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Una ventana a la tristeza

El asesinato de cientos de jóvenes civiles a manos del ejército, para hacerlos pasar por guerrilleros muertos, lastimó a la sociedad colombiana y marcó de manera imborrable a esta artista mexicana, que fue a Bogotá para documentarlo

Domingo 03 de octubre de 2010
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Los viajes los empezamos desde la ventana. Parecería que fueran puertas invisibles que nos permiten estar un poco adentro, un poco afuera. Así es que comienzo este relato desde una ventana en Bogotá. La habitación, cálida y con recuerdos familiares en la pared. El motivo de mi visita, documentar la desaparición de Estiven Valencia, de 16 años. Su madre, una señora delgada, morena, se asoma al barrio de Soacha y la mirada se va alejando hacia la tristeza...

Estiven es uno de los cientos de jóvenes llamados "falsos positivos": desapariciones a manos del ejército colombiano, luego declaradas como bajas de guerrilleros en combate, ocurridas desde 2001. Por cada guerrillero (positivo muerto), los soldados recibían incentivos económicos, días libres y ascensos. Así, empezaron a secuestrar varones, de 15 a 30 años, en los barrios más pobres de Colombia. Los enviaban a diferentes partes del país -la mayoría, a Ocaña, una ciudad al Norte-, los asesinaban y los presentaban como guerrilleros muertos.

Sentada en un sillón azul, la madre de Estiven va cambiando su tono de voz, como si su aliento no alcanzara para continuar el relato. "Llegamos de noche, llovía. Medicina Legal de Ocaña no tenía gente que nos ayudara a sacar a mi hijo [de una fosa común]; lo hicimos mi hija y yo, y el señor que cuidaba el terreno. Empezamos a cavar y salió un cuerpo. Les ponen una bolsa para separarlos, y luego echan tierra, y luego ponen otro cuerpo; así sucesivamente. Estivito era el tercero. Lo tuvimos que rociar con químicos y esperar tres horas para poder acercarnos (...). Lo reconocí por una cicatriz en la frente. Después de 9 meses, por fin tenía a mi hijo conmigo."

Mirada al barrio de Soacha. En la periferia de la capital colombiana, la fotógrafa comenzó a retratar una trama social que les duele a cientos de familias
Mirada al barrio de Soacha. En la periferia de la capital colombiana, la fotógrafa comenzó a retratar una trama social que les duele a cientos de familias. Foto: Mayra Martell

La familia viajó con el cuerpo envuelto en bolsas las 16 horas de regreso a Bogotá, ya que no tenía dinero para un ataúd. Estiven fue enterrado al día siguiente.

Estuve en varias casas escuchando historias de estos jóvenes. Pienso mucho en aquel viaje de 16 horas, en el miedo que pudieron sentir, en el viaje de los padres (y en mi propio viaje). Y en lo que la memoria significa. Más, cuando el viaje no quiere decir encontrar el camino de regreso a casa.

Mayra Martell

PERFIL

Mayra Martell nació en Ciudad Juárez, México. Ha realizado talleres de fotografía en el Centro de la Imagen, en México; en el Fondo Cubano de la Imagen; en el Centro de Artes, en Sevilla; en el ICP (International Center of Photography), de Nueva York, y en la Agencia Magnum. Actualmente trabaja en el tema de la desaparición en Latinoamérica.

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