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El conventillo de la Paloma

Al rescate de un sainete inolvidable

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Pasado mañana se estrenará en el Teatro Nacional Cervantes la emblemática pieza de Alberto Vacarezza, con un multitudinario elenco dirigido por Santiago Doria

 
 

En un patio de conventillo, se entrecruzan los pintorescos matices que, de a poco, van pintando en la historia una pareja de gallegos, otra de turcos, una más de "tanos" y, por supuesto, los compadritos guapos criollos, exquisitos y pintorescos seres que poblaban las calles porteñas a fines del siglo XIX y principios del XX. Lejos del escenario, cuando los artistas cuentan la propuesta que llevarán a escena, se percibe su entusiasmo en cada palabra, en cada gesto, en las miradas cómplices que cruzan cuando cada uno se refiere a su personaje. "¡Es un honor estar acá!", es la frase compartida que más se escucha. Tal vez no resulte exagerado. De la mano de Santiago Doria, el director que lleva años en contacto con el sainete argentino, casi 30 artistas narrarán, desde este sábado, a las 21, en el Cervantes, la emblemática pieza El conventillo de la Paloma , de Alberto Vacarezza,

que se estrenó allá por 1929. Podríamos empezar por acercar la definición del género que sintetiza Doria en una charla con LA NACION: "El sainete es una pieza cómica, popular, corta, destinada a entretener y divertir al público".

¿Y quiénes serán los responsables de interpretar, en la actualidad, El conventillo? ? Aquí va el elenco, en el que artistas y personajes caminan juntos: Ana María Cores (Paloma), Claudio García Satur (Miguel), Arturo Bonín (José), Daniel Miglioranza (Seriola), Horacio Peña (Villa Crespo), Ingrid Pelicori (Mariquiña), Irene Almus (Doce Pesos), Rita Terranova (Sofía), Néstor Sánchez (Paseo de Julio), Alfredo Castellani (Conejo), Norberto Díaz (Abraham), Luis Podestá (Risita), Marcelo Bernadaz (Cansao), Héctor Nogues (Mingo), Alfredo Zenobi (Ñato) y Juan Carlos Copes (Juan).

A la misma charla se suman Bonín, Peña, Cores y Pelicori, y juntos comparten reflexiones sobre aquellos años en los que la Argentina estaba formando sus bases a partir de la llegada de los inmigrantes.

Doria lo disfruta y se apasiona: "El sainete es como nuestra propia c ommedia dell´arte. Están todos los prototipos y es el inicio del teatro argentino. Por 1880, comienzan a llegar al país los textos del sainete español, que traían los personajes populares de allí. Entonces los nativos de aquí decidieron encarar el género con personajes locales, que en esa época tenían que ver con la inmigración y la mezcla con la gente del lugar. El espacio ideal para hacerlos convivir, era el patio del conventillo". Y Bonín señala: "¡Es que era el espacio en el que naturalmente convivían!".

Voces de conventillo

Doria detalla que la estructura de la pieza está sostenida por tres partes: un primer cuadro, en prosa; un segundo cuadro, en verso, y un tercer cuadro, el musical. "Esa era la fórmula para casi todos los sainetes, y Vacarezza fue uno de los más importantes referentes. En el 29, cuando se estrena El conventillo? el sainete estaba ya un poquito en decadencia. Lo que hicimos ahora fue incluir un primer texto que destaca la idea de «tras largo sueño, vuelve el sainete porteño», que Vacarezza escribió para una puesta de la década del 40, cuando hacía mucho que no se hacía el género".

Explica el director que el sainete inicial se hacía entre espectáculos. "No es una comedia de costumbres: es la capacidad histriónica del actor puesta al servicio de los personajes. El tano, la gallega, el malevo bueno y el malo? es un croquis. Es transmitir la universalidad del humor que llega a la gente. Esas máscaras se hacen desde el cariño y no desde la burla".

Peña afirma que los personajes "son lo que representan, porque ésa es la características del sainete, que es lo que dice que es". Para el actor, "es lindo llegar a este género porque es una manera de explorar nuestra historia teatral. Además, es una trama simple, divertida y ágil, en la que no hay segundas intenciones ni es necesario buscar profundizar demasiado. Como nos dijo Santiago, hay que salir a jugar y divertirse".

El actor describe su personaje con una sonrisa: "Villa Crespo es un guapo, todavía algo mezclado con el gaucho, pero habla acriollado y tiene cierto sentido del honor respecto de las mujeres y lo que debe hacer un hombre? Aunque es bastante machista. Lo curioso es que este guapo les da consejos a las mujeres para reconquistar a sus maridos y eso le da cierto color a todo".

Ocurre que el tano, el gallego y el turco parecen embobados con Paloma, y sus esposas, celosas, hacen causa común para que sea expulsada del conventillo. A su vez, ella, que está huyendo del maltratador Paseo de Julio, se refugia en ese lugar.

Entre risas, Cores (o Paloma) cuenta que se divierte con el resto de los personajes, porque el suyo es, tal vez, el más dramático. "Hay, por ejemplo, una escena con Paseo de Julio que se torna un tanto violenta, que es un clásico del sainete... Estoy feliz porque Santiago me dio la posibilidad de cantar, que me fascina, ya que en el original la Paloma no canta. Además, aprender un texto sobre esta forma tan diferente de como hablamos fue un desafío", rememora.

La vuelta a los orígenes

Para Bonín, resulta significativo "esto de volver un poco a los roles que existían en el origen y lograr un código de actuación común". El actor destaca que en este trabajo encontró "mucho disfrute y la posibilidad de jugar" con el personaje. "La verdad es que hasta lo más difícil, que podría ser bailar tango, es lo más divertido. ¡El que nos está enseñando es [Juan Carlos] Copes! Es, de verdad, un honor." Aunque José, el gallego que interpreta, no baila tango en escena: "¡Estuve tres días en YouTube mirando las danzas de Galicia!", confiesa, y arranca las risas de sus compañeros.

Pelicori, quien será su esposa, Mariquiña, destaca que este sainete "tiene un clima muy festivo: baila Copes, canta Ana María? es celebratorio. La propuesta tiene que ver con algo muy lúdico y creo que todos nos tiramos a la pileta por ese lado".

La actriz señala, además, que "el conventillo, sacando el lado oscuro de la pobreza o el hacinamiento, es un espacio de encuentro, de entrecruzamiento riquísimo y pintoresco".

Peña agrega que sus habitantes mantenían las enemistades históricas, pero tenían una "solidaridad de conventillo" en la que hacían frente común. "Se cuidaban y se defendían", recuerda. "Es que los unía el ser inmigrantes", sintetiza Pelicori.

Como les gusta decir a los actores, "la cereza del postre" es la participación de Juan Carlos Copes, quien bailará sobre los arreglos musicales de Gaby Goldman.

Conviven en el conventillo las vecinas, Diana Arias, Johana Copes, Mónica D´Agostino, Verónica Gardella y Marilí Machado; los vecinos serán Pablo Di Felice, Emanuel Duarte, Diego Freigedo y Fernando Mercado. Otra fuerte presencia sobre el escenario será la de los músicos Pablo Gignoli (bandoneón), Bruno Giuntini (guitarra) y Lucas Ferrara (violín). La escenografía está a cargo de René Diviú, el vestuario de Maribel Solá y la iluminación de Leandra Rodríguez.

"Creo que tenemos la gran responsabilidad de transmitir a las nuevas generaciones qué es y cómo se hace un sainete; dejarles la posta? Se trata de preguntarse por dónde empezó esto que pasa hoy, aquí y ahora: y empezó con el sainete", concluye el Santiago Doria, con cierta emoción.

PARA AGENDAR

  • El conventillo de la Paloma, de Alberto Vacarezza, dirigida por Santiago Doria.
  • Teatro Nacional Cervantes, Córdoba 1155 (Sala María Guerrero). De jueves a sábados, a las 21. Domingos, a las 20.30. Entrada: $ 30; jueves, $ 25.
  • El original
    Santiago Doria recuerda que en una puerta cercana a Serrano al 100 puede verse hoy una placa que indica que allí existió el Conventillo de la Paloma. "Por 1880, los dueños de una fábrica armaron en ese lugar un inquilinato, porque a los obreros les costaba llegar a trabajar. Eran 122 habitaciones que luego formaron el conventillo. Cuentan que se llamó así porque había allí una mujer vestida de blanco que entraba y salía, y nadie sabía bien quién era. Todos los obreros estaban como embobados con ella. Esto forma parte del imaginario, pero creo que a partir de esta historia Vacarezza armó la obra."
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