, recuperó la paz que había perdido.

Dignidad. Erico Dagatti se fue del país porque lo amenazaron de muerte tras haberle matado a un hijo. Vive en Europa, donde dice que existe una dignidad que no hay en la Argentina.

Destrozada. Julia Rappazzini piensa que no hay solución para resolver el problema de la seguridad. Le mataron al esposo y al hijo, Santiago Urbani. Se irá a vivir a Brasil.

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