Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Espectáculos

 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Lavalle, en crisis

La calle de los cines se queda sin luces

Espectáculos

Con el cierre del Atlas y el Normandie, sólo quedan dos salas en la peatonal, de las 15 que tuvo en su época de oro

 
 

Hace dos meses, llamó la atención el cierre del cine Suipacha, en la última década y media conocido como complejo Tita Merello. Sin embargo, el hecho sólo generó la reacción de un grupo cinéfilo que se ocupó del tema en Facebook y una presentación en la Legislatura porteña respaldada por Miguel Angel Onaindia. Nadie, desde entonces, parece haberse tomado en serio el tema de rescatarlo, ni siquiera aprovechando el reciclaje peatonal de la calle en la que se levanta. Pero la noticia no termina aquí: a pocos metros de allí sorprenden ahora los carteles escritos a mano que anuncian el cierre, en simultáneo, de otras dos salas de gran envergadura, el Atlas y el Normandie, las únicas sobrevivientes en la vereda impar de la peatonal, hecho que tuvo lugar entre gallos y medianoche, en los últimos días de septiembre.

Sorprende, sí, pero no tanto: en los últimos años, el tramo de Lavalle que va de Florida a Carlos Pellegrini no sólo profundizó la decadencia de su paisaje, sino que se convirtió en un camino lapidado: en esos cuatrocientos metros abundan, en el suelo, grandes placas negras que recuerdan en bajorrelieve (con algunos errores y omisiones) la ubicación original de las salas cinematográficas que la convirtieron en "la calle de los cines". Al tiempo que esto ocurre, en otras zonas de la ciudad se multiplican exponencialmente las salas 3D (el único complejo que aún sobrevive en la peatonal, el Monumental, tiene una).

El Atlas, diseñado por el recordado arquitecto tucumano Alberto Prebisch junto con José Luis Cuesta, en 1966, con su fachada de cemento, aluminio anodizado y cristal, fue construido en el predio que anteriormente ocupó el Metropol. Puede albergar a 1900 personas y cuenta con una pantalla curva de 23,15 metros de ancho por 10,20 de alto, la más grande del país durante casi cuatro décadas (hasta la aparición del Imax, con una de 22 por 16, en el complejo Norcenter). En la parte inferior de su gran hall, alberga un bar y un microcine, y, en los pisos superiores, las oficinas de la Sociedad Anónima Cinematográfica, la empresa que guía su destino. Allí se estrenaron grandes películas extranjeras, desde Cómo robar un millón de dólares (en su inauguración en 1967) hasta nacionales, como El santo de la espada ( 1969).

En los últimos tiempos, se lo acopló al Normandie, conformando un complejo de ocho salas para cerca de 3000 espectadores. Es importante recordar que en 1936 Prebisch fue el autor del Obelisco, y un año más tarde, del cine-teatro Gran Rex, también sobre la calle Corrientes, de estilo racionalista (otra sala perdida para el cine).

Sobreviven en la peatonal céntrica (que llegó a tener 15 cines, cantidad parecida a la que ostentaba la calle Corrientes), dos multipantallas identificados con la marca Monumental, uno el original con estilo Art Déco y el otro ubicado a 50 metros, originalmente llamado Electric.

Si bien la S.A.C. dejó de operar las dos salas, trascendió que su política es dejar la puerta abierta para alguna otra empresa que quiera gerenciarlas, como ha ocurrido con otros cines que fueran suyos.

En las últimas tres décadas, la calle Lavalle fue testigo del cierre definitivo de los otras once salas, de las cuales sólo una, la del Iguazú, por reciclarse como templo evangélico, conserva su fachada e interior tal como fue concebida. Casi un milagro. .

Claudio D. Minghetti LA NACION
REDES SOCIALES
 

TEMAS DE HOYLa muerte de García MárquezElecciones 2015Francisco en Semana SantaLa tragedia del ferry Sewol