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Papel Prensa: Isidoro Graiver desmintió a Lidia Papaleo

Negó que los diarios los hayan amenazado para que vendieran

Martes 05 de octubre de 2010
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Desde Londres, donde visita a su familia, Isidoro Graiver rompió su silencio de las últimas semanas. Lo hizo para desmentir a su ex cuñada, Lidia Papaleo, y a su hermano, Osvaldo, por sus acusaciones sobre el traspaso de Papel Prensa, en noviembre de 1976.

Entrevistado por Joaquín Morales Solá para su programa televisivo Desde el llano, Graiver aclaró que toda su familia se encontraba en libertad cuando vendió la empresa, que jamás supo de amenazas de los diarios contra el Grupo Graiver y que las presiones y amenazas provenían de los acreedores que reclamaban el dinero prestado a su hermano, el fallecido banquero David Graiver. Entre ellos, Montoneros.

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Criticado por los Papaleo y por todo el Gobierno porque se negó a sumarse al ataque contra La Nacion y Clarín, Isidoro Graiver también refutó que Bartolomé Mitre, director de La Nacion, y Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, hayan jugado un rol decisivo –o siquiera relevante– en la compraventa de Papel Prensa. Magnetto tuvo un "rol secundario", precisó; Mitre, dijo, tuvo un papel "incluso menor".

Graiver también planteó que los Papaleo quizá recibieron "información equivocada" del Gobierno, ya que si se anulara la venta de Papel Prensa, por ley no recibirían nada. Les correspondería a él y a la hija de Lidia y de su hermano David, Sol Graiver; es decir, los dos protagonistas de esta trama que refutaron la versión de la Casa Rosada. "Simplemente por callarme la boca, lo que tenía para ganar era el 50% del paquete accionario de Papel Prensa, más las indemnizaciones que pudiesen corresponder", estimó. Pero planteó que tomó la decisión de contar "la verdad" por sus nietos. "Lo sentí como mi obligación frente a ellos."

-¿En qué situación se encontraba el Grupo Graiver cuando muere su hermano David?

-Estábamos en una situación digamos complicada, con una serie de reclamos y amenazas de distinto tipo. Cuando fallece David en el accidente aéreo, estábamos en México y nos trasladamos la mayor parte de la familia a Nueva York, donde estaba la sede principal de los bancos. Después decidimos volver a Buenos Aires.

-Después de la muerte de David, las deudas se acrecientan por la caída de los bancos en Estados Unidos y el de Bélgica...

-Creo que debe hacerse una distinción. Los que tenían problemas eran nuestros activos en el exterior, que entran en un efecto cascada. Al tener problemas, derivan en problemas en la Argentina, que era donde estaba centrado lo principal.

-¿Qué papel tuvieron los Montoneros en esos meses posteriores a la muerte de David Graiver?

-En mi caso, tengo el conocimiento días después de la muerte de David, a través de mi cuñada, de que había recibido llamadas telefónicas en México en reclamo de una deuda de una cantidad de millones de dólares, que incluso fue cambiando. No recuerdo que fuese un monto determinado o siempre el mismo, sino que hubo cambios, es decir, empezó con una suma menor…

-¿Esto significó una presión muy fuerte para usted?

-Sin duda resultó una presión. Indudablemente no era una amenaza desdeñable. Tuvo importancia y un peso, sin lugar a dudas, mas allá de no tener la certeza absoluta de si eran efectivamente Montoneros quienes hacían el reclamo o si eran quienes se autodenominaban como tales.

-En ese contexto de deudas fuertes en el exterior y presiones de Montoneros, ¿la decisión de vender Papel Prensa fue exclusiva de la familia Graiver?

-Absolutamente exclusiva. Es decir, nos encontrábamos en una situación a raíz de la política que seguía el gobierno nacional, Martínez de Hoz [José, ministro de Economía] con el uso de los mecanismos del Banco Central, que [buscaba] paralizar nuestra fuente de financiación. De manera que entre los reclamos [de Montoneros y otros acreedores] y el corte abrupto de toda fuente de financiación, con empresas en marcha, se generaba un problema de liquidez que nos obligaba a desprendernos de activos para continuar con la actividad. Eso nos llevó a vender, no sólo Papel Prensa, sino también otras empresas muy importantes y propiedades.

-¿Recuerda alguna?

-Banco Comercial de La Plata, Banco de Hurlingham, empresas, propiedades, importantes inmobiliarias. Curiosamente, ninguna de estas empresas o bancos ha sido incorporado como un delito de lesa humanidad. El único es Papel Prensa.

-¿Cómo fue la reunión del 2 de noviembre de 1976 en la que se concreta la venta de Papel Prensa a los diarios Clarín, La Nacion y La Razón?

-Me convoca el doctor Anchorena [Miguel], el abogado de la sucesión de David. Me acerco a las oficinas de La Nacion en la calle Florida, me transmiten su interés en concretar la operación, mejoran la oferta anterior y yo pido consultar telefónicamente con mi cuñada y mis padres. Dan la conformidad, le aviso también a Rafael Ianover, quien debe venir, y el tema era que al día siguiente se concretaba una asamblea de Papel Prensa en la que debía aprobarse la transferencia a nuestro favor del paquete accionario, pero teníamos la información, no oficial, de que iba a ser rechazada en la asamblea la incorporación de ese paquete accionario a nuestro nombre. Eso conllevaba la pérdida de los derechos políticos y una consiguiente pérdida enorme de valor. De manera que para nosotros era muy importante cerrar la operación ese mismo último día. Hay que reconocer que tuvimos bastante temple, porque terminó concretándose cerca de las 12 de la noche y duró horas porque había que hacer la instrumentación.

-¿Usted o el resto de la familia Graiver sufrieron alguna amenaza en el marco de esa negociación?

-No, ninguna amenaza o presión de ningún tipo, por lo menos a mí, a mi mujer y a mis padres. No observé en ningún momento una supuesta maniobra de dispersión del grupo, de la familia, como para tener a unos en un lado y a otros en otro [lado] y todo eso. Por supuesto que no puedo afirmar que no haya existido algún tipo de amenaza o lo que fuese a mi cuñada. Lo que sí puedo afirmar categóricamente es que en los casi 34 años que mediaron entre aquel momento y ahora ella nunca me hizo llegar ningún comentario sobre el tema, ni en forma inmediata ni a lo largo de todo este tiempo. Me sorprendieron tanto como a cualquier lector sus declaraciones en cuanto a que había recibido amenazas. No las conocía ni conozco a nadie al que ella se las haya informado antes.

-Se refiere a que supuestamente Héctor Magnetto le dijo a Lidia Papaleo una frase amenazante. ¿No hubo ninguna referencia posterior de parte de ella ni usted la escuchó ese día?

-Afirmo rotundamente que nunca, ni en ese momento, ni inmediatamente después, ni nunca a lo largo de 30 y pico de años, recibí algún tipo de comentario acerca de eso.

-¿Quiénes lideraban la negociación en nombre de los diarios?

-Estaban el doctor Campos Carlés [Manuel] por La Nacion, el doctor Sofovich [Bernardo] por Clarín y estaba el señor Peralta Ramos [Patricio], aunque con menos participación directa, por La Razón

-¿Qué rol ocupaba Magnetto?

-Un rol secundario. Es decir, participó de reuniones. Pero si tuviera que hacer una evaluación de tipo profesional, diría que no era la persona a la que yo tenía que convencer para que tomara una decisión.

-¿Quién era esa persona?

-En el caso de Clarín, obviamente era el doctor Sofovich, que supongo que tendría que hacer consultas con los dueños, pero era quien llevaba la voz cantante por Clarín. No era Magnetto, ciertamente, que además era una persona muy joven. Alguna vez lo fuimos todos.

-¿Qué rol tuvo Bartolomé Mitre?

-Le diría que incluso menor, porque él no participó de varias reuniones. Que yo recuerde, por supuesto participó en el momento de firmar la transferencia y en una reunión anterior. No recuerdo que haya intervenido en otra negociación.

-La Presidenta y Lidia Papaleo dijeron que la familia Graiver se encontraba en libertad ambulatoria en ese momento. ¿En ese momento ustedes estaban en total libertad y eran responsables de todos sus actos?

-Responsables de todos nuestros actos, obviamente que sí. Es decir, tan responsables como ahora, absolutamente. Si tengo que hablar de libertad, para mí carecí de libertad a partir de marzo del 77, cuando el Proceso militar nos secuestró y estuvimos por un tiempo desaparecidos y después en cárceles oficiales... Yo no sentí ninguna restricción con el tema éste de la "libertad ambulatoria", que ya ni me acuerdo si lo escuché o leí, pero no me siento identificado con eso.

-Usted dijo que la familia Graiver fue resarcida por la democracia por todo lo que le confiscaron. ¿Por qué cree que 30 años después aparece este nuevo reclamo de parte de su cuñada?

-Seguramente ellos tienen sus razones, sus intereses, que desconozco, y prefiero no hacer conjeturas sobre el tema. Me parece que es lo que corresponde.

-¿En alguno de estos años su sobrina María Sol Graiver o su cuñada Lidia Papaleo le dijeron que tenían estos reproches para hacer sobre Papel Prensa o estas reparaciones que pedir?

-Nunca.

-Osvaldo Papaleo dijo hace poco que usted hacía todo esto por dinero: todas sus declaraciones, tanto la solicitada como la declaración ante el juez y la carta a su sobrina, porque no tenía ni para tomar un café, sugiriendo que había un interés económico detrás de todas sus últimas actitudes públicas, que por otro lado son nuevas en su vida, porque usted nunca ha tenido mucha presencia pública. ¿Qué responde?

-No voy a contestarle a Osvaldo las cosas que dice, porque creo que no se justifica. Creo que él no está -o si está, lo hace más grave- enterado de mi situación económica. El sabe perfectamente que puedo [hacer] algunas cosas y hay otras que obviamente no puedo. Pero creo que no tiene entidad. Creo que es alguien que por alguna razón que desconozco se siente frustrado y que sale a decir cosas que sabe que no son ciertas, pero que lo hace con todo desparpajo. Si se habla de dinero, ¿sabe lo que yo podía haber recibido en el caso de que hubiese prosperado, o prosperara aun hoy, todo este tema vinculado con Papel Prensa? Simplemente por callarme la boca lo que tenía para ganar era el 50% de Papel Prensa, más las indemnizaciones que pudiesen corresponder.

-En ese caso, ¿usted tendría que recibir más que Lidia Papaleo?

-Lidia Papaleo no debería recibir nada, cero, y mucho menos Osvaldo. Por eso, tengo una presunción, sospecha, no se qué palabra utilizar, como de que alguien recibió información equivocada.

-¿Tuvo alguna presión del Gobierno últimamente para que usted avalara la versión oficial de Papel Prensa?

-No tuve ninguna presión. Sí tuve una invitación del licenciado Guillermo Moreno. Me llamó a mi celular para invitarme a tomar un café para hablar sobre Papel Prensa. Como con cualquier otro funcionario de ese nivel, acepté y concurrí. Me escuchó, me atendió muy amablemente. Me pareció que mi versión acerca de Papel Prensa no le agradaba del todo, no le encajaba del todo. De hecho no volvió a citarme para ningún encuentro, de manera que con él tuve solamente ese encuentro. Después me invitó para la fecha en que se convocó para la presentación del informe y que previamente tenía la oportunidad de agregar mi testimonio o simplemente estar presente. Le expliqué que no lo iba a hacer, que solamente lo haría frente a un requerimiento judicial como fue el caso Von Wernich y que, salvo eso, no lo iba a hacer. En particular, permítame rescatar, leí declaraciones a través de Internet de que me sacaron en un avión, no sé, poco menos que era un delincuente.

-Le iba a preguntar sobre eso: el jefe de Gabinete dijo que usted había viajado y que se había fugado del país. ¿Cómo fue ese viaje?

-El viaje estaba previsto desde hacía meses, porque mi nieto nació el 25 de agosto, que era el día que yo emprendía el viaje. Por otro lado, mi nieta mayor hace el Bat Mitzvah, que si no lo sabe es el equivalente a la confirmación en la religión judía. Yo viajo a Europa para ver a mis hijos una vez al año. El jefe de Gabinete tiene un cargo demasiado alto para que yo vaya a opinar. Lo que sí, debería felicitarlo por la eficiencia de la información, porque fue mucho más rápido que en el caso de Antonini Wilson, en el que tardó, me parece, un poco más en dar a conocer la información…, lo que demuestra una mejora en el proceso de la información.

-Usted fue secuestrado por organizaciones subversivas en 1972, en 1975 sufrió otro intento de secuestro y en 1977 lo secuestraron y torturaron los militares. ¿Qué reflexiones hace sobre esos episodios cuando su familia otra vez vuelve a estar en el primer escenario de la polémica política?

-Es un tema que francamente tuvo un papel fundamental porque yo tenía otra posibilidad, que era irme al exterior sin participar en nada y esperar qué resultado tenía el tema Papel Prensa. Sé que lo que estoy relatando es lo mismo que he venido relatando desde hace casi 34 años. Siempre ha sido consistente, porque es simplemente la verdad. No soy dueño de la verdad absoluta, nunca lo he sentido de esa manera. Pero como fui un protagonista tan cercano a los episodios, creo que mi testimonio cuenta.

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